Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 13 de julio de 2018

Leonardo Sciascia, Porte aperte

Sciacia, Leonardo, Porte aperte (Adelphi, Milano: 1987) 

Ésta es la última lectura del grupo del Ateneo de Mahón para el curso 2017/2018 y se comentó el 21 de junio. Comentamos por puntos:
  • El tema viene a ser la pena de muerte a propósito de un triple asesinato cometido en Sicilia durante la época fascista. Y a esa época alude el título de la obra: las puertas abiertas como lema del fascismo: Le porte aperte. Suprema metáfora dell’ordine, della sicurezza, della fiducia: “Si dorme con le porte aperte” con la paradoja de que para quienes están despiertos, la realidad está llena de tante porte chiuse (28).
  • Y ese tema de la pena de muerte va a ser encarnado en el juez encargado del caso y al que ya desde la primera página, en que aparece dialogando con el procuratore generale, se le denomina il piccolo giudice (11). Y será pertinente esa conversación porque, simétricamente, la obra se cerrará con otra entre estos mismos personajes.
  • Van apareciendo subtemas que apuntalan el tema central; y predomina la presencia de libros para sustentar esos subtemas: 1º) La historia del socialista Giacomo Matteotti (14ss.), secuestrado y asesinado algunos años antes. La cuestión será que en casa del asesino se encuentra un retrato de ese personaje y ello agrava la cuestión. 2º) La novela El sargento Grischa, comentada en el blog, que es fusilado por cuestiones burocráticas; en ella piensa el juez aunque reconoce que la historia non cadeva esattamente in taglio (20). Pero al menos sirve para dotar al juez de conocimientos literarios en relación con otras alusiones que habrá hacia el final de la novela y que quizá sirvan para oponer la cultura al fascismo. 3º) Algún texto teórico que obra en la biblioteca del juez como los de Argisto Giuffredi que due secoli prima del Beccaria ponía en cuestión la tortura y la pena de muerte (54-55). 4º) El mismo Quijote se cita a propósito del episodio de los galeotes y con motivo de la reflexión del protagonista acerca de cómo alguien puede juzgar a otro; y de ahí a la responsabilidad del juez (64). 5º) Es pertinente el papel de uno de los miembros del jurado, un labrador culto con el que traba cierta amistad el juez. Éste acude al campo a visitarlo y aquél le muestra una extensa biblioteca cuyo origen estaba en el bisabuelo quien había recibido los libros como pago por las deudas contraídas por un noble. El labrador amplía la biblioteca: libri […] francesi otto-novecento, e molti in quelle edizioni di pregio che i francesi sanno fare […], un Pinocchio illustrato, un Cuore illustrato […], l’Aminta (81-82). Y queda patente su amor por los libros no sólo en cuanto a su contenido sino también por su forma: il guaio, con tanti dei libri stampati da Bodoni, è que a tentari di leggerli ci si accorge che l’armonia con cui la pagina è costruita vale molto di più di quel que la pagina dice (82). Y la conversación entre el labrador y el juez puede entenderse como colofón de la obra: Continuarono a parlare, con leggerezza, con brio, della Francia, di certi scrittori, di certi libri. E del fascismo. Ma parlandone in quel modo, il fascismo pareva farsi lontano, come segnato in una immaginaria mappa della stupidità umana (84). La literatura, pues, la cultura, como remedio contra el fascismo.
  • En lo que se refiere al triple asesinato, un hombre asesina, por este orden, a su mujer, al hombre que ocupa su puesto en el trabajo del cual lo despiden, y al jefe que había decidido el despido (29). Lo curioso será que, en el juicio, el asesinato de la mujer prácticamente no pinta nada; lo que sorprende a la gente, sin embargo, será que prima di pugnalarla, l’imputato aveva fatto dire alla moglie le preghiere, per così dire, della buona morte (43). Y en cuanto a las otras dos víctimas, la más importante será la última por el cargo sindical que ejercía dentro de los cuadros fascistas; y en la necrológica publicada se le dedicará más del doble de texto que a la víctima restante (29-32).
  • La cuestión central, sin embargo, será el papel del juez, que se juega la carrera con el caso: Aveva una brillante carriera da fare, se l’è rovinata rifiutando di condannare uno a morte (78). Así acabará la obra: el juez no dicta pena de muerte pero inútilmente porque al recurrirse la sentencia en una instancia superior, se supone que el condenado sí acabará ejecutado.
  • Y hay una última reflexión por parte del juez, en conversación con el procurador general semejante a la que abre la novela y que apunta en la dirección del motivo de la vida es sueño o pesadilla: mi conforta questa fantasia: che se tutto questo, il mondo, la vita, noi stessi, altro non è, come è stato detto, che il sogno di qualcuno, questo dettaglio infinitesimo del suo sogno, […] l’agonia del condannato, la mia, la sua, può anche servire ad avvertirlo che sta sognando male, che si volti su altro fianco, che cerchi di aver sogni migliori (91-92).

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