Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 16 de febrero de 2017

Esperança Camps, L'illa sense temps

Camps, Esperança, L'illa sense temps (Meteora, Barcelona: 2016)
Leemos, para la sesión del club de lectura de la Biblioteca Pública de Mahón del 22 de febrero, la presente novela. Diremos en principio que tiene tintes de novela negra -de ahí, se supone, el color dominante en la portada (vid. foto)- y parece inspirarse de lejos en un hecho real ocurrido hace algunos años en Ciudadela, el asesinato de una anciana. La comentaremos a nuestro modo:
  • Está presentada, en principio, en 3ª persona según se sigue del comienzo: Na Júlia Cases és tan impacient que ha arribat massa d'hora a l'aeroport [...]. Encara no sap que el vol sortirà amb retard (7). Sin embargo, en seguida sabremos que en ese momento el narrador es interno, es decir, que es la propia protagonista quien está presentando la acción y hablando de sí misma en 3ª persona al modo de otros muchos autores como Julio César: Na Júlia juga amb l'iPhone i ha escrit les frases anteriors al bloc de notes (8). Ahora bien, si ése es el presupuesto, es difícil no ver contradicción en la frase Encara no sap que el vol sortirà en retard (7): obliga al lector a entender que está escribiendo en un momento posterior al que parece. Además, no es la novela negra el terreno más idóneo para esos juegos metaliterarios. En otros momento, sí, el relato se pone en manos de un narrador omnisciente: Arribats en aquest punt, hem de fer un incís en el relat per fixar la personalitat de na Joana (96).
  • La acción central gira alrededor de la relación de la protagonista con el crimen. Y avanza lentamente: decide tomar un avión de Valencia a Menorca a petición de Fina Torres, prima de la asesinada, Marialluïsa C.T., y a quien no conoce de nada (60), y se va insistiendo -en las pp. 17, 26, 36, 53, 59, 69, 94, 101- en que sigue en el aeropuerto debido al retraso del avión; hasta ya muy avanzada la novela no se dice que va a empezar el embarque (108), no será hasta la p. 146 cuando el avión esté en el aire y ya en la p. 159 tenemos a la protagonista en un taxi hacia Ciudadela.
  • Ahora bien, se van produciendo de forma intercalada continuos cambios temáticos que permiten observar la acción desde diferentes focos:
  1. La vida cotidiana y la muerte de Marialluïsa C.T. incluyendo un dramático episodio en el que se narra que, durante la guerra, su marido Met mata por accidente a un primo suyo y, además, se sugiere que vuelve de la guerra impotente (10-16).
  2. Fragmentos costumbristas en Ciudadela alrededor de Biel y su hijo Tomeu, encargados del mantenimiento de la casa de la protagonista durante su ausencia, y que culmina con Tomeu besando a su novia Carme en el Born (21-25). O de los periodistas del diario local (52-56). O la historia de la peña de s'Índio de Mercadal (161-162).
  3. El análisis exhaustivo de la protagonista: su descripción y su preocupación por su aspecto con alusión a Fausto y a la venta del alma al diablo para permanecer joven (18-20). Sus aspiraciones literarias: quiere ver publicada una novela en la que tiene fe y espera sea presentada en Ciudadela por la élite intelectual: ¿hay intencionalidad en llamar Joan F. López a Joan F. López Casasnovas (28)? La presentación de su familia con un padre militar autoritario y bastante mayor que su madre (29-31, 83ss.): el carácter de su padre provocará que, en un acto de rebelión, ella cambie su apellido de Cases-Alamar a simplemente Cases; sus problemas conyugales, que repetirán en parte la situación anterior de la diferencia de edad cuando su marido la abandone por su secretaria, de veintitrés años (29-33, 37-40): es de notar lo tópico de sorprenderlos en plena felación (40, 67) pero la anécdota se opondrá al momento en que Júlia sorprenda en su propia cama a Tomeu y Carme (166); las relaciones de su madre, viuda, con un jubilado alemán (86). Sus problemas laborales (39-40). De ahí, de la crisis producida por su conflicto matrimonial y laboral definidos como tempesta del divorci, [...] tempesta laboral (67), se puede seguir la aceptación, un tanto ilógica, del viaje a Menorca a instancias de una desconocida.
  4. El tratamiento de Fina Torres (71ss.): su preocupación por ciertos documentos de casa de Marialluïsa: els quaderns de dalt el porxo, [...] uns escrits d'en Met, el marit de na Marialluïsa (75; y también más tarde: Ha d'arreplegar els documents [...]. I ha de pujar al porxo [166]). Por fin los consigue: repassarà les tres carpetes amb papers que ha arreplegat de casa de la morta (183); y ello va a parar a que la muerta se entendía con el padre de la protagonista (185) y es para descubrírselo que Fina ha convocado a Júlia.
  5. La actuación de los policías Álvarez y Martínez de la Hoz, venidos de la península (78ss), y vamos a dejar lo de denominar a ambos con apellidos tópicamente españoles.
  6. Hay un montón de historias amorosas paralelas algunas de ellas bastante gratuitas: 1) La de la madre de la protagonista, maestra de escuela en un colegio de monjas de Barcelona, con un cura: acaba con la Madre Prefecta trasladándola al colegio de Ciudadela (96-98). 2) La de Tomeu y Carme (131ss), con derivas acerca de la historia de ella cayendo en el tópico de que sus padres, no pudiendo tener hijos pero sí recursos, la compran a una madre de dieciocho años a la que dicen que su hija nació muerta (136). 3) Las de Fina Torres (141-145), primero con otro tópico, el de ella, enfermera, entendiéndose con un médico y luego, con ella de cooperante en Bolivia entendiéndose con otro cooperante; incluso opone su historia a la de la secretaria del marido de Júlia: éste abandonará a su mujer a diferencia de lo suyo con el médico o el cooperante, que no las abandonan (185). 4) La de Júlia con un periodista local mucho más joven, Pere, que la folla porque no se atreve con su colega Gemma (206). 5) La de Lucrecia, una de las cuidadoras de Marialluïsa, con su novio falócrata, heteropatriarcal, obseso y sudaka: Toño; de ahí el asesinato de Marialluïsa cuando ésta los descubra follando en una mecedora que para ella es tabú (218), 6) La de la madre viuda de la protagonista con el jubilado alemán. 7) Y como no podía faltar su pizca de mariconeo, ahí esta la historia del marido de la difunta, Met, y su amigo Xec durante la guerra civil, que a su vez provoca la relación entre Marialluïsa y el padre de Júlia (212).
  7. Todo ello produce una cierta sensación de caos, como si se quisieran contar muchas cosas a la vez y no quedara nada trenzado del todo: no me queda claro lo de que Fina Torres haga venir a Júlia a Ciudadela para descubrirle la historia de su padre con la difunta cuando 
  • El espacio es variado:
  1. París (34ss.) como lugar de refugio de la protagonista tras sus problemas conyugales y laborales y para dedicarse a escribir: París va esdevenir el bálsam (40); ella se n'ha hagut d'anar a plorar les seves penes a Paris (173). Es de notar cómo inicia diversas secuencias del capítulo 4 de forma anafórica o cuasianafórica: L'estiu a París; París; A París, para luego iniciar el capítulo siguiente con el espacio de la trama: Ciutadella (50).
  2. Ciutadella como lugar donde ocurre el asesinato que hará viajar a la protagonista. Está presentada en ciertos momentos con tonos costumbristas: De bon matí, el vell bar Tritón (50; y de nuevo el inicio anafórico de las secuencias: De bon matí [51, 52]).
  3. Barcelona como lugar de perversión de las jovencitas de Ciudadela: allí tienen lugar las historias fallidas de amor de la madre del protagonista con un cura y de Fina Torres con un médico (vid. supra). Por cierto que el tópico de la ciudad como espacio de vicio se puede remontar a Teócrito, Virgilio, al Menosprecio de corte y alabanza de aldea de fray Antonio de Guevara... pero adquiere su auge en la novela reaccionaria del XIX: así se considera Sevilla en La Gaviota de Fernán Caballero o Madrid en Peñas arriba de Pereda.
  • Aparecen ciertos momentos de intertextualidad como cuando la protagonista piensa que el amante de su madre puede morir podando los rosales: ho va llegir na Júlia en alguna novel·la això de morir podant els rosers (94) y ello ocurre en El padrino. O la cita tonta de lo más sobado de Neruda cuando Fina Torres vuelve en avión de América: no dius, per exemple, que la nit estava estrellada i els astres brillaven molt lluny (144). Y alguna otra cita que no anotamos.
  • Como nota aparte, dudo que en la práctica procesal española se dé eso tan americano de Protest, senyoria. Protesta admesa, lletrat (37).
  • En algún lugar que tampoco anoté, la protagonista dice algo así como que le hace daño ver la H de Mahón en la forma MAH de los billetes de avión. Cosas del pensamiento único panbarcelonés pero digo yo si no le daría daría un infarto al oír a mi abuela, tan de aquí como que se llamaba Catalina Moll Pons, denominando Ciudadela a Ciudadela cuando hablaba en castellano; que digo yo que no hay otra manera de denominar a la ciudad porque eso nuevo de añadirle de Menorca...
En resumen: la novela no merece una segunda lectura, ni siquiera una primera.

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