Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 2 de agosto de 2016

Martín S. Ruipérez, El mito de Edipo

Martín S. Ruipérez, El mito de Edipo (Alianza, Madrid: 2006)
Un libro bonito a la hora de ayudar a entender, a partir del subtítulo -Lingüística, psicoanálisis y folklore-, todo lo que se refiere al mito de Edipo desde sus orígenes. Exponemos sus principales ideas o aquellas que más nos han sugerido:
  • Una idea muy general pero que no puede obviarse es que El ciclo legendario de los Labdácidas de Tebas es, junto con el de los Atridas de Micenas, el más tratado por los tres grandes trágicos atenienses -Esquilo, Sófocles y Eurípides- (13).
  • Hemos comprendido mejor un episodio de Edipo en Colono, el de la tensión entre Creonte y Teseo por hacerse con el cuerpo de Edipo moribundo: se trata de que, como héroe que es, dispensará su protección a la tierra en que esté enterrado (10). De ahí que, probablemente, la tragedia fuese compuesta con motivo de una victoria militar de atenienses sobre beocios atribuida a la protección de Edipo desde su tumba de Colono (20-21).
  • Eurípides trata de inventar una causa última de la maldición de los Labdácidas aunque, claro está, en un momento muy tardío: Layo, hospedado por Pélope, rapta a su hijo, el bello Crisipo y se lo lleva a Tebas. Layo es convertido así en el inventor humano de la pederastia (19). Pero está claro que es una innovación personal como lo es que Yocasta se suicide ante los cadáveres de Eteocles y Polinices (20). De modo parecido, Pausanias y Apolodoro, ante la dificultad de entender que Edipo y Yocasta hubieran tenido tiempo para tener cuatro hijos, los atribuyen a un segundo matrimonio de Edipo con Euriganía (24).
  • Pero hay tratamientos del tema muy anteriores y ya en Homero y en Hesíodo: en la Odisea, en la nekya del canto XI aparece una versión de la que se sigue que: Epicasta (Yocasta) se casa con su hijo sin saberlo; éste había matado a su padre; los dioses comunican en seguida el parricidio y el matrimonio incestuoso; Edipo sigue reinando en Tebas; Epicasta se suicida ahorcándose; las Erinias, vengadoras de Epicasta, provocan sufrimnientos a Edipo; no se dice que Edipo y Epicasta tuvieran hijos. En la Ilíada XXIII,677ss. durante los juegos en honor a Patroclo se cita a Euríalo, que había ido a Tebas a los funerales de Edipo, muerto en combate. En Hesíodo, en Trabajos y días, 159ss., al describir las sucesivas razas de hombres, se dice que la anterior a la actual es la de los semidioses a los que aniquiló la guerra y a unos cuando combatían en Tebas por los rebaños de Edipo (25). Del mismo modo, en la Ilíada, IV,377ss. aparecen citados, aunque no como hijos de Edipo, Eteocles y Polinices (26).
  • Ya en el terreno del psicoanálisis son interesantes las siguientes apreciaciones:
  1. Edipo no padece el complejo al que da el nombre puesto que, de padecerlo, tendría que ir dirigido a quienes él creía que eran sus padres, los reyes de Corinto (33).
  2. Para Freud la Esfinge es monstruo que simboliza al padre: matarla supone repetir el parricidio porque así consigue la conquista de la reina madre (33).
  3. El arrancarse los ojos es un sustituto simbólico de la castración, que es la pena que merece Edipo (33).
  4. En el caso de Antígona, el afecto hacia su hermano Polinices se puede entender como un desplazamiento de su pasión incestuosa hacia su padre (34).
  • Desde el punto de vista del folclore, el mito de Edipo recoge motivos universales:
  1. El niño de origen noble abandonado por sus padres al nacer: le ocurre también a Ciro, a Moisés, a Rómulo y Remo. Y también de Segismundo en La vida es sueño se había profetizado, como de Edipo, que daría muerte a su padre (40). En muchos casos al niño expósito le está reservado un gran destino como fundar el imperio persa (Ciro) o Roma (Rómulo y Remo), o salvar al pueblo de Israel (Moisés). En realidad, superar la exposición es como una ordalía: demuestra que el niño está elegido por el destino; de ahí que esa exposición tenga lugar en espacios de los que es difícil escapar como la montaña o el mar (92-93; y si no recordamos mal, también Amadís es abandonado en el mar)
  2. El niño sobrevive y se convierte en caudillo del pueblo que lo había expuesto para expulsarlo de él (40).
  3. La lucha con el monstruo, la Esfinge; como Teseo con el Minotauro, Heracles con la hidra de Lerna y el león de Nemea, Apolo con la serpiente Pitón (40-41).
  4. El certamen de acertijos por el que consigue como premio la mano de la princesa y, en este caso, de la reina viuda con lo que se convierte en rey; es semejante a la prueba final con el arco en la Odisea cuando se pretende la mano de Penélope y, con ella, el trono de Ulises (41, 97). Añadimos de propia cosecha que hay un certamen parecido en El señor de los anillos; y que, si no recordamos mal, Vladimir Propp, en Las raíces históricas del cuento, trata del motivo del matrimonio con la princesa entendiendo que en Edipo se mezcla el residuo matriarcal de acceder al trono mediante el matrimonio con la princesa con el patriarcal de acceder como sucesor del padre; Edipo, en efecto, llega al trono por ambos caminos a la vez. De hecho, en el sistema matrilineal subyace la idea de que sólo por la madre hay seguridad en cuanto a la filiación de los descendientes (100). Por ello la historia de Edipo supone una crítica de la nueva sociedad patrilineal en que la filiación es insegura y no se acaba de asignar un papel claro a la mujer ni como esposa ni como madre (101-102). 
  • Se dan datos importantes en lo que se refiere a los nombres de personajes del mito; suelen ser parlantes en relación con su función en el relato:
  1. Edipo (Oidí-pous) es "el del pie hinchado": tras una larga y compleja explicación se pone el nombre en relación con el de dos personajes, formado también con la raíz pod-, "pie", Melampo y Podalirio. Estos últimos aluden a deformidades en el pie y tienen en común que son curanderos; tras tratar de la curación mediante los pies o de la asociación entre el pie y la curación, se llega a que a ello alude el nombre de Edipo al curar a Tebas de la Esfinge (57-69).
  2. Layo (Láïos) es "el Zurdo": muere en el camino al no ir por su derecha, que es la dirección del buen augurio (84), e invadir el espacio de su hijo (56).
  3. Yocasta (Iokáste) es otro nombre parlante, "la que es famosa por su hijo".
  4. Lábdaco deriva su nombre de la letra la(m)da y los trazos de diferente longitud de ésta apuntan a la cojera del personaje; y como la creación del alfabeto griego se remonta a 900/850 a.C. la incorporación del personaje al mito no puede ser anterior a esa fecha (84-85).
  5. Con Eteocles y Polinices ocurre lo que con otros pares de nombres de hermanos, que uno de sus nombres es motivado y el otro no; en este caso el motivado es el de Polinices (Polyneíkes), "el pendenciero". De otro lado, parecen tener un fondo histórico, una guerra entre vasallos del imperio micénico que provoca la destrucción de la ciudadela de Tebas en el siglo XIII a.C., es decir, antes de la guerra de Troya. Pero ello era independiente de la saga de Edipo y se incorporó a los dos hermanos porque, en realidad, Edipo no paga su culpa. Y, como en la concepción tradicional de culpa, ésta no es personal sino hereditaria, la muerte de los dos hermanos en la guerra de Argos contra Tebas es el castigo por el parricidio de Edipo (86-87).
  6. Con Ismene y Antígona ocurre lo mismo que con sus hermanos, que sólo el nombre de Antígona es parlante (Antigóne), "la hija que sustituye al hijo". Y ello indicaría que aparecen en un estado reciente del mito en que los dos hijos de Edipo ya han muerto (87).
  7. Tiresias, por fin, pertenece a los estadios más antiguos del mito y sería el autor de la profecía que se cumple irremediablemente. De ahí su nombre (Teiresíes) sobre la raíz de teras, "portento", que lo relacionaría con "portentos enviados por los dioses en señal de que algo va a suceder". Ocurrirá, sin embargo, que con el auge del oráculo de Delfos a partir del siglo VI a.C. a él se atribuirán las profecías y Tiresias quedará relegado a un segundo plano (88).
  • En conclusión, en los estados primitivos del mito, en fase micénica y homérica, sólo hay tres personajes cuyos nombres definen su función en el relato: Edipo, Layo y Yocasta. Lo demás es el resultado de satisfacer al público según la llamada manía cíclica: ¿qué había pasado antes?, ¿qué pasó después? Ejemplo de ello es la incorporación al relato de dos hermanos, Eteocles y Polinices, participantes en la guerra entre Argos y Troya; y para ello se los convierte en hijos de Edipo (105).

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