Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 17 de mayo de 2018

Penelope Fitzgerald, La librería

Fitzgerald, Penelope, La librería (Impedimenta, Madrid: 2010)
Esta fue la novela escogida para la sesión del grupo de lectura del Ateneo de Mahón que se celebró el pasado 22 de febrero.
Empezaremis diciendo que no acabamos de verle la sustancia a la novela ni siquiera leyéndola bajo la clave del humor inglés. Nos consuela, eso sí, que Isabel Coixet haya obtenido un Goya en 2018 por la adaptación de la obra al cine, y ello da una idea de las sensibilidades hacia las que va dirigida la obra. No obstante, diremos alguna cosa:
  • La imagen inicial, tras presentar a la protagonista, Florence Green, y situarla en 1959, es una anticipación de lo que ocurrirá en la novela: Una vez había visto volar por encima del estuario a una garza que intentaba, mientras estaba en el aire, tragarse una anguila que acababa de pescar. La anguila, a su vez, luchaba por escapar del gaznate de la garza (9). De esa imagen diremos: 1º) que, aparte su valor de agüero, tiene sus antecedentes literarios y en algún lugar de Así hablo Zaratrustra de Nietzsche aparece una escena parecida entre un águila y una serpiente; 2º) que, tal como hemos dicho, se puede entender como anticipación: los animales van a simbolizar la tensión entre la protagonista y sus antagonistas, sobre todo Violet Gamart, patrona por naturaleza de todas las actividades públicas de Hardborough (36); y 3º) que más adelante parece desplazarse la escena al terreno de los sueños: ya no soñaba con la garza ni con la anguila ni, al parecer, con nada más (67).
  • La protagonista es la viva imagen de una antiheroína: pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás (10; y frases así nos llevan a pensar en el humor inglés). Además es viuda y ha ido viviendo con la pequeña cantidad de dinero que su marido le había dejado al morir (10). Y es desde esos presupuestos como pretende imponerse, mediante la apertura de una librería, en una pequeña población inglesa en principio tan insignificante como ella: En Hardborough, en 1959, uno no podía tomarse una ración de Fish and Chips, ni había tintorería, ni siquiera cine (10). Habría que añadir que, avanzada la novela sí se abre un establecimiento de Fish and Chips e incluso a ello hay quien se opone porque el olor a frito podría invadir la iglesia durante los cánticos de la tarde (76).
  • La librería, además, se va a abrir en una casa, Old House, de la que todo el mundo sabe que está embrujada porque contiene lo que allí llaman un rapper que se manifiesta ya en cuanto el fontanero va a arreglar la instalación (25); pero ello no será obstáculo para abrir la librería. Como tampoco lo serán las dificultades legales que le ponga el abogado señor Thornton, que llega a aconsejarle que se instale en otra localidad (52-53).
  • Poca gente le prestará su apoyo pero hay que destacar que entre ellos se cuenta irónicamente el señor Brundish; éste vive encerrado en su casa de modo que margina a todo el mundo menos a ella: nadie ha tenido el valor suficiente para vender libros en Hardborough. Usted nos está haciendo un honor (62); y más adelante llegará a invitarla a tomar el té en su casa y discutirán de literatura (113ss.) con lo que, en cierto modo, Brundish se redime de su misantropía a partir de los libros. Junto a él, el día de la inauguración de la librería, se inscriben treinta vecinos (70) entendemos que para el sistema de intercambio de libros. Y otro de los apoyos de Florence será la niña de diez años que la ayuda cuando sale de la escuela: Christine Gipping; una y otra viven un episodio de asedio por parte del rapper de quien Christine comenta: Mi madre sabe que hay uno en esta casa tan vieja. Pensó que no actuaría conmigo porque todavía no me han salido (98: con omisión de un supuesto sujeto las tetas). Y será precisamente la niña quien se enfrente a Violet Gamart porque desordena los libros: le di unos buenos cachetes en los nudillos (109).
  • Como se va viendo, el tema se presta a lo metaliterario -la literatura dentro de la literatura- y, de ahí, ciertas notas curiosas en lo que se refiere a la novela Lolita de Nabokov: 1º) Florence la desconoce hasta que le habla positivamente de ella Milo North (91-92; 101-102), que viene a representar la modernidad en el pueblo en tanto trabajaba en Londres y [...] hacía algo en la televisión (32); 2º) consulta con Brundish la idea de comprar doscientos ejemplares para venderlos en el pueblo y éste cree que sí porque es un buen libro aunque No lo entenderán (120); 3º) extraña la cantidad de ejemplares que se propone vender Florence habida cuenta el tamaño del pueblo que, de todas maneras, no queda claro en cuanto se dice que hay varios pubs (122); 4º) Christine se fabrica un disfraz para la Nochevieja de 1959 rematándolo con una sobrecubierta de la novela (132) y tendrá gran éxito.
  • El final de la novela será negativo en varios aspectos: 1º) El abogado Thornton le plantea a Florence un pleito en nombre de Violet Gamart y la correspondencia entre uno y otra (125-129) vendrá a representar la diferencia que va del mercantilismo a la cultura; Thornton llega a alegar que la venta de Lolita provoca aglomeraciones en la calle que alteran el tránsito normal y que Old House, en tanto edificio histórico, puede albergar algo mejor (168). 2º) Christine fracasa en la escuela al suspender el paso a secundaria y tener que conformarse con formación profesional, lo que será visto muy negativamente por parte de su madre: ¿qué posibilidades tendrá en la vida de conocer a un hombre con educación y de casarse con él? (149-150). 3º) El señor Brundish, otro de los apoyos de Florence, cae muerto en plena calle tras discutir con Violet Gamart acerca del futuro de la librería (171). 4º) Casi como consecuencia lógica de todo lo anterior, Florence acaba por abandonar y marcharse a Londres (181).
  • Sí, hay alguna muestra de humor, inglés o no. Como el caso del ferri que cruza el río desde el pueblo a la otra orilla: como el barquero vive en esa otra orilla y apunta en una pizarra de ese lado el horario del ferri, nadie de Hardborough está seguro de a qué hora puede cruzar (17-18). O el del señor Raven, que quiere afilarle los dientes a su caballo; para ello le pide a Florence que le sujete la lengua con el argumento de que si está usted a punto de abrir una librería [...] significa que no le importa enfrentarse a cosas inverosímiles (20); y por su parte Florence observa, respecto a Raven, que alguien había confiado en ella, y eso no era algo que ocurriera todos los días en Hardborough (22). O en la clasificación de libros para ordenar la librería: Perseverantes (filosofía y poesía), Permanentes (diccionarios, Biblias)... (56).



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