Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 21 de junio de 2018

Quijote, I,50-52

Con estos tres capítulos cerramos la lectura de primera parte del Quijote coincidiendo con la última sesión de este curso en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón.

Capítulo 50: don Quijote y el canónigo

  • Discusión entre don Quijote y el canónigo a propósito de los libros de caballerías con el argumento, por parte de don Quijote, de que, puesto que han merecido la aprobación real, no pueden sino narrar hechos verídicos. Y tal argumentación ya había sido utilizada por el ventero Juan Palomeque el Zurdo en I,32.
  • Desvarío de don Quijote sobre los libros de caballerías; otro de sus argumentos a favor es el contento que producen y, de ahí que narre una aventura por la que un caballero se sumerge en un lago de pez hirviendo y encuentra un locus amoenus tópico con su apacible floresta, verdes y frondosos árboles, pajarillos, arroyuelo... Lo curioso es que don Quijote describe ese locus amoenus en el prado donde se han detenido, esto es, en otro locus amoenus: así tendremos un locus amoenus dentro de otro: uno como escenario y otro descrito en ese escenario.
  • En nuevo contraste, el capítulo termina descendiendo de la discusión teórica a la prosaica realidad con la irrupción del cabrero en busca de su cabra de nombre Manchada y a la que alude como hembra (374).

Capítulo 51: historia del cabrero
  • Nueva intervención de pastores, grupo social que ya había aparecido, por ejemplo en los capítulos 11 y siguientes. Y aquí se darán algunos paralelos con lo que allí se exponía: aquí hay mozos que se han hecho pastores a causa de una mujer, Leandra, y allí Grisóstomo se había hecho por otra, Marcela.
  • El cabrero va a contar la historia de una mujer a la que seduce y abandona un soldado fanfarrón, personaje tópico que procede del miles gloriosus de Plauto. Y la mujer perdida también goza de amplia presencia literaria: en La Gaviota de Fernán Caballero donde es un torero el seductor, en Camino de Delibes donde es un empleado de banca... De otro lado, como la cabra tiene el nombre de Manchada y se había aludido a ella como hembra (sois hembra y no podéis estar sosegada [574]) habrá que pensar que con tales atributos -hembra manchada- se da una ridiculización de Leandra.
  • Por fin, la historia guarda paralelos también con la novela del Curioso Impertinente en tanto son dos amigos pretendiendo a la misma mujer. Y de otro lado, no acaba de quedar resuelta la acción con el encierro de Leandra en el convento.

Capítulo 52: la llegada a la aldea
  • Se deja abierta la posibilidad de una tercera salida y, por lo tanto, de una segunda parte. Así lo espera Sancho. De todas maneras, ese tipo de final para una novela es tópico: también se promete una segunda parte para el Buscón pero nunca se escribe. 
  • Es curiosa la reacción de la mujer de Sancho Panza al reencontrarlo: lo primero que le pregunta es por el asno; y luego por los vestidos que le trae a ella (589). Hay que notar que a la mujer de Sancho Panza se la llama Juana y después, en la segunda parte, se la llamará Teresa.
  • El final del capítulo repite lo ya ocurrido al final del capítulo I,8: el autor de la historia no encuentra, de momento, texto alguno que hable de la tercera salida de don Quijote, sino sólo unos poemas burlescos en los que se da por muertos a don Quijote y Dulcinea. De ello se seguiría que, en principio, Cervantes no tiene intención alguna de escribir una segunda parte y que sólo lo hará para desmentir a Avellaneda.
  • Es curiosísima la afirmación del autor en el penúltimo párrafo. Pide a quienes han leído la historia que le den el mismo crédito que suelen dar los discretos a los libros de caballerías (591). Es como afirmar que todo lo anterior es mentira.

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