Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 1 de febrero de 2018

Proverbios, Eclesiastés

Nos proponen estos dos libros bíblicos para comentar en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón para la sesión del día 25 de enero; y ya el año pasado comentamos aquí otro de los libros sapienciales, el Cantar de los cantares. Los comentaremos separadamente y utilizaremos la llamada Biblia de Jerusalén (Desclée de Brouwer, Bilbao: 1984):

Proverbios:
  1. Es lógica la atribución a Salomón (h. 950) en tanto es considerado modelo de sabiduría. Sin embargo, la cantidad de proverbios que se contienen -por ejemplo todo el capítulo 10- apunta a un origen popular en el fondo de los tiempos aunque recopilado hacia el siglo V a.C. según el prólogo.
  2. Es de notar el origen oral del texto. De ahí paralelismos como los de 1,1-6: para aprender / para alcanzar / para enseñar / para descifrar; o en 26,7-11: Como las piernas / Como sujetar, Como espino / Como arquero / Como el perro; o en 30,11-14 repitiendo Hay gente que. Y el paralelismo puede ser sinonímico (Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio / por inteligente, si cierra la boca [17,28 con quiasmo]) o antitético: Leales son las heridas del amigo / falsos los besos del enemigo (27,6). De ahí también el poema final de tipo alfabético, como ocurre también en las Lamentaciones de Jeremías: se toma el alfabeto como recurso mnemotécnico. O los proverbios numéricos del tipo Hay tres cosas que (30,15-29).
  3. Ese origen popular y remoto causa también la expresión a partir de símbolos tomados del entorno. Así, la mujer representada como cierva o gacela (5,19). O la sabiduría concebida como luz o lámpara (6,23, 13,9). O el camino o senda representando la vida o trayectoria vital (1,15, 1,19, 2,13, 2,15. 2,19, 2,20, 12,28). Por eso el camino del bueno es recto o llano y el del malo, tortuoso (2,13-15, 3,6, 4,26-27, 5,6, 14,12, 15,19, 15,21, 16,17, 28,6).
  4. Muchas de las máximas están expuestas en forma de consejos de padre a hijo y, de ahí, la frecuencia del vocativo hijo mío (1,8, 2,1, 3,1, 3,11, 3,21, 4,1, 5,1...)
  5. Papel central lo ejerce la sabiduría (3,13, 4,5-7), por momentos personificada: La Sabiduría clama por las calles (1,20); y más tarde: ¿No está llamando la Sabiduría? (8,1), La Sabiduría ha edificado una casa (9,1); y más adelante personificando también a su contrario, la Necedad: La Sabiduría edifica su casa, / la necedad con sus manos la destruye (14,1). Otras veces concebida en abstracto y opuesta a la necedad: necios / ciencia (1,22; y lo mismo en 9,6, 12,15, 12,23, 17,10, 18,23, 19,2-3... y sobradamente en los capítulos 14 y 15).
  6. Con frecuencia se concibe a la mujer de forma negativa: la mujer ajena [...] de melosas palabras (2,16 y parecido a 7,5 o a 5,2-3; o la chismosa (27,15); la mujer perversa cuyos labios destilan miel); o la mujer litigiosa y triste (21,19). La ramera es presentada en ambientación sensual: He puesto en mi lecho cobertores / polícromos, lencería de Egipto, / con mirra mi cama he rociado, / con áloes y cinamomo (7,16-17); o bien Fosa profunda es la prostituta / pozo angosto la mujer extraña (23,17) con paralelismo. Y cuando se la presenta positivamente es en relación al marido: Mujer virtuosa, corona del marido (12,4); y lo mismo ocurre en el poema final donde se presenta a la perfecta esposa (31,10-30).
  7. El papel de Yahveh es bastante secundario y se le cita poco: Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey (24,21).
Eclesiastés:
  1. Lo sitúa el prólogo antes de los comienzos del siglo II a.C. Y por cierto el mismo prólogo hace hincapié en la inutilidad de relacionar el texto con corrientes helenas como el estoicismo, el epicureísmo o el cinismo. Pero entendemos que lo hace a efectos de datar el texto y, sea como fuere, queda clara la coincidencia temática por lo menos con ese pensamiento pesimista que desde el estoicismo va a parar, pasando por Séneca o Quevedo, hasta el existencialismo del XX.
  2. En ese mismo orden de cosas son curiosas las coincidencias con otro texto cuyo eje es la muerte, Las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. Véase: Todos los ríos van a dar al mar y el mar nunca se llena (1,7 Cf. Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar); o bien No digas: ¿Cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? (7,10 Cf. Cualquiera tiempo pasado / fue mejor). Incluso el proverbio Más vale el renombre que óleo perfumado (7,1) se puede poner en relación con la tercera vida manriqueña, la vida de la fama. 
  3. Y el pensamiento pesimista se plasma en versículos, por lo demás de sobra conocidos, que actúan como estribillo: ¡vanidad de vanidades, todo vanidad! (1,1); Nada nuevo hay bajo el sol (1,9); todo es vanidad y atrapar vientos (1,14, 2,11, 2,17, 2,26, 4,4, 5,10, 12,8).
  4. Pero ese pesimismo aflora también mediante otras ideas: El paso inexorable del tiempo para el hombre: Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece (1,4). El desengaño del que busca consuelo en la sabiduría: He observado todo cuando sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos (1,14); el vano vivir (6,12, 7,15); la incertidumbre: es grande el peligro que acecha al hombre / ya que éste ignora lo que está por venir (8,7) aunque haya un destino común para todos (9,2-3).
  5. Pero del lado contrario se aprecia el aspecto positivo a partir de un cierto tono epicúreo: No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio de sus fatigas (2,24, semejante a 3,13 y a 5,17)
  6. Es de sobra conocido -y ha sido citado hasta la saciedad- el capítulo 3: Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: / Su tiempo el nacer, / y su tiempo el morir; / su tiempo el plantar, / y su tiempo en arrancarlo plantado... (3,1-2) que también va a parar al estribillo: todo es vanidad (3,19).
  7. Como en Proverbios, el papel de Yahveh es muy secundario y se repite la misma idea: tú teme a Dios (5,6).
  8. Es curioso el siguiente versículo con paralelismo antitético: El sabio tiene el corazón a la derecha / el necio tiene el corazón a la izquierda (10,2). Y es curioso porque muestra a las claras la diferente valoración de derecha (p. ej. estudia Derecho) e izquierda (p. ej. es siniestro).

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