Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 25 de enero de 2018

Quijote, I,40-41

Continuamos con la lectura del Quijote para comentarlo con el grupo de lectura del Ateneo de Mahón. Y seguimos en la venta de Juan Palomeque con la narración del cautivo.

Capítulo 40: el cautivo en Argel.
  • Véase la mezcla de materiales literarios: se inicia el capítulo con dos sonetos y hay que notar que también había poemas en la historia de Marcela y Grisóstomo, y en la novela del curioso impertinente; son de tema militar y es don Fernando quien los recita tras haberlos aprendido de su hermano, compañero de armas del cautivo.
  • Nótese de nuevo la mezcla de literatura e historia -o vida real, biografía- con la introducción del mismo Cervantes en el relato -como había aparecido en el escrutinio de la biblioteca de don Quijote- como compañero de cautiverio en Argel.
  • En el mismo orden de cosas se pueden incluir las cartas que se intercambian Zoraida y el cautivo traducidas por el renegado. Es de observar que es el mismo proceso de la novela global traducida del árabe por el moro aljamiado de Toledo (capítulo 9). Ello lleva a una cierta mise en abîme: 1º) Zoraida escribe en árabe; 2º) el renegado lo traduce al castellano; 3º) Cide Hamete Benengeli lo narra en árabe; 4º) el moro aljamiado lo traduce al castellano. Nótese la cantidad de traducciones que se supone sufre la carta.
  • Aparece Zoraida en escena y se comportará de modo peculiar: parece enamorarse a primera vista del cautivo, se ha convertido al cristianismo a partir de las enseñanzas de una esclava que tuvo cuando niña aunque más bien parece que lo que la atrae es la devoción a la Virgen y por eso luego quiere llamarse María; parece disponer de grandes cantidades de dinero y por eso propone la fuga; y es de notar la importancia que se da al dinero con la cantidad de monedas que se citan. Pero lo más curioso será su silencio: a lo largo de toda la narración permanecerá callada sin intervenir; y no creemos que sea excusa el desconocimiento de la lengua. 
  • (No se entiende la nota 37 en la que para corso en la frase venían en corso (466) da el significado de barco de tamaño medio máxime cuando poco después el texto hable de bajel grande para ir en corso (470).
Capítulo 41: la huída.
  • Zoraida se muestra como figura contradictoria: dejando de lado que parece no tener madre, prefiere la aventura con el cautivo que la vida tranquila y regalada con su padre: es así una hija traidora y renegada. De otro lado. se asocia a la Virgen tanto por su devoción como por la impresión que produce en el cautivo (una deidad del cielo [475]) o por su papel de redentora de los cautivos; pero también a la contrafigura de ésta, Eva, porque su primera aparición es en el jardín de su padre (Cf. el edén) donde se produce su encuentro con el cautivo: allí, tras rodear con su brazo el cuello del cautivo,  a quien engaña verdaderamente es a su padre con la excusa del desmayo.
  • El viaje se produce no sin dificultades. Y lo más significativo será la pérdida del dinero de Zoraida: aparte de que, en cierto modo es dinero robado, ello actuará en el sentido de comenzar una nueva vida desde cero, como un hecho paralelo al bautismo que pretende.
  • El final es simétrico al comienzo del capítulo 40: uno de los compañeros del cautivo se reencuentra, al desembarcar, con un tío suyo del mismo modo que don Fernando había reconocido a un hermano suyo como compañero de armas del cautivo.

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