Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 29 de octubre de 2016

Quijote, I,7-8

A causa del éxito habido con el comentario a los capítulos 1-6 de la primera parte del Quijote en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón, se propuso seguir comentando a un ritmo de dos capítulos por mes. No sé, en consecuencia, cuándo acabaría esa lectura de la obra pero, de momento estamos en los capítulos 7 y 8:
Capítulo 7:
  • Se introduce un personaje que va a convertirse en esencial, Sancho Panza. Será esencial no sólo por los diálogos entre los dos personajes sino para duplicar la visión del mundo; de forma resumida, a la visión idealista y literaria de don Quijote habrá que sumar la visión realista y práctica de Sancho Panza. Está caracterizado como de muy poca sal en la mollera aunque iremos viendo que no acaba de ser así. Será el tipo folclórico del bobo rústico que llegará, por ejemplo, hasta La ciudad no es para mí de Paco Martínez Soria. Y frente a esa ingenuidad de creer en las promesas de su señor acerca del gobierno de una ínsula, tendrá momentos, por ejemplo en la ínsula Barataria, de gran agudeza de igual modo que los tendrá don Quijote en medio de sus episodios de locura.
  • Y la presencia de dos personajes es una constante cervantina: Persiles y Sigismunda, Rinconete y Cortadillo, los dos amigos de El curioso impertinente... frente, por ejemplo, al protagonista único de la novela picaresca con su visión única del mundo: Lazarillo, don Pablos, Guzmán de Alfarache,,,
  • Comienza la segunda salida: la variante con respecto a la primera será en primer lugar esa, la compañía de Sancho y, según se irá viendo, el camino, esta vez más largo en dirección al sur hasta Sierra Morena.
Capítulo 8:
  • Contiene la primera de las aventuras más conocidas, la de los molinos de viento, que servirá para ejemplificar la oposición antedicha: don Quijote/Sancho Panza, visión idealista/visión realista. Es la diferencia entre gigantes y molinos. Aunque hay que matizar que algo de razón tiene don Quijote al entenderlos como gigantes en tanto esos molinos, impresionantes, son realmente nuevos en La Mancha y se han introducido en la segunda mitad del XVI por influencia de los Países Bajos.
  • Se ubica concretamente en Puerto Lápice, un espacio muy concreto y transitado en el camino de la corte a Sevilla; en oposición a los espacios exóticos o semimíticos de la novela de caballerías o artúrica: Gaula, Constantinopla,... 
  • Don Quijote sigue el modelo de sus lecturas en dos momentos: cuando se le rompe la lanza quiere imitar lo que ha leído acerca de Diego Pérez de Vargas en la misma situación; y, al caer la noche, decide no dormir pensando en Dulcinea según dice hacían los caballeros. Visto así entra en la paradoja de que la literatura inspira a la vida y no viceversa.
  • Queda interrumpida la aventura del vizcaíno y se hace mención del segundo autor de esta obra. Se complica el esquema del punto de vista narrativo: ese segundo narrador viene a ser la primera persona del cap. 1 (acordarme). Y volverá a aparecer en el capítulo siguiente, en el que se complica aún más el esquema del punto de vista.

sábado, 1 de octubre de 2016

Quijote, I,1-6

Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la  Mancha (Crítica, Barcelona: 1998)
Tratamos de esos capítulos del Quijote, que conforman más o menos la primera salida del protagonista, para el club de lectura del Ateneo de Mahón. Presentamos las ideas a partir del orden textual:

Capítulo I:
  • La frase inicial es un modelo ideal de narración: el espacio (en un lugar de la Mancha), el tiempo (no ha mucho tiempo), el protagonista (vivía un hidalgo) y el punto de vista en primera persona (no quiero acordarme). Precisemos, pues, que una narración es eso: personajes que se mueven en un espacio determinado durante un tiempo también determinado; y todo ello presentado bajo un punto de vista dado. Casi sería representable por una fórmula del tipo: Pv(P+T+E).
  • Leída la novela de forma virginal, es decir, sin saber que luego hay unos molinos de viento, una Dulcinea... cuando se expone que Tenía en casa una ama que pasaba de los cuarenta y, poco después, que Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, se nos está sugiriendo una posible relación entre ellos. Pero pronto girará temáticamente y el texto se centrará en la locura del protagonista,
  • El nombre del protagonista oscila: tenía el sobrenombre de "Quijada" o "Quesada". Más tarde, en el capítulo V un vecino suyo labrador lo llama Señor Quijana. Sean esas variaciones despistes del autor o esté esa polinomasia, esa variación de nombres, en relación con la oscilación mental del protagonista, es lo cierto que al final de la obra, cuando el protagonista recupera la cordura, se llama a sí mismo Alonso Quijano el Bueno (II,LXXIIII) en una especie de autoanagnórisis.
  • Interesante es la disyuntiva que se le presenta a don Quijote ante el libro inacabado de Feliciano de Silva: muchas veces le vino el deseo de tomar la pluma y dalle fin. Pero preferirá la vida a la literatura, preferirá vivir las aventuras a escribirlas.
  • Loco ya el protagonista renombra su entorno: su rocín, sin nombre, pasa a ser Rocinante; el se convierte en don Quijote de la Mancha; y la moza Aldonza Lorenzo, con nombre en paronomasia, será, en casi anagrama sobre Aldonza, Dulcinea del Toboso con resonancias a Melibea o Galatea. Es decir, el protagonista ha variado lo que había establecido el autor como si se rebelara contra él.
Capítulo II:
  • Don Quijote sale de su casa en julio y a lo largo de la obra será siempre verano: de ahí la alusión poco después a que el calor fuera bastante a derretirle los sesos; o que más adelante se le derrita requesón en el yelmo; la carta de Sancho a su mujer desde la ínsula Barataria está fechada a 16 de julio de 1614; la llegada a Barcelona se produce por san Juan... Como si ese verano se estuviera oponiendo a la primavera eterna de la literatura pastoril.
  • Un nuevo juego metaliterario se produce cuando don Quijote se imagina al autor de sus aventuras: cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, el sabio que los escribiere. Es decir, el protagonista imagina al autor y no viceversa; y, efectivamente, más adelante aparecerá un sabio, Cide Hamete Benengeli, que narrará su historia.
  • Pasamos de puntillas por la cuestión de los narradores superpuestos: aparte de la primera persona antedicha, aquí se alude a diversos autores de las aventuras de don Quijote, incluso a los Anales de la Mancha, que divergen en cuál fue la primera de ellas, si la de Puerto Lápice, si la de los molinos de viento; y ello está en relación con los autores del capítulo I que no se ponían de acuerdo con el apellido del protagonista.
Capítulo III:
  • Se culmina en cierto modo el ambiente anticaballeresco que rodea a don Quijote: si, en oposición a las novelas de caballerías, había vivido rodeado de mujeres -el ama y la sobrina-, ahora serán un pícaro y dos prostitutas quienes asistan a la ceremomia por la que es armado caballero. Se opone, pues, ese mundo real al mundo ideal mental de don Quijote. 
Capítulo IV:
  • Se produce cierta simetría en el capítulo en tanto comienza con el mozo al que apalea Juan Haldudo y el mozo de los mercaderes que apalea a don Quijote al final del capítulo.
  • Y con la promesa que trata de conseguir de los mercaderes, que Dulcinea es la más hermosa, se anuncia la aventura final en Barcelona cuando el caballero de la Blanca Luna pretende hacerle prometer que su dama es más hermosa que Dulcinea (II,LXIIII).
Capítulo V:
  • Maltrecho don Quijote, sus referencias para salir del paso serán todas literarias: la literatura vuelve a actuar como motor de la acción. Porque ha sido la literatura, el exceso de lecturas, lo que ha provocado su locura y su salida a los caminos.
Capítulo VI:
  • La decisión del entorno de don Quijote -ama, sobrina, cura, barbero- es la quema de libros en una reacción lógica: si éstos le han vuelto loco, al desaparecer recuperará la cordura.
  • Tirante el Blanco se salvará de la quema por una cuestión de verosimilitud: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas.
  • Un nuevo juego metaliterario se produce cuando el autor, Cervantes, aparece como personaje lateral de su obra como amigo del cura y como autor de uno de los libros de la biblioteca de don Quijote, La Galatea.
Añadiremos por fin que dice Unamuno en algún lugar que si don Quijote vuelve a casa tras su primera salida es en busca de Sancho Panza para tener alguien con quien hablar.