Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 17 de enero de 2018

Quijote, I,38-39

Proseguimos con nuestra lectura del Quijote, en común con los miembros del grupo Temps de lectura del Ateneo de Mahón, y seguimos en la venta de Juan Palomeque con don Quijote y su discurso de las armas y las letras.

Capítulo 38: final del discurso de las armas y las letras.
  • Dos notas destacan en el discurso de las armas y las letras: 1ª) El desprecio por la artillería (aquestos endemoniados instrumentos de la artillería), que recuerda el desprecio que en Homero produce el herir de lejos con flechas; además, la invención de la pólvora y las armas de fuego son rasgo definitorio del fin de la Edad de Oro. 2ª) La conclusión, lógica, a favor de las armas.
  • De hecho se puede considerar que los capítulos siguientes con la novela del cautivo son una ejemplificación del ejercicio de las armas.

Capítulo 39: comienzo de la novela del cautivo.
  • Es de notar cómo la narración del cautivo comienza como el texto mismo de la obra: En un lugar de las montañas de León. Dejando de lado que tanto el lugar de la Mancha como el de León quedan imprecisos, lo significativo va a ser la diferencia de los personajes: las hazañas reales del cautivo que se narrarán a continuación frente a las ridículas de don Quijote, la Zoraida real frente a la Dulcinea imaginaria...
  • La narración tiene además algún rasgo folclórico: sobre todo, el de los tres hermanos entre los que el padre divide la herencia. Pero pronto se pasará del folclore a la Historia con la presencia del protagonista en la batalla de Lepanto.

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