Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 25 de abril de 2017

Italo Calvino, Se una notte d’inverno un viaggiatore

Calvino, Italo, Se una notte d’inverno un viaggiatore (Arnoldo Mondadori, Milán: 1994)
Una buena novela, de 1979, y curiosa. El tema es metaliterario en varios niveles:
  • Porque en la primera frase el narrador se dirige al lector y le explica lo que está haciendo: Stai per cominciare a leggere il nuovo romanzo Se una notte d’inverno un viaggiatore di Italo Calvino (3). Diálogo, pues, narrador/lector aunque unidireccional porque el lector no responderá. Y recursividad: la novela habla de la propia novela. Y tendencia a la tautología: el tema de la novela, de momento, es lo que hace el lector; con ello la novela equivale a la vida del lector que, además, se ha convertido en protagonista. Por lo demás, se va a mantener la segunda persona a lo largo de la obra con el narrador dirigiéndose constantemente al personaje: Hai già letto una trentina di pagine (28); Il romanzo che stai leggendo vorrebbe presentarti un mondo corposo, denso, minuzioso (47).
  • Porque la trama consiste en la peripecia del lector enfrentado a novelas constantemente interrumpidas. La idea, claro, y el narrador lo especifica, es la de Las 1.001 noches pero con una variante: que las narraciones no se continúan las unas a las otras como sí ocurría con las de Sherezade. Y, de paso, se establecen así dos niveles de narración: 1º) esa peripecia del lector, pronto acompañado por una lectora, por hacerse con la novela; 2º) esa novela, que en realidad son diez novelas, que se va interrumpiendo constantemente. Esos dos niveles alternan constantemente: al primero corresponden capítulos numerados del 1 al 10; al segundo capítulos intercalados con los anteriores titulados según la novela a la que pertenecen.
  • Lo anterior provoca que en el segundo nivel de narración no haya un argumento lineal; en realidad, lo que hay son fragmentos de diversas, diez en concreto, tramas. La primera es la que responde al título de la novela con un viajero llegando a una estación de tren: está presentada en primera persona desde el punto de vista de ese viajero, que también habla con el lector: È già da un paio di pagine que stai andando avanti a leggere e sarebbe ora che ti si dicesse chiaramente si questa a cui io sono sceso da un treno in ritardo é una stazione d’una volta o una stazione d’adesso (13); tiene ciertos visos de trama de espionaje en tanto el viajero lleva una maleta que ha de intercambiar en secreto; y los personajes que pueblan la cantina de la estación tienen nombres –il commisario Gorin, il dottor Marne (22)- de procedencia indeterminada. La segunda novela, a la que se llega según lo que se explica más abajo, no tiene nada que ver con la anterior, empieza en una cocina llena de personajes con nombres más exóticos -Brigd, Hunder, Hugurd, Zwida, Kauderer (39ss.)- y, en cuanto al tema, el narrador mismo dirá después, hablándole al lector, que non capisci di cosa si parla (48). Y así se irán sucediendo hasta diez tramos de novela inconexos entre sí y de los que sólo uno, titulado Intorno a una fossa vuota, parece cerrado; y tiene un tono que recuerda a algún cuento de Borges de materia gaucha. Además, cuando se llega al final (303), se comprueba que, leídos los títulos yuxtapuestos de los diez tramos, éstos forman una pequeña narración.
  • El primer nivel de narración, en cambio, tiene un argumento más lineal y consiste en la búsqueda, una vez queda interrumpida la historia del viajero, del libro verdadero con lo que ello pueda tener de simbólico. Lo que va a ocurrir es que el libro del viajero está mal encuadernado y contiene sólo el segundo cuadernillo –de las páginas 17 a 32-, que se repite constantemente.  El lector, ya llamado genéricamente así -Lettore-, reclama en la librería y le explican que en muchos ejemplares del libro de Italo Calvino se ha mezclado una novela polaca; y como lo mismo le ha ocurrido a una lectora, también llamada, de momento, Lettrice, que en ese instante también está en la librería, entra en contacto con ella; y ambos prefieren seguir con la novela que habían empezado a leer, la polaca. Se intercambian los teléfonos por si encuentran un nuevo problema con la lectura (35) y, como ello ocurre, vuelven a entrar en contacto y así sabremos que la Lettrice se llama Ludmilla y tiene una hermana, Lotaria (49). Ello lleva a una nueva cuestión metaliteraria, la manera de leer; porque entre una y otra se da una diferencia total a la hora de hacerlo: Ludmilla lee de forma lúdica -non mette mai in evidenza i problemi- mientras que Lotaria lo hace de modo intelectual y comprometido e incluso invita al Lettor a un seminario en la universidad donde i libri sono analizzati secondo tutti i Codici Consci e Inconsci, e in cui vengono rimosi tutti i Tabù, imposti dal Sesso, dalla Classe, dalla Cultura Dominanti (50); y esa oposición entre las dos hermanas remite a otra cuestión metaliteraria, la de la función de la literatura, el delectare atque prodesse. Más adelante se volverá sobre el tema: mientras Lotaria discute una novela en un seminario universitario a partir de temas como Le omologie delle strutture significanti (104), Ludmilla dice: Il romanzo che più vorrei legere […] dovrebbe avere como forza motrice la voglia di raccontare, d’accumulre storie su storie, senza pretenderé d’importi una visione del mondo; y el Lettore concuerda: lasciandoti alle spalle le pagine lacerate dalle analisi intellettuali, sogni di ritrovare una condizione di lettura naturale, inocente, primitiva (106).
  • Se juega con la literatura de países de dudosa existencia: al constatarse en el capítulo 3 que la novela leída inmediatamente antes no es polaca, se postula primero que es cimeria (49); de ahí que la pareja de lectores acuda a un especialista universitario en tal literatura, el profesor Uzzi-Tuzii, que identifica tal obra aunque con otro título y se pone a traducirla sobre la marcha; el resultado será un nuevo comienzo de novela, ahora en forma de diario, cuyo único elemento en común con la anterior es el nombre de algunos personajes (Zwida, Kauderer), que ahora se mueven en un espacio completamente diferente (60ss.); además, el texto queda interrumpido al poco porque, según Uzzi-Tuzii, el autor se suicidó dejando la obra incompleta (80). Pero aparecerá Lotaria contradiciéndole y diciendo, apoyada por otro profesor enfrentado a Uzzi-Tuzii, Galligani, que la obra está acabada, no está escrita en cimerio sino en cimbro (84) y con otro título. Tras ello acudirán todos a uno de los seminarios de Lotaria a leer la obra y discutirla; por supuesto, no tendrá nada que ver con las novelas comenzadas anteriormente. Y ello lleva al lector y a Ludmilla a acudir al editor, il dottor Cavedagna (108ss.), en su búsqueda de ya no se sabe exactamente qué novela; y éste les indica que las novelas de que hablan están traducidas del francés por un tal Ermes Marana que las faceva pasarse per cimmerio, per cimbro, per polaco (115); y ello recuerda de lejos al traductor árabe del Quijote.
  • Se postula un fondo común para todos los relatos. Ese Ermes Marana habla de un vecchio indio detto il “Padre del Racconti”, longevo d’età immemorabile, cieco e analfabeta, che narra interrottamente storie que si svolgono in paesi e in tempi a lui completamente sconociuti (135): la referencia a Homero parece clara por la ceguera, pero también a los juglares yugoslavos y su capacidad de improvisación. Sin embargo, la cuestión quiere ir más allá: Il vecchio indio sarebbe secondo alcuni la fonte universale della materia narrativa, il magma primordiale dal quale diramano le manifestazione individuali d’ogni scrittore (136).
  • Se imagina la creación artificial de novelas mediante ordenador: cuando un autor de thrillers irlandés, Silas Flannery, no es capaz de continuar su novela, Ermes Marana propone la solución: i nostri computers sarebbero stati in grado di completare fácilmente, programmati como sono per sviluppare tutti gli elementi d’un testo con perfetta fidelità ai modelli stilistici e concettuali dell’autore (137). Es así, mediante la intervención de la Organizzazione per la Produzione Elettronica d’Opere Letterarie Omogeneizzate (141), como se generará la sexta de las novelas; y ello recuerda de lejos la fórmula de Propp para los cuentos folclóricos. Luego se vuelve sobre el tema: una ditta di Osaka è riuscita ad appropriarsi della formula dei romanzi di Silas Flannery e riesce a produrne di assolutamente inediti e di prim’ordine, tali da poter invadere il mercato mondiale. Ritradotti in inglese (o meglio, tradotti nell’inglese da cui si finge siano stati tradotti), nessun critico saprebbe distinguerli da Flannery veri (209).
  • Se riza el rizo complicando aún más el tema de la narración dentro de la narración con un motivo sacado claramente de Las 1.001 noches: la esposa occidental de un sultán del golfo Pérsico ha puesto como condición para el matrimonio que non deve mai restare sprovvista di libri di suo gradimento (143). Pero como lee la quinta de las novelas y, al igual que al lector y a la lectora, se le queda interrumpida, el sultán, que, además, sospecha que su esposa está al frente de una conjura contra él y teme que, si deja de leer, estalle la revolución, recurre a Marana; éste propone al Sultano uno stratagemma ispirato alla tradizione letteraria dell’Oriente: interromperà la traduzione nel punto più appassionante e attacherà a tradurre un altro romanzo, inserendolo nel primo con qualche rudimentale espediente, per esempio un personaggio del primo romanzo che apre un libro e si mette a leggere… Anche il secondo romanzo s’interromperà e lascerà posto a un terzo, che non andrà avanti molto senza aprirsi a un quarto, e così via… (145). Y ésa es justamente la estructura de la presente novela vista globalmente; con lo que en ella se propone la creación de otra semejante al estilo de las muñecas rusas.
  • Se sugiere la mercantilización total de la novela con el ejemplo de Silas Flannery: lo scritore irlandese è pronto ad accettare contratte dalle ditte interessate a far figurare nel romanzo marche di whisky o di champagne, modelli d’auto, località turistiche (146).
  • Aparece un personaje, Irnerio, que ha aprendido a no leer: Mi sono abituato così bene a non leggere che non leggo neanche quello che mi capita sotto gli occhi per caso. Non è facile: ci insegnano a leggere  da bembini e per tutta la vita  si resta schiavi di tutta la roba scritta che ci buttano sotto gli occhi (55). Luego sabremos lo que hace con los libros: Faccio delle cose coi libri. Degli oggetti. Sì, delle opere: statue, quadri, come li vuoi chiamare. Ho fatto anche un’esposizione. Fisso i libri con delle resine, e restano lì (173) Y se vuelve a rizar el rizo: Adesso mi metono tutte le opere in un libro. […] Un libro con le fotografie di tutti i miei libri. Quando questo libro sarà stampato lo userò per farne un’opera, tante opere. Poi me le metteranno in un altro libro, e così via (173).
  • Se juega con la relación entre el autor y el lector a otro nivel. Silas Flannery, antes de ponerse a escribir, mira con unos anteojos a una mujer que está leyendo: Alle volte mi prende un desiderio assurdo: che la frase che sto per scrivere sia quella che la donna sta leggendo nello stesso momento. […] Alle volte mi convinco che la donna sta leggendo il mio vero libro, quello che da tanto tempo dovrei scrivere ma che non riuscirò mai a scrivere (198).
  • Incluso el final de la obra tiene algo de metaliterario: primero porque la última frase, simétricamente a la que abría la novela, es tautológica en tanto el lector dice Sto per finiré Se una notte d’inverno un viaggiatore de Italo Calvino (305); y luego porque el lector y la lectora acaban casándose al modo de los cuentos folclóricos y como poco antes se ha hecho explícito: Anticamente un racconto aveva solo due modi per finiré: passate tutte le prove, l’eroe e l’eroina si sposavano oppure morivano (304).
Aparte de todo lo anterior, tiene muy buenas ocurrencias:

  • Como es tema central de la novela la propia lectura, el narrador opina incluso sobre la postura que debe o puede adoptar el lector a la hora  de leer: A cavallo nessuno ha mai pensato di leggere; eppure ora l’idea di leggere stando in arcioni, il libro posato sulla criniera del cavallo, magari appeso alle orecchie con un finimento speciale, ti sembla atraente (4).
  • Como otro de los temas es el libro, es curiosa la clasificación de libros que se le ocurren al narrador en el momento en que el lector va a la librería a comprar la presente novela: i Libri Fatti Per Altri Usi Che La Lettura, […] Libri Che Tutti Hanno Letto Dunque É Quasi Come Se Li Avessi Letti Anche Tu (5-6).
  • Curiosidades momentáneas son, por ejemplo, el nombre de Zenone di Elea (18) para un caballo que gana una carrera y que, a su vez, se convierte en una consigna por la que se reconocen dos personas. O la siguiente mezcla de geometría y erotismo: la parola “isoscele” per averla una volta associata al pube d’Irina si carica per me d’una sensualità tale che non posso pronunciarla senza battere i denti (101).
  • Es de resaltar la anécdota que se explica en relación a la escritura del Corán: Mahoma escucha la palabra de Alá y se la dicta al escribano Abdullah; en un momento dado Mahoma deja una frase a medias y el escribano sugiere una conclusión; Mahoma la acepta como palabra divina y el escribano pierde la fe: Perdette la fede in Allah perché li mancava la fede nella scrittura,  e in se stesso come operatore della scrittura (213).
  • Es divertida la paradoja que se construye a partir de la censura: un gobierno pretende prohibir la lectura para que el pueblo no conozca la verdad: Possiamo impedire di leggere: ma nel decreto che proibisce la lettura si leggerà pur qualcosa della verità che non vorremo venisse mai letta (282). Aunque no se explicita en el texto, la paradoja va más allá: la prohibición de leer alcanza incluso el decreto que prohíbe leer.

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