Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 4 de septiembre de 2017

Guillermo Cabrera Infante, Tres tristes tigres

Cabrera Infante, Guillermo, Tres tristes tigres (Seix Barral, Barcelona: 1998)
Una novela compleja. O no. O varias novelas en una. O un collage. O meros juegos lingüísticos. Sí que parte de un propósito, explícito en la advertencia inicial, de que predomine el habla de los habaneros y en particular la jerga nocturna que, como en todas las grandes ciudades, tiende a ser un idioma secreto (7). Lo que ocurrirá es que en la novela aparecerán diferentes registros: desde el coloquial hasta el culto. Comentaremos:
  • La novela es un paseo caótico por la noche cubana. Recuerda, incluso, Luces de bohemia de Valle-Inclán. Sobre todo el ambiente de los cabarets con sus mujeres y los parroquianos: esa mulata que se llamaba Glória Pérez es ahora Cuba Venegas (o al revés)  [...]. Cuba pegó enseguida: el tiempo que le tomó pelearse conmigo a tiempo y empezar a salir con mi amigo Códac, fotógrafo de moda ese año y después con Piloto y Vera (95). O los recorridos nocturnos en un convertible por el Malecón, entre cinco y siete de la noche, el 11 de agosto de 1958 (143), que sirve para situar el tiempo interno de la novela.
  • La novela es creación y juego lingüístico: Perdónalos, Livia,: sus culpas alivia (158); o venía implacablemente vestidonadie [...] es mofeta en su tierra (233); o Ingrid Bérgamo por Ingrid Bergman (173) desde la afición del autor por el cine. Sobre todo, a partir de un personaje peculiar, Bustrófedon, aficionado a esos juegos. Y a los trabalenguas: el primero que le oí fue el de tres tristes tigres en un trigal (131 y de ahí el título de la novela). Y a los palíndromos: Amor a Roma (225); presenta una serie de palabras palíndromas -Ana, ojo, anilina, eje, radar- y afirma que estuvo a punto de hacerse musulmán por el nombre de Alá (228). O el juego con la palabra DADIVAVIDAAVID, que presenta a manera de circunferencia de modo que, al leerla, se obtienen multitud de palabras: ávida, vida, ida, David, dádiva, dad, va... (226). Otras ocurrencias son creaciones lingüísticas como mártirmonio (227), U ocurrencias como que la carta del dos de diamantes es una capicúa gráfica y que es imposible hacer trampas con una sola carta (229); o el nuevo bautizo de hermanos en que todos tendrían diferentes apellidos pero el mismo nombre (229). O transformaciones como Duns Escroto, el Conde Orgazmo, Cleoputra, Alejandro el Glande, Jean Paul Sastre (232-233). Y ya muerto Bustrófedon uno de sus amigos pregunta a propósito de los palíndromos: ¿No te parece significativo que no acertara con el mejor, el más difícil y más fácil, con el temible? Yo soy (378).
  • La novela está plagada de otras muchas ocurrencias: qué país más aburrido sería éste si no hubiera existido el padre Las Casas y le dije, Te bendigo, cura, por haber traído negros del África como esclavos para aliviar la esclavitud de los indios (68); Cuando mi hijo crezca, será grande (247); El opio es la religión de los chinos (339); me preguntó si Marx habría leído a Hegel? Groucho. Groucho Marx, no Groucho Hegel (340); Las mujeres que tocan el harpa? Son arpías (383); ere má feo que éte anfitrión de Ulise, ¿cómo se llama? Polifeo (385); Siglo XIII, siglo nefasto: todos los que nacieron en él están muertos (385); ligando bromas de Falopio (408); Tengo una memoria inflable (309).
  • Y ocurrencias metaliterarias: él es Silvestre Isla, el autor de Por quién doblan las esquinas (147); Me la presentó Tito Lívido (152); El Invierno de Dante (196); Alejo Carpentier [...] es el último novelista francés, que escribe en español devolviendo la visita a Heredia (360); estáis Rocinante es que no como (410; en referencia a los versos iniciales del Quijote). 
  • Otro de los juegos literarios es la presentación de un mismo hecho narrado desde diferentes perspectivas: en la secuencia inicial de la novela (13-17) se cuenta una velada en un cabaré desde el punto de vista del showman que lo dirige y con la asistencia entre el público de unos turistas americanos, los señores Campbell. Luego esa misma sesión, desde la llegada del matrimonio a Cuba, será narrada en varias secuencias y desde diferentes perspectivas pero centrando la atención en un bastón que compra Mr. Campbell. Primero cuenta éste la historia: No era un bastón corriente [...]. Era llamativo, [...] terminaba en una cabeza de negra o de negro [...] de facciones groseras (184-185). Esa descripción variará en la redacción de Mrs. Campbell, que primero opina: Mr. Campbell, escritor profesional, hizo mal el cuento, como siempre (192); según ella, El bastón era un bastón corriente. Era de madera oscura y quizá era bello, pero no tenía dibujos extraños ni una cabeza andrógina por empuñadura (192). Por lo demás, Mr. Campbell se referirá a la secuencia inicial donde el showman no solamente me confundió con la gente de las sopas [...], también me presentó como un playboy internacional (187); por su parte, su mujer comentará: Le encantó, como siempre, que lo confundieran con los Campbell millonarios, que él insiste todavía que son sus parientes (193). Luego vuelven a corregirse el uno al otro hasta un total de dos redacciones de cada uno. Y la anécdota curiosa del bastón consistirá en que, yendo de compras, se encuentran a un viejo que lleva el que ellos creen que es su bastón; se organiza una trifulca con la intervención de la policía, les entregan el bastón y, al final, llegan al hotel y comprueban que el bastón se había quedado allí (189ss.).
  • Como complemento de lo anterior, presenta LA MUERTE DE TROTSKY REFERIDA POR VARIOS ESCRITORES CUBANOS AÑOS DESPUÉS - O ANTES (237) y, entonces, el juego consiste en imitar el estilo de José Martí, Lezama Lima, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén (parcialmente en verso) y una autora, Lydia Cabrera, que introduce el tema de la santería.
  • Como la novela también es collage, mezcla de diversos materiales narrativos, contiene también una serie de secuencias, con numeración independiente, en las que se expone la conversación de una mujer con su siquiatra pero presentando exclusivamente las palabras de ésta a modo de monólogo. La conclusión viene a ser la confusión de esa mujer que acaba por no saber si es ella misma o una amiga suya (472).
  • Si ya hemos dicho que juega distribuyendo la palabra DADIVAVIDAAVID a modo de circunferencia, va más allá con esos experimentos tipográficos y llega, incluso, a presentar dos páginas (280-281) como la reflexión especular la una de la otra; es decir que la página 281 contiene los mismos caracteres de la 280 presentados al revés.
  • A pesar de los años en los que está situada la acción, y ya hemos dicho (vid. supra) que aparece la fecha de 11 de agosto de 1958, el peso de la revolución cubana es casi nulo: no me interesaba la política y lo más cerca que había visto a un revolucionario era a la distancia focal de los metros (299).
Resumiendo y retomando parte de lo expuesto: no estamos ante una novela al uso con su hilo conductor a modo de argumento sino ante una acumulación de materiales literarios: crónica desordenada de la noche en la Habana, juego lingüístico que va aumentando a medida que se avanza en el texto, experimentación...

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