Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 22 de enero de 2017

Veronique Olmi, Une séparation

Olmi, Veronique, Une séparation (Albin Michel, París: 2013)
Leemos la obra para la reunión, el miércoles 18 de enero, del club de lectura en francés de la librería Espai 14 de Mahón.
Hay que decir ante todo que es una obra de difícil catalogación: tanto por su corta extensión como por su presentación en forma dramática, es una obra de teatro y, así, parece que fue puesta en escena el 13 de octubre de 2013 con la misma autora representando uno de los dos únicos personajes de la obra. Pero de otro lado, carece prácticamente de acotaciones -sólo hay indicaciones de Musique apuntando a la recepción auditiva de toda obra teatral- de modo que los decorados quedan -se supone- al arbitrio del director de la obra. Destacaremos los siguientes aspectos:

-La estructura es epistolar: a partir de una carta inicial de Marie en la que decide dejar a Paul, se van alternando las cartas hasta el final.
  • Como dato anecdótico, la frase inicial parece remitir a Proust: Je me suis levée très tôt ce matin recuerda la también frase inicial de La recherche: Longtemps je me suis couché de bonne heure. Y el resto de los dos primeros párrafos de esta primera carta, aparte de decir que On est passé a l’heure d’été, presenta un mundo positivo: Le ciel était rose comme en Provence, frais, rempli d’oiseaux (11). Y, además de situarse ese cambio de hora un 29 de marzo (13), se ubica la acción en París que, según la situación final de la obra, parece oponerse tanto a la Provenza citada como al Midi en general.
    -El salto temático es brusco: tras esa visión positiva, un repentino Je te quitte, Paul (11). Y un breve análisis sobre la simplicidad del procedimiento: Il suffit d’un mot pour défaire des mois, des années d’amour (12). Luego una cierta ironía sobre el cambio de hora en el sentido de que ha sido durante la hora perdida –puesto que de las 2 se ha saltado a las 3- cuando ha decidido romper: Je t’ai quittée pendant l’heure disparue (13); indirectamente eso vuelve sobre la frase inicial puesto que el cambio de hora supone que, con respecto al horario de invierno, aún se ha levantado más pronto de lo que se supone.
    -La reacción de él, Paul, también tiene que ver con el tratamiento del tiempo: una vez recogida la carta del buzón, ma journée s’est arrêtée là, devant la boîte aux lettres ouverte, devant la porte d’entrée que je n’ai pas poussée. Je ne suis pas sortie […] Et puis j’ai pleuré (14). La ironía crece: una hora que no existe provoca la detención del tiempo.
    -A veces se encadena el final de la carta del uno con el comienzo de la carta del otro: Et puis j’ai pleuré. / MARIE / J’ai mis longtemps avant de pleurer (14).
    -Se dan poco a poco las causas de la separación. En primer lugar y, según ella, la desidia: C’est une decisión qui vient de notre désoeuvrement, cette distraction meurtrière qui a été la nôtre. Nous n’avons pas pris soin de notre amour (15). Aun así, él no queda convencido y pregunta la causa: Explique-toi, donne moi une raison à cette séparation frivole (21). Y ella responde que Je t’ai quitté parce que nous étions devenus deux silhouettes (23). Más tarde ella ofrece nuevas razones: Je t’ai quitté parce que […] j’ai besoin de rassurance, je suis comme les autres, trouillarde et fatiguée, et je cherche un homme immense et protecteur (27).
    -Varias veces Marie dice que no le escribirá más: Je crois que cette lettre sera la dernière (22); aunque más tarde se lamenta de que él no le haya escrito: Rien. Aucune lettre de toi. […] je ne trouve pas ça juste (36) e insiste en no volver a escribir: Je n’écrirai plus (37). Más tarde, lo mismo: Cette letre est la dernière (45); y en seguida rectifica: si tu le veux nous pourrons faire ça : je commencerai une lettre chaque dimanche soir à minuit une (46). Y, a su vez, él propone: Je t’écrirai tous les jeudis soir car je n’aime pas le jeudi (47). Con ello, ambos se proponen una rutina que apunta a la continuidad de su relación. Y, además, ella acaba por escribir un jueves: On est jeudi ! (59). Pero más tarde es él quien propone no seguir con la correspondencia: Le mieux serait que nous cessions de nous écrire (60); y ella parece estar de acuerdo: Bon. Ne m’écris plus. Je suis au bord de la crise de nerfs (61). Más tarde dudan los dos; ella pregunta: Crois-tu que nous devions cesser ? Ne plus nous écrire ? (65).
    -Para Paul es un verdadero sufrimiento: llora, no come, adelgaza, no duerme –j’ai perdu le sommeil (18)-, se siente aussi triste qu’un mourant au fond d’un couloir d’hôpital : discret, désespéré et inutile (19).
    -Hay algún motivo al que se vuelve una y otra vez y que actúa en función de prenda, como el écharpe, del que Paul dice cette écharpe à moi qui garde ton parfum (18); ella responde que mon parfum sur l’écharpe aura disparu puisqu’il fera trop beau pour la mettre encore (21). Él vuelve al asunto observando que le parfum initial se mêle à celui de la poussière […] c’est du cachemire d’une grand qualité et nous voilà elle et moi, lamentables et puants (22); dice que necesita el écharpej’aimerais ne plus avoir besoin de cette foutue écharpe pour te respirer de nouveau (30), J’ai besoin de ton odeur (31)- y acude a una perfumería, pide ese perfume y, al no reconocer el olor, dice a la dependienta que se ha equivocado y ella le responde: vous ne cherchez pas ce parfum, vous cherchez ce parfum sur la peau de quelqu’un (31-32). Más tarde ella le envía un frasco de ese perfume en un acto simbólico que parece apuntar a una reconciliación: Je joins à cette dernière lettre un flacon de parfum. Vide. Je l’ai rempli tu verras d’une multitude de petits bouts de papier. Sur chacun est inscrit un des nos plus beaux souvenirs. Et tu ne pourras sans doute les lire sans casser le flacon (37). Pero al parecer él rompe el frasco –L’as-tu brisé? (54)- y le va devolviendo los papeles, que se refieren a su primer encuentro (50), a una cena (53), a una escapada en provincias (54).
    -Algo parecido ocurre con un hombre que parece ser una nueva relación de ella pero que, si no nos equivocamos, aparece por primera vez en boca de él: Dîne avec cet homme qui demande l’addition en claquant des doigts, cet homme qui t’a barbée toute la soirée en te parlant de ses dernières vacances aux Maldives (26); después se volverá a referir a él como l’homme du restaurant (29). Y por fin ella, que ha salido de París, acaba por referirse a él dotando de realidad a algo que él había sólo intuido: l’homme du restaurant, celui qui claque des doigts en appelant la serveuse, m’offre un séjour […], j’ai refusé […] tous ces lieux où nous avions été ensemble (33).
    -Se van dando fechas concretas de las cartas: la primera es del 29 de marzo (13); luego aparecen el dos de mayo (47) y el 4 de mayo (49).
    -Recuerdan, en boca de ella, el momento en el que se conocieron, una curiosa anécdota: Tu fais du stop, brandissant un bidón d’essence vide […] Tu sentais terriblement l’essence (50-51); con ello se opone, en el plano de los olores, el perfume que él añora al olor a gasolina del primer encuentro.
    -El final de la obra es coherente pero irónico: ella resuelve la discusión sobre si seguirse escribiendo o no con la decisión de escribir pero no enviar la carta –Je ne t’enverrai pas cette lettre- y se va a Niza con la esperanza de que él acuda a reunirse con ella: Si nous avons encore une chance, une seule, de nous retrouver, c’est bien celle-là : que tu devines où je suis et me rejoignes […] J’attends que tu comprennes mon silence. Et que tu viennes. Je me sens déjà plus calme (66-67). Y él lo adivina: Tu n’écris plus. Tu es partie, j’en suis sûr. Je te connais, je le sais, tu es à Nice. Avec qui ? Pour quoi ? (67); además, la localiza: Il y a cinq hotels […] et le premier que j’ai appelé était le tien (67); pero decide no hablar con ella para no sentirse rechazado: j’ai pensé : si elle sait que c’est moi, elle va raccrocher; decide, además, que je veux respecter cet éloignement, y piensa también que ella puede estar con l’homme qui claque des doigts au restaurant (68) con lo que termina por romper la carta. Y ahí está la ironía, en el malentendido final, en el hecho de que se dan todas las bases para la reconciliación pero él insiste en respetar la voluntad de ella: Je vais respecter cette séparation. Je ne me remettrai jamais. Je t’aime (69); mientras ella no quiere otra cosa sino que él acuda: Viens ! Je t’en supplie, Paul, ne me laisse pas toute seule (70). Y se cierra la obra con una visión del paisaje inversa a la inicial: Il pleut sur la mer (71).
    -Hay alguna frase divertida o digna de reflexión: él dice no comer a causa de la separación y que ha adelgazado; y no entiende a quienes están contentos de adelgazar: les maigres sont heureux et se font taper le dos par des collègues qui ne se sont même pas lavé les mains après avoir pris le métro (17); refiriéndose a las vedettes del Moulin Rouge dice que se sont toutes fait passer le bout des seins aux glaçons avant d’entrer en scène, afin qu’ils soient durs à point (40); maintenant tu ne t’appelles pas Paul, tu t’appelles EX, mon ex, ex est toujours au possessif signe que l’on ne se sépare totalement (25); dice ella y luego repetirá él: Nous sommes mourants depuis que nous sommes nés (44, 47) de indudable tono quevediano, estoico... O la curiosa idea de él sobre los jueves: C’est un jour qui ne veut rien dire, il est posé là, le cul entre deux chaises (47). O la expresión que ella utiliza para dirigirse a él: mon petit bonhomme (62); a lo que él contesta: je ne suis pas ton “petit bonhomme” (63).

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