Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 5 de junio de 2017

Amadís de Gaula (IV: Garínter, Languines, Helisena, Perión, Gandales y Gandalín, Amadís, Galaor y Mabilia)

(La presente entrada es continuación de esta otra)
  • El comienzo de la obra es, además de ab initio, completamente didáctico: situación tempo-espacial y presentación del protagonista desde sus progenitores. En cuanto al tiempo, está sacralizado y referido a Jesucristo; y, en cuanto al espacio, remite a uno conocido: No muchos años después de la Pasión de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo, fue un rey muy cristiano en la pequeña Bretaña, por nombre llamado Garínter (incipit).
  • Genealogía noble de Amadís:
  1. Por la parte materna: el rey Garínter de la pequeña Bretaña hubo dos hijas en una noble dueña su mujer, y la mayor casada con Languines, rey de Escocia, y fue llamada la dueña de la Guirnalda, porque el rey su marido nunca la consintió cubrir sus hermosos cabellos sino de una muy rica guirnalda, tanto era pagado de los ver; de quien fueron engendrados Agrajes y Mabilia, que así de uno como caballero y de ella como doncella en esta gran historia mucha mención se hace. La otra hija, que Helisena fue llamada, en gran cantidad mucho más hermosa que la primera fue; y comoquiera que de muy grandes príncipes en casamiento demandada fuese, nunca con ninguna de ellos casar le plugo (incipit). Se caracteriza a la madre de Amadís, pues, con dos rasgos fundamentales: la hermosura y la honestidad.
  2. Por la parte paterna: el rey Perión de Gaula cuya aparición en la narración se caracteriza, tras el encuentro con Garínter, que va de caza, por la muerte de un león: El león […] contra él se vino y juntándose ambos teniéndole el león debajo en punto de le matar, no perdiendo el rey su gran esfuerzo, hiriéndole con su espada por el vientre, lo hizo caer muerto ante sí (íncipit; y ya observamos aquí cómo su nieto Esplandián, de niño, luego [LXX] dormirá con una leona a su lado). Tras el éxito en la caza, ocurre significativamente el encuentro amoroso: entra en relación con Helisena después de que a ésta se le caiga un anillo: Pues alzadas las mesas, la reina se quiso acoger a su cámara y levantándose Helisena cayóle de la falda un muy hermoso anillo que para se levar del dedo quitara y con la gran turbación no tuvo acuerdo de lo allí tornar y bajóse por tomarlo, mas el rey Perión que cabe ella estaba quiso se lo dar, así que las manos llegaron a una sazón y el rey tomóle la mano y apretósela. Helisena tornó muy colorada y mirando al rey con ojos amorosos le dijo pasito que le agradecía aquel servicio (incipit). Así, esa entrega del anillo puede simbolizar el matrimonio y justificar el ayuntamiento posterior de ambos tras la mediación de Darioleta, doncella de Helisena, que hace jurar a Perión que la tomará por mujer. Pide Darioleta: si me vos prometéis, como rey, en todo guardar la verdad a que más que ningún otro que no lo sea obligado sois, y como caballero que según vuestra fama por la sostener tantos afanes y peligros habrá pasado, de la tomar por mujer cuando tiempo fuere, yo la pondré en parte donde no solamente vuestro corazón satisfecho sea, mas el suyo. Y responde Perión: Yo juro en esta cruz y espada con que la orden de caballería recibí, de hacer eso que vos, doncella, me pedís (incipit). Y así ocurre tras acudir a la cámara de Perión Helisena con Darioleta quedando de allí en adelante dueña Helisena; y Darioleta toma la espada de Perión en señal de la jura y promesa que le había hecho en razón de casamiento de su señora (I); la relación carnal se prolonga diez días -holgando todas las noches con aquélla su muy amada amiga- tras los cuales Perión ha de partir. Y a mayor abundamiento, Perión, a la hora de irse y tras notar la falta de la espada -cuando quiso su espada ceñir no la halló-, entrega a Darioleta otro anillo para Helisena: sacando de su dedo un muy hermoso anillo de dos que traía, tal el uno como el otro, se lo dio que le llevase y trajese por su amor (I).
  • El nacimiento de Amadís:
  1. Viene precedido de un sueño premonitorio de Perión que anuncia la exposición de Amadís: soñaba que entraba en aquella cámara por una falsa puerta y no sabía quién a él iba y le metía las manos por los costados y sacándole el corazón le echaba en un río, y él decía: —¿Por qué hicisteis tal crudeza? —No es nada esto —decía él—, que allá os queda otro corazón que yo os tomaré, aunque no será por mi voluntad. (I).
  2. El problema va a ser el embarazo de Helisena y su posible condición de públicamente adúltera: era por ley establecido que cualquiera mujer, por de estado grande y señorío que fuese, si en adulterio se hallaba, no se podía en ninguna guisa excusar la muerte; aunque no lo es a ojos de Dios por aquellas palabras que el rey Perión en su espada prometiera (I). La solución la aportará Darioleta mediante la construcción de un arca: ella hubo cuatro tablas tan grandes, que así como arca una criatura con sus paños encerrar pudiese y tan larga como una espada e hizo traer ciertas cosas para un betumen con que las pudiese juntar, sin que en ella ninguna agua entrase. Así echan al niño al río tras su nacimiento con varios detalles de cara al posterior reconocimiento: una carta cubierta de cera con el texto Éste es Amadís Sin Tiempo, hijo de rey; el anillo entregado por Perión; y la espada; habría que añadir cómo el arca y el agua son sustitutos del claustro materno. Y es así como va a al mar y es recogido por una barca en la que va un caballero escocés, Gandales, con su mujer que acaba de parir a Gandalín; y llegan a Escocia (I), tierra de Languines, tío de Amadís. De este modo, Gandalín será hermano de leche de Amadís, al que llamarán Doncel del Mar (II), y, luego, su escudero.
  3. El sueño premonitorio de Perión va a ser interpretado por tres clérigos de su reino; siguiendo la ley folclórica del tres, sólo el tercero de ellos, Ungán el Picardo, lo interpretará rectamente: Tú amas en tal lugar donde ya la voluntad cumpliste, y la que amas es maravillosamente hermosa. [...], y cómo ella queriendo quitar de vuestro corazón y del suyo aquellas cuitas y congojas quiso sin vuestra sabiduría entrar por la puerta de que te no catabas y las manos que a los costados metía es el juntamiento de ambos y el corazón que sacaba significa hijo o hija que habrá de vos. [...] lo que en el río víades lanzar es que será así echado el hijo que de vos hubiere. —¿Y el otro corazón —dijo el rey—, que me queda qué será?. —Bien debes entender —dijo el maestro— lo uno por lo otro, que es que habréis otro hijo y por alguna guisa lo perderéis contra la voluntad de aquella que agora vos fará el primero perder (II).
  4. Además del sueño, Perión oye una profecía en tono enigmático de una doncella que resultará ser Urganda la Desconocida: Sábete, rey Perión, que cuando tu pérdida cobrares, perderá el señorío de Irlanda su flor (II). Y de modo más claro se dirigirá a Gandales anunciándole un futuro positivo a Amadís: Dígote, de aquél que hallaste en la mar que será flor de los caballeros de su tiempo. Éste hará estremecer los fuertes, éste comenzará todas las cosas y acabará a su honra, en que los otros fallecieron, éste hará tales cosas que ninguno cuidaría que pudiesen ser comenzadas ni acabadas por cuerpo de hombre. [...] y aún más te digo: que éste será el caballero del mundo que más lealmente mantendrá amor y amará en tal lugar cual conviene a la su alta proeza; y sabe que viene de reyes de ambas partes (II). Una y otra profecías parecen cumplir idéntica función. Habrá que notar que Urganda es maga de aspecto cambiante tal como se manifiesta a Gandales: la vio [...] de primero, que a su parecer no passaba de diez y ocho años, tan vieja [...] que se maravilló (II).
  5. De otro lado, Urganda la Desconocida se va a constituir en protectora de Amadís; al decirle Gandales que éste está desamparado si no de él, contesta: ese desamparado será amparo y reparo de muchos, y yo lo amo más que tú piensas (II).
  • El matrimonio de Perión y Helisena, y los hermanos de Amadís:
  1. Se produce por la muerte de Garínter tras la que, como Languines y su mujer, reyes de Escocia, quieren tomarle la tierra, Helisena pide socorro a Perión, que acude. Tras saludarse Languines y Perión de buen talante [...] las bodas y fiestas celebradas, acordaron los reyes de se volver en sus reinos (III).
  2. Y ello ocurre después de que Amadís, criado por Gandales con su hijo Gandalín en el ejercicio de las armas, haya cumplido ya los siete años (II); tras ello y, habiendo revelado Gandales a Languines el encuentro de Amadís en el mar, pasa a la protección de la reina: hacía criar al Doncel del Mar con tanto cuidado y honra como si su hijo propio fuese (III); véase entonces cómo a la protección de Urganda la desconocida hay que añadir ésta.
  3. Y a ello sigue para Perión otra profecía favorable a Amadís; se la transmite un ermitaño que la ha oído de una doncella misteriosa y se basa en simbología animal: de la Pequeña Bretaña saldrían dos dragones que tendrían su señorío en Gaula y sus corazones en la Gran Bretaña y de allí saldrían a comer las bestias de las otras tierras y que contra unas serían muy bravos y feroces y contra otras mansos y humildes (III).
  4. Vueltos a la Gaula, Perión, por la interpretación de Ungán el Picardo a su sueño, pregunta a Helisena si ha parido y ella niega por vergüenza. Tras ello, tienen dos hijos: holgó el rey algo más que solía y hubo en ella un hijo y una hija, al hijo llamaron Galaor y a la hija Melicia (III).
  5. Galaor, apenas comience a andar, será raptado por un jayán, Gandalás de Leonís, que lo lleva a su ínsula y lo entrega a un ermitaño para que lo eduque: este niño os doy que lo criéis y enseñéis de todo lo que conviene a caballero y dígoos que es hijo de rey y reina y defiéndoos que nunca seáis contra él;  
  6. Perión entiende, con el rapto de Galaor, que se ha cumplido la segunda parte de su sueño, interpretado por Ungán el Picardo. Interroga a Helisena y ésta le confiesa el primer parto y la exposición de Amadís con lo que Perión ve cumplida toda la interpretación al sueño.
  7. Pero se abre otra profecía referida al rapto de Galaor. Dice el jayán que una doncella le anunció que sólo así recuperaría una tierra que le fue arrebatada: Eso que tú quieres se ha de acabar por el hijo del rey Perión de Gaula, que habrá mucha fuerza y ligereza más que tú. [...] Esto verás tú —dijo ella— en la sazón que los dos ramos de un árbol se juntarán que ahora son partidos (III).

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