Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 15 de junio de 2017

Emily Dickinson, Antología bilingüe

Dickinson, Emily, Antología bilingüe (Alianza, Madrid: 2015)
Leemos a la poetisa estadounidense a propuesta del grupo de lectura del Ateneo de Mahón. Y lo primero que sorprende es lo críptico y poco comprensible de su lírica. Consultamos, por si nos hacía la luz, la Historia de la literatura universal de Riquer y Valverde y, aparte de no dejar muy bien a la autora, viene a decir que está fuera de la tradición. En efecto, aunque sus coordenadas temporales (1830-1886) son parecidas a las de los posrománticos Rosalía de Castro (1837-1885) o Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) no tiene nada que ver la expresión de la primera con las de estos últimos. Aun así, o sea, a pesar de haber entendido poco entre otras razones porque es difícil ver si el texto remite a escenas -quizá sólo el poema 389, que trata de la muerte de un vecino- o a algún otro lugar que no sea él mismo, diremos:
  • Usa de modo peculiar las mayúsculas en nombres, pronombres, verbos, adjetivos; también los guiones aislando palabras quizá para reflejar lo aislados que estamos del lenguaje o del mundo. Ejemplo de ello sería el poema 327 (vid. infra) y quizá se entendería algo más analizando por qué alterna Eyes con eyes.
  • A veces sus poemas parecen enigmas que exigen reflexión aunque ésta puede llevar a ningún sitio o simplemente a ver cómo combina lo abstracto con lo cotidiano, lo extraño con lo familiar... Así, por ejemplo, ¿qué significa Litanies of Lead (364)?; ¿o que la esponja absorbe al cubo (632)?
  • Hay algún poema comprensible como el 249, cohesionado, además, con repeticiones como la anáfora: Wild Nights - Wild Nights / [...] / Wild Nights; Done [...] / Done. Parece de tema amoroso con metáforas marinas y encuentro de los amantes.
  • También parece inteligible el 294 con sus anáforas (Joyful) y sus epíforas (the Sunrise, the Meadow Bird). Por ese Joyful remite al tópico del Beatus ille pero también a las albas pues trata de quienes pueden o no ver el día que sigue al alba. Además, apunta a otro motivo abundante en la autora: la luz.
  • Algo se deja vislumbrar en el poema 327 cuyo tema parece ser la excesiva emoción de la mirada con el corazón, que puede provocar la muerte, para preferir adivinar con el alma: So safer Guess -with just my soul. Y es de tener en cuenta que la expresión última es The Sun.
  • Algún poema toca el tema religioso, como el 364, donde la alegría de los pájaros y del resto de la naturaleza va a desaparecer con la crucifixión y el Calvario.
  • Muchos poemas abundan en el tema de la luz y la oscuridad: el 396, donde la neblina y la bruma preceden a la muerte; el 419, con insistencia total en la oscuridad; el 469, juego de luces y colores que desemboca en la oscuridad; el 547, con un ojo moviéndose entre las nubes y la niebla.
  • Otros temas que detectamos son: la locura por el choque con la realidad (410); la riqueza de la vida interior (613); en ligera relación con el anterior, la exaltación del cerebro, colocado éste como anáfora al comienzo de cada estrofa (632); la labor del poeta en un texto (883) que recuerda ligeramente a Bécquer; la muerte (1100) o el destino del amor después de ella (1078); un desastre natural (1593)...

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