Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 24 de febrero de 2017

Quijote, I,15-16

Traemos el comentario a esos capítulos del Quijote para aportarlos a la sesión del club de lectura del Ateneo de Mahón que habrá lugar el 16 de marzo
Los dos capítulos tienen en común, entre sí y con otros, los palos que acaban recibiendo los protagonistas: a causa de Rocinante primero y como resultado de la confusión provocada alrededor de Maritornes después.

Capítulo 15:
-Episodio típico del que volverán a salir apaleados.
-Espacio tópico: es el locus amoenusprado lleno de fresca yerba, arroyo apacible y fresco- ideal para el descanso a la hora del sol.
-El protagonismo pasa a Rocinante, que quiere montar a las yeguas. Y se puede entender como un episodio a la vez semejante y opuesto al de los capítulos anteriores: el amor no correspondido de Grisóstomo se corresponde con el deseo insatisfecho de Rocinante.

Capítulo 16:
-Vuelve a aparecer la venta –como en I,2- y don Quijote la vuelve a confundir con un castillo. La venta será lugar de encuentro de personajes: arrieros, Maritornes, el cuadrillero de la Santa Hermandad…
-Dos muchachas opuestas en la venta: la hija del ventero –doncella, muchacha y de muy buen parecer- y Maritornes –ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro no muy sana-.
-Insiste en el recurso al historiador arábigo aunque esta vez lo llama Cide Mahamate Benengeli.
-Castidad y honestidad de don Quijote, puesta a prueba por Maritornes, a quien cree la hija del ventero/castellano enamorada de él, por fidelidad a su Dulcinea, mujer que no existe.

-Nuevo paralelo, esta vez con el capítulo anterior: al deseo insatisfecho de Rocinante se corresponde aquí el del arriero; incluso se emplea el mismo verbo para el caballo (deseo de refocilarse con las señoras facas) y para el arriero (aquella noche se refocilarían juntos).

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