Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Aristófanes (II), Las tesmoforiantes, Las ranas, Pluto

Continuamos con la lectura de Aristófanes que iniciamos aquí. Y la completamos con notas tomadas de: Cantarella, Raffaele, La literatura griega clásica (Losada, Buenos Aires: 1971).

'Las tesmoforiantes':
  • Obra de menor sustancia pero, como 'Lisístrata' y 'Las asambleístas', con gran protagonismo también para la mujer.
  • El personaje central es el trágico Eurípides, que quiere defenderse de las mujeres. Éstas lo odian por el papel que les ha asignado en sus obras y por hablar mal de ellas, y él cree que, durante la fiesta de las tesmoforias, van a deliberar sobre su muerte (80ss.). Dice Cantarella que la condena del poeta es el implícito reconocimiento del arte de Eurípides, de la validez de sus figuras de mujeres corruptas y perversas (353); y es de notar que Eurípides volverá a aparecer en 'Las ranas'. Las mujeres aluden a Eurípides como el hijo de la verdulera (389) porque, al parecer, lo era.
  • Se le acusa, y luego también en 'Las ranas', de ateísmo de modo semejante a Sócrates: ha convencido a los hombres de que los dioses no existen (450). Y de esa cuestión tratamos en nuestras notas referidas a la Apología de Sócrates.
  • Aparece de nuevo el disfraz del sexo contrario: en este caso se pretende que Agatón se vista de mujer y acuda a la fiesta para defender a Eurípides (90ss.). Se trata, al parecer, del mismo Agatón que aparece en El banquete de Platón.
  • Y a la mujer –ya se ha dicho- se la presenta como ser negativo: alcahuetas, adúlteras, borrachas (340ss., 390ss.). Y engañan a sus maridos de las maneras más complejas: conozco a otra mujer que durante diez días estuvo diciendo que tenía dolores de parto hasta que compró un niño (500ss). O la mujer que en la fiesta parece llevar un bebé envuelto en un manto y luego resulta ser un odre de vino (730ss.). Sin embargo, en boca del corifeo se da una reivindicación de la mujer; dirigiéndose a los hombres les pregunta: si somos una desgracia, ¿por qué os casáis con nosotras, si de verdad lo somos? (790).
  • Se vuelven a tratar los temas del follar y cagar: Tenía un amigo que me desfloró a mis siete años […] Tengo un retortijón en el vientre (480ss.). Y con lenguaje soez: ¿por eso me vais a castigar a que me pelen el chocho (540ss. y véase cómo eso es un castigo).
  • La obra termina con un final feliz en el que Eurípides ofrece a las mujeres no volver a hablar mal de ellas (1160ss.).
`Las ranas’:
  • Detrás de la obra está la idea de la decadencia de la tragedia tras la muerte de Eurípides y Sófocles; y un cierto paralelo: a la decadencia de la tragedia correspondería la de Atenas máxime cuando Esquilo representaba el punto álgido al haber combatido en Maratón. Para ello, para revivir la tragedia, se propone el descenso de Dionisio al Hades para rescatar a Eurípides (65ss.) y traerlo al mundo de los vivos.
  • Visto así, se trata de un descenso a los infiernos, una nekya, como las de Ulises, Jesucristo, Dante…; además, como hay que rescatar a Eurípides, tiene como antecedente mitológico, entre otros, el caso de Orfeo y Eurídice. Todo ello con su trasfondo cómico, claro está: por ejemplo, la travesía de la laguna del Aqueronte se produce en medio del croar de las ranas que da título a la obra. Lo que ocurrirá será que la obra no se centrará luego en el ascenso al mundo de los vivos sino en el agón entre Esquilo y Eurípides.
  • Vuelve a aparecer el vestido de mujer: en este caso es Dioniso quien hace su primera entrada en escena con coturnos, vestiduras femeninas, azafranadas, una piel de león y un mazo.
  • Dioniso aparece, además, con su criado Jantias y en seguida entran en lo escatológico: te estás cagando, […] soltaré un cuesco (5ss.). También poco después cuando ante el anuncio de un monstruo, la Empusa, Jantias le dice a Dioniso que su túnica de miedo se te ha puesto marrón (305). Y más tarde vuelve a decir Dioniso: Me he cagado. Invoca a la divinidad (475ss.).
  • También tiene presencia lo sexual como la siguiente comparación del acto amoroso: Calias […] con un coño libraba combate naval (425ss.: se compara la polla con el espolón que embiste al barco enemigo). O la alusión de Esquilo a las doce posturas de Cirene (1329) en alusión, según nota, a una célebre prostituta.
  • Puesto que se trata del rescate de Eurípides y se va a convertir en una competencia entre éste y Esquilo sobre cuál de los dos era superior en el arte (780), el tema es el metateatro. Además, va a ser ésta la primera muestra de crítica literaria, anterior a la Poética de Aristóteles, y también donde aparezca por vez primera el canon de los tres trágicos atenienses: Esquilo, Sófocles y Eurípides (785ss.).
  • Al final, será Esquilo el vencedor en el agón (1475) y quien regrese con Dioniso al mundo de los vivos mientras Eurípides vuelve con los muertos.

‘Pluto’:
  • La última de las obras de Aristófanes y algo desestructurada. Viene a ser una fábula sobre el poder del dinero representado por Pluto, la divinidad que da nombre a la obra: jamás quedó nadie harto de ti. De las demás cosas hay hartura, de amor… De pan… De música… (185ss.).
  • Trata del reparto injusto de la riqueza y de la Pobreza, que también aparece como personaje: Muchos […] que son ricos son malvados y han amasado sus riquezas injustamente. Y al contrario, muchos que son muy honrados viven de mala manera, pasan hambre (500ss.).
  • La obra va a ir a parar a contradicción: a pesar de la oposición de la Pobreza, piden a Pluto que vuelva ricos a todos. Pero entonces ya nadie trabajará. Dice un Sacerdote al final quejándose de la falta de sacrificios: Porque todos son ricos. Antes, cuando no tenían nada, el mercader que regresaba a casa sacrificaba una víctima por haber llegado sano y salvo, y también el que quedaba absuelto en un juicio […] y me invitaba a mí, el sacerdote. Pero ahora nadie sacrifica nada en absoluto, ni entra en el templo (1175ss). Y la obra acaba con la restitución del orden anterior.

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