Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 21 de diciembre de 2016

Manuel Rivas, La mano del emigrante

Rivas, Manuel, La mano del emigrante (Alfaguara, Madrid: 2001)
Un libro muy gallego. Aparte de un conjunto de fotos en su zona central, consta de dos relatos cuyo punto en común es Galicia desde dos de sus temas más característicos: la emigración en 'La mano del emigrante' y los hombres -y mujeres- del mar en 'Los náufragos'.
Pocos elementos a destacar:

1º) 'La mano del emigrante', relato ambientado en Londres y con un punto de inflexión, un accidente en el taxi que conduce al narrador y a Castro, dos emigrantes que trabajan de camilleros en un hospital, al aeropuerto desde donde van a tomar el avión para pasar las Navidades en Galicia:
  • Se juega con la diferencia entre dos manos: Por un lado, la de Castro -apellido gallego de Rosalía o Fidel-: la mano de Castro ejercía para mí un atractivo hipnótico (15); Me maravilla su mano (17). Es hábil con el lanzamiento de dardos en el pub Old Crow: Los clava en el milimétrico centro (17); y tiene tatuados en tinta negra tres pequeños pájaros. [...] Son paíños. La última compañía del marinero (18). Por otro lado, la mano del narrador, amputada en el accidente y transplantada: hay que notar que, en el momento del accidente, lo último que ve el narrador es la mano de Castro: aquella mano fue lo último que vi antes de que el auto patinase contra el pretil (33). Llegan a confundirse ambas manos cuando, tras el trasplante, la mano que echa de menos el narrador es la de Castro: Aquella mano estaba desadornada. [...] la imagen de los paíños del mal tiempo en el refugio de la mano me había ayudado a sobrellevar el desasosiego. Ahora, no había nada a la vista (46). Por fin el narrador se hace el mismo tatuaje que Castro: Nadie se extrañó en el Old Crow de que apareciese con los pájaros en la mano. Me había hecho el tatuaje [...] en Portobello pero no tiene la misma suerte con los dardos: tiraba a los dardos, y fallaba (67).
  • Compañeros de emigración o de ocio en el pub son, aparte del narrador en primera persona: 1º) Ruán, que había sido vocalista en orquestas volanderas (21) y que emigra para comprar unos zapatos de baile. Como los de Fred Astaire (22). 2º) Arturo Regueiro, del mismo pueblo que el narrador: había trabajado de acomodador de cine y se expresa en términos cinematográficos: Le sacaba mucha punta a los títulos de las películas (42). 3º) Rosalía, que había emigrado en el mismo tren que el narrador y que, antes de embarcar en Calais, dice: ¡Ah, pues es cierto que Inglaterra es una isla! (38).
  • El narrador, tras sobrevivir al accidente y ser operado, sufre alucinaciones al salir de la anestesia que se aproximan a un sueño: recuerda escenas del viaje por el que emigra desde Coruña a Londres (38), imagina a Castro sin la mano de los paíños (39) y luego revive el momento del accidente con el momento en que es él quien pierde la mano (39-40).
  • El narrador se encarga de llevar las cenizas de Castro a Galicia y entregarlas a su madre para echarlas al mar (49-50). Y conoce la historia de Castro y su familia: la costumbre de tirar pan desde lo alto del monte [...] para salvar una vida (52-53) de un náufrago, idea que se repetirá en el segundo relato (125); la vida de su padre, Albino, escondido tras la guerra y perseguido por el cabo Caimán a quien hacen creer -y también al niño- que está en América (54-55); la hermana, arrastrada por una ola por más que Castro llegó a sujetarla por la mano (61-62) y que aparece muerta en una gruta lo que da pie a Castro para inventar la historia del naufragio de una joven navegante solitaria que aparece también en una gruta (63). Por fin, cuando le pregunta a la madre por el tatuaje de Castro, ésta contesta: En algún sitio tenían que posarse los paíños (66).
  • Contiene frases de hondura poética o ideas originales: Estos relojes, decía Castro en las noches de guardia, tienen mala fe. Para mí que atrasan la hora cuando no los miras (37); No sabíamos casi nada unos de los otros, como si fuésemos soltando el lastre de la memoria (59).
2º) 'Los náufragos' tiene como eje precisamente eso, protagonistas de diferentes naufragios:
  • El de Juan Jesús Piñeiro que, en solo en el mar medita sobre su testamento y dice que a eso que me pasó le llaman los pensamientos de oro (126).
  • Los de Avelino Lema, que sufre tres naufragos entre 1958 y 1989 (132-136).
  • Estrella Méndez, que espera el regreso de su marido del Gran Sol y a cuya hija, de nueve años, un hombre le dice en la calle: "¿Qué haces tú jugando si tu padre está muerto?" (139).
  • Ramón Seoane, que sobrevive al naufragio en el que perece el marido de Estrella Méndez y que Cuando entraba o salía de la bahía coruñesa, se refugiaba en la sala de máquinas. No quería ver el cementerio marino (141). Es curioso cómo establece relación con María Arca, con la que se casará: era gaiteiro. Pasó un día por delante de mí y yo le llamé caramuxo, porque era muy bajito, y fue él y me tiró un guijarro. Nos enamoramos de esa manera, peleando. Ramón, además, Rompe con los viejos tópicos de la retórica poética sobre la irresistible atracción entre el marinero y un mar de supuesto género femenino, que él tiene por macho cabrón. "No, no me atrae nada el mar, ni siquiera la playa" (141).
  • José Luis, el hijo de Estrella Méndez: tras faenar en Mauritania estudia Medicina en Santiago y Durante el curso, por la noche, hacía escapadas al puerto de A Coruña para quitarse el moho de las ausencias (143).



viernes, 16 de diciembre de 2016

Montserrat Roig, El temps de les cireres

Roig, Montserrat, El temps de les cireres (Edicions 62, Barcelona, 2008)
Leemos la novela para comentarla en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón en su sesión de 16 de diciembre. Comentaremos en ordenado desorden:
  • La anécdota de partida, el regreso de Natàlia Miralpeix a Barcelona desde Londres, se pone en relación con un hecho simultáneo, la ejecución de Salvador Puig Antich -Feia dos diesque havien matat en Puig Antich (13)-, que luego aparecerá repetidamente citada (15, 17, 19, 111...) y asociada primero a la Balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde (18) y luego a la muerte de Julián Grimau: Te'n vas anar quan mataren en Grimau, no? (111 y luego 253); y, así, la estancia de Natàlia en Londres queda enmarcada entre las ejecuciones de Grimau y de Puig Antich. 
  • Los personajes principales son los que forman el grupo familiar de Natàlia:
  1. La tía Patrícia Miralpeix, viuda de Esteve Miràngels, que vive en un piso de la Gran Via, entre Bruc i Girona (23) con su criada Encarna. Patrícia está bastante alcoholizada: diu que beu per empassar-se les penes (79) i Encarna, harta de ello: Ja estic tipa d'aguantar les ploradisses d'aquesta vella borratxa (96).
  2. Su hermano Lluís, arquitecto como su padre (51), casado con Silvia Claret, que viven en la calle Calvet.Tienen un hijo, Màrius (11), con veleidades literarias -lee a Novalis o Aleixandre (247)-,  y una amante, Roser Roura (246); sale una noche con su tía por el barrio gótico (240ss.).
  3. Su madre, Judit, que parece centrar los momentos más felices de la familia (170ss) pero que acabará cayendo enferma: en realidad, lo que se dice de ella es que es ferí (194). Tiene una amiga, Kati, y se insinúa una atracción lésbica entre ellas: la Kati collí una rosa de terra i la donà a la Judit. Les dues mans quedaren agafades durant una curta estona. Quan es deixaren anar encara s'esguardaren una estona (170ss).
  4. El padre, Joan Miralpeix, tras vivir en la casa familiar del Montseny, busca el amor de su vida: creia que la dona que ell estimaria seria com l'estel de parpella de plata i que li feia pampallugues, seria alada, com la mare, una ombra d'amor. Les altres dones, totes, eren, mules (193). Natàlia y él viven en tensión; dice Natàlia refiriéndose a su aborto: l'home "pur" que es volia reventjar de mi denunciant-me i deixa que cinc homes morin carbonitzats en un hotel! (209). Sólo hacia el final de la novela se trata su demencia senil basada en fetichismo con prendas de su mujer muerta y en alucinaciones con ella: creu [...] que la Judit, la seva Judit, és a la vora (263).
  5. Los hombres con los que tiene relación y que pronto aparecen anunciados: Sergio, Jimmy, Emilio (20); de Sergio se dice que li havia proposat d'anar junts a Llatinoamèrica per a enrolar-se a la guerrilla (243). La relación con Emilio será la que se trate más detalladamente en medio de revueltas políticas que provocan que ella y él acaben en comisaría y él en la cárcel. Es en la comisaría donde Natàlia oye silbar a Emilio Le temps des cerises que da título a la obra (135) y que, según se explica más adelante, está basado en un poema de J. B. Clément del tiempo de la Comuna francesa, y asocia el temps de les cireres (a) la primavera de la felicitat (141); Natàlia volverá al asunto la noche que salga con su sobrino Màrius. Y será Emilio quien la deje embarazada; ella abortará.
  • Se alude constantemente a secretos callados:
  1. El que afecta a los motivos por los que Natàlia se fue a Londres: La Patrícia coneixia prou bé tot el que havia passat a casa dels Miralpeix quan la Natàlia s'anà de casa barallada amb el seu pare (31); la Natàlia no se'n va anar per la qüestió de comissaria ni tampoc perquè tu no l'anessis a veure a la clínica. Doncs, preguntà al seu fill, se'n va anar per allò que va passar a l'hotel de Lloret? (164). 
  2. Algún otro que se supone aparecerá: Demà, quan dinarà amb en Lluís i la Sílvia ja sabrà les novetats (31). Se irá concretando: dice Encarna a Patricia: No creu, senyoreta, que hauríem de dir a la nena allò del seu papà? (91); e insiste: Prou que vaig soportar les rareses del papà de la Natàlia (96). Pero será justamente cuando Natàlia salga con su sobrino Màrius y tras un momento que recoge motivos que han ido recorriendo la obra -ejecuciones de Grimau y Puig Antich, el temps de les cireres- cuando Màrius desvele el misterio: L'avi és al manicomi, el papà el va tancar el any passat (253).
  3. Otro sobre el que se va dando vueltas: allò de l'hotel de Lloret (47); Quan va passar allò de l'hotel de Lloret, en Joan Miralpeix es replegà encara més dintre d'ell (194); luego sabremos que Joan Miralpeix provoca la muerte de cinco personas en ese hotel (209, vid. supra): Havia aixecat l'hotel a corre-cuita (266). De ahí una contradicción que Natàlia destaca al final: Com era ara l'home que mig l'havia treta de casa, disposat a denunciar-la a la policia per haver avortat mentre ell era el responsable de cinc morts? (278; y, ya antes, 209, vid. supra).
  4. Otro que afecta a Patrícia: la Patrícia es posava trista de debò. I s'hi posava perquè li venia al cap el seu secret. Allò que no havia explicar mai a ningú. Pensava en en Gonçal (99). Y en seguida nos enteraremos de que Gonçal era amante de su marido y ella los descubre: Respiraven, en Gonçal i l'Esteve [...] sota el cobrellit de setí estampat amb unes enormes flors blaves (106).
  • Hay motivos recurrentes como las películas pornográficas: Lluís Miralpeix va a Perpiñán y las ve con sus amigos (59). Su mujer Sílvia lee el Garbo en la peluquería: Parlaven de la Maria Schneider, la del Tango, l'actriu ullerosa [...] s'havia tornat boja per una amiga seva (61); luego lee un reportaje sobre el comportamiento sexual del gorila y acaba teniendo un sueño erótico mientras está en el secador y en el que Maria Schneider copula con el gorila mientras ella menjava un plàtan amb delit (63).
  • Algunos miembros de la familia practican perversiones sexuales: Per què el seu pare (de Joan Miralpeix) havia lligat la Remei al capçal del llit i semblava com si li gratés l'esquena mentre anava a cavall? (191); tras ello el mismo Joan Miralpeix va de putas y a una de ellas la lligava i li gratava l'esquena mentre li deia mula, muleta, eh, escolti!, jo puc ser un tomàquet, quin remei, però de mul, res, què s'ha cregut? (193). Cuando Lluís Miralpeix y su mujer van a ver El último tango a Perpiñán ella le comenta a Natàlia: ¿saps que em vaig quedar d'una peça quan vaig veure que en Marlon Brando feia a la noia -i que tothom diu quina marranada- el mateix que en Lluís m'ha fet a mi des que ens vam casar? A en Lluís, només li agrada fer-ho pel darrere i jo pensava que això passava en molts matrimonis [...] per això no em quedo embarassada (210-211). La misma Sílvia organiza una fiesta con sus amigas del colegio de monjas y, tras emborracharse, organizan una sesión lésbica recordando el colegio que acabará avergonzando a todas: la madre Socorro pentinava amb els dits els cabells de la Sílvia, [...] besava els llavis de la Sílvia i la consolava, li descordava els sostenidors estripats i li acariciava les sines (237).
  • Otros sueños son los que afectan a Natàlia como el que acaba con una araña: un focus il·luminava una part del sostre d'on baixava una enorme aranya y se despierta bategant els braços dins el llit (121); se repetirá más adelante varias veces: La Natàlia s'havia aixecat al matí, després d'una nit de malsons en què l'aranya l'havia abraçada més fort que mai (125); l'aranya que bategava les potes tot davallant del sostre de la cambra il·luminada pel focus, cada vegada més grossa, la cenyia, la estrenyia ben fort (157); Després aparegué l'aranya, que l'embolcallà amb els milers de potes peludes dins el regne de la son (257).
  • Por momentos la narración avanza de modo libre: l'Encarna féu per aixercar-se, vinga, senyoreta, que demà [...], espera, espera, i la Patrícia la feia seure, doncs, com et deia (95).

lunes, 12 de diciembre de 2016

Quijote, I,9-10

Seguimos con la lectura del Quijote y abordamos ahora los capítulos 9 y 10:

Capítulo 9:
  • Juegos metaliterarios: 1) El narrador segundo, presente desde la primera frase de la obra (no quiero acordarme) es, a la vez, lector de los textos que hablaban de don Quijote (autores hay que dicen que…). 2) Ese narrador segundo supone otro narrador –algún sabio- que escriba sobre don Quijote concidiendo con la suposición de éste en I,2: el sabio que los escribiere (mis famosos hechos) (46) con lo que resulta que el protagonista ha generado al autor (y no viceversa). 3) Aparece ese otro autor-narrador arábigo y se dice que es propio de los de aquella nación ser mentirosos con lo que, en realidad, se niega todo el texto. 4) Se introduce la figura del traductor, que mediatizará el texto: habrá veces que se niegue a traducir o traduzca comentando que un episodio parece poco fiable. 5) Así, el esquema queda: primer autor (Cide Hamete Benengeli), traductor, segundo autor que, actuando de editor, nos lo transmite a nosotros, lectores; pero a su vez y como ya se ha anunciado, el autor segundo ha leído al traductor y éste, al primer autor. 6) Quedan establecidos dos niveles de narración: a) aventuras de don Quijote; b) proceso para presentarlas (Cf.: Las mil y una noches, La historia interminable). 7) Se entra en paradoja o bucle cuando se constata que el texto de Cide Hamete contiene, incluso, su propio hallazgo: en efecto, según se sigue del final de la tercera parte (I,27), es el propio Cide Hamete quien ha dividido el texto en partes y el responsable, por tanto, de la primera de ellas y del comienzo de la segunda que contiene el hallazgo de su texto.
  • Se sigue con la idea de las múltiples posibilidades y visiones de la realidad: 1) Igual que el amo puede llamarse Quesada o Quijana, ahora Sancho puede llevar también el nombre de Zancas. 2) Se imagina un texto ilustrado como si anticipará a Gustave Doré con el detalle añadido de que la escena representada se corresponde con el punto donde había quedado interrumpida la narración con las espadas de don Quijote y el vizcaíno en alto.
  • Toques humorísticos: 1) doncella hubo (que) se fue tan entera a la sepultura como la madre que la había parido en vez de como su madre la había parido. 2) Tenía a los pies escrito el vizcaíno un título que decía “don Sancho de Azpetia” […] y a los pies de Rocinante estaba otro que decía “Don Quijote”.
Capítulo 10:
  • Es de notar la falta de correspondencia entre el epígrafe del capítulo, acerca del vizcaíno y los yangüeses, y el contenido del mismo porque la aventura del vizcaíno ya está acabada y los yangüeses no aparecen.
  • Predomina el diálogo y en él se tratan o se insiste en temas -el gobierno de la ínsula, el bálsamo de Fierabrás, el yelmo de Mambrino...- que aparecerán más adelante. Ello da idea de una concepción global de la novela.
  • Don Quijote come de lo que lleva Sancho, una cebolla y un poco de queso. Se equipara así don Quijote a Tirante el Blanco según se le había ponderado en el capítulo del escrutinio.
  • Otro toque humorístico será una promesa del casto don Quijote: ni con mujer folgar.