Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 9 de julio de 2016

Harper Lee, Matar a un ruiseñor

Harper Lee, Matar a un ruiseñor (Ediciones B, Barcelona: 2015)
Leemos esta novela para la tertulia del club de lectura del Ateneo de Mahón del 21/6/16. Y, por cierto que no la conocía a pesar de que, según entiendo, es texto bastante conocido aunque más que como tal, como texto, por la película protagonizada por Gregory Peck. De la novela diremos:
  • Es una novela narrada en 1ª persona por una niña, Jean Louise Finch, a quien llaman familiarmente Scout, que nos narra la historia desde sus ojos infantiles.
  • Está presentada como una retrospección. En la frase inicial de la obra se nos presenta una anécdota -Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una grave fractura del brazo (13)- y la novela tratará de exponer encadenados los hechos que llevan a esa fractura: Yo sostengo que Ewell fue la causa primera de todo ello, pero Jem, cuatro años mayor que yo, decía que aquello había empezado mucho antes, durante el verano que Dill vino a vernos, cuando él nos hizo concebir por primera la idea de hacer salir a Boo Radley (13).
  • Se van introduciendo así los personajes: la narradora y su hermano Jem en proceso de crecimiento hasta el punto de que de éste se dice: se tendió y durante un rato oí que su lecho temblaba. Pronto se quedó quieto (89); o se le pasará a llamar señorito Jem (169). Dill, el amigo del que la narradora se hará novia: el verano era la rapidez con que Dill me besaba cuando Jem me estaba mirando (170). Los personajes del pueblo: Bob Ewell, Boo Radley, el sheriff Tate... Y, en seguida, el padre de la narradora, viudo, al que ella siempre llama Atticus (14); y también Calpurnia, la cocinera negra (17) que, en parte, ejerce unas funciones de madre que luego también tratará de asumir la tía Alexandra.
  • Del mismo modo, se nos sitúa en un espacio concreto, el condado de Maycomb, en Alabama (13-15).
  • Pronto se introduce, de un modo muy lateral, un motivo que será trascendente en la obra, el abolengo: constituía un motivo de vergüenza para algunos miembros de la familia el hecho de que no constara que algunos antepasados nuestros habían participado en la batalla de Hastings (13-14). De ahí a las diferencias entre blancos y negros: (hay) personas, con suficiente humildad para pensar, cuando miran a un negro: "De no ser por la bondad de Dios, ése sería yo." (344).
  • Otro motivo que sólo al final adquirirá sentido gira alrededor del citado Boo Radley; su casa es prácticamente espacio tabú: la mansión Radley la habitaba un ente desconocido, la mera descripción del cual nos hacía portar bien durante días (17); La casa estaba habitada por un fantasma maligno (20); Un negro no habría pasado por delante de la mansión por la noche [...]. El patio de la escuela lindaba con la parte trasera de la finca Radley [...]; altos nogales dejaban caer sus frutos dentro del patio, pero los niños no tocaban ni una sola de aquellas nueces: las nueces de Radley te envenenaban (21). Y la casa será objeto de los juegos típicos de niños: Dill nos dio la idea de hacer salir a Boo Radley (20), el personaje que vive dentro de la casa y que nunca sale.
  • También ese personaje será concebido a base de rasgos peculiares a partir de la imaginación de los niños: A juzgar por sus pisadas, Boo medía unos dos metros de estatura; comía ardillas crudas y todos los gatos que atrapaba, por eso tenía las manos manchadas de sangre [...]. En la cara tenía una cicatriz irregular; los pocos dientes que conservaba estaban amarillentos y podridos; tenía los ojos saltones y la mayor parte del tiempo babeaba (26).
  • Sin embargo, Boo Radley actuará de un modo muy diferente, prácticamente como protector de los niños como se demostrará al final. Pero ya antes se intuye. En efecto, los niños deciden una noche entrar en la propiedad de los Radley y para ello pasan bajo una valla de alambre (81) pero, al ver la sombre de un hombre que llevaba el sombrero puesto (83) salen corriendo y Jem se deja los pantalones enganchados en el alambre (84); cuando luego va a buscarlos se los encuentra doblados sobre la valla..., como si me esperasen y, además Los habían cosido (92).
  • En la misma dirección cabe entender los objetos que encuentran los niños en el agujero de un árbol de camino a la escuela: un ovillo de bramante gris (92), dos pequeñas imágenes esculpidas en jabón (93), un paquete entero de goma de mascar (94), una medalla deslucida. [...] un reloj de bolsillo, que no funcionaba, sujeto a una cadena, y un cuchillo de aluminio (95). Se supone que serán regalos que Boo Radley les hace en un intento de comunicarse con ellos pero los niños, sin saber el origen de los objetos, escriben una carta de agradecimiento al donante -agradecemos todo lo que ha puesto en el árbol para nosotros (96)- y, a la mañana siguiente se encuentran el agujero tapado con cemento (97).
  • El tema central consistirá en un conflicto de tipo racial: el padre, Atticus, habrá de defender a un negro, Tom Robinson, por intentar violar a una blanca de la familia Ewell.

  1. Un primer momento se da en la escuela cuando Cecil Jacobs dice que el padre de Scout Finch defendía a los cafres (115). Al preguntar ésta a su padre por qué lo hace éste contesta que por dignidad: si no lo defendiese no podría caminar por la ciudad con la cabeza alta, no podría representar al condado en la asamblea legislativa, ni siquiera podría ordenador a Jem y a ti que hicieseis esto o aquello (116); y más adelante insiste: Scout, yo no podría ir a la iglesia y adorar a Dios si me negase a ayudar a ese hombre. [...] para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo (156). Algunos miembros de la familia opinan lo contrario: La abuela dice que [...] ahora que se ha convertido en un aficionado a los negros nunca más podrá pasar por las calles de Maycomb (126). 
  2. El mismo Atticus resume el conflicto: Lo único que tenemos es la palabra de un negro contra la de los Ewell. Las pruebas se reducen a "lo hiciste; no lo hice". No se puede esperar que el jurado acepte la palabra de Tom Robinson contra la de los Ewell (132-133). Y más tarde es Calpurnia quien lo vuelve a exponer: -El viejo señor Bob Ewell lo acusó de haber violado a su hija y lo hizo detener y encerrar en la cárcel (180).
  3. El pueblo también se opone a Atticus: ¡Vuestro padre no vale más que los negros y esa canalla para la que trabaja! (152). Incluso en la iglesia de Calpurnia, la de los negros, una mujer se opone a que entren los niños: -No tienes por qué traer niños blancos aquí: ellos tienen su iglesia, nosotros tenemos la nuestra. Y Calpurnia responde sabiamente: -Es el mismo Dios, ¿recuerdas? (174).
  4. Los hijos temen por su padre y Jem, por sus lecturas, alude al Ku Klux Klan. Su padre le cuenta que antaño acosaron a un judío pero éste se limitó a plantarse en el porche y reírseles en la cara pues él mismo les había vendido las sábanas con que se cubrían. Y concluye: -El Ku Klux Klan ha desaparecido -añadió Atticus-. No revivirá nunca (214).
  5. Durante el juicio Atticus, aparte de demostrar sobradamente que Tom Robinson no violó a Mayella Ewell sino que ésta lo acosó, argumenta a partir de la tradición norteamericana: Thomas Jefferson dijo una vez que todos los hombres son creados iguales (297). Su hijo Jem está convencido de que ganarán el juicio: No veo que ningún jurado pueda condenar sobre la base de lo que hemos oído. Pero el reverendo Sykes, de la iglesia de los negros, no lo ve así: nunca he visto a ningún jurado decidirse en favor de un negro en contra de un blanco (304).
  6. Hay que notar que el conflicto esta basado en el motivo bíblico de la mujer de Putifar y el casto José: aquélla pretende seducir a éste, éste no quiere y aquélla lo acusa de haber pretendido violarla. 
  7. Tom Robinson, efectivamente, será declarado culpable por unanimidad (307). Jem no lo entiende: sus hombros sufrían espasmos como si cada "culpable" fuese una puñalada entre los omóplatos (307). Y, cuando le pregunta a su padre, éste no sabe explicárselo: Lo habían hecho en ocasiones anteriores, lo han hecho esta noche y lo harán de nuevo, y cuando lo hacen... parece que sólo lloran los niños (310).
  8. El final de Tom Robinson es mejor de lo que cabía esperar: condenado a muerte, ni es ejecutado ni lo linchan sino que le disparan cuando intenta huir: Dicen que echó a correr ciegamente hacia la valla y empezó a trepar por ella (343). Y el director del periódico local explicará su muerte a partir del título de la novela: Comparaba la muerte de Tom con los cazadores y los niños que mataban ruiseñores necia y gratuitamente (351).
  9. Dos motivos laterales tendrán relación con el conflicto: 1º) La fijación del círculo misionero de la tía Alexandra con una tribu primitiva a la que pretende civilizar el santo mártir (345) J. Grimes Everett: la mísera vida de los mrunas [...] Cuando a sus mujeres les llegaba la hora [...] las encerraban en chozas; no tenían sentido alguno de la familia [...] cuando los niños cumplían trece años los sometían a unas pruebas terribles (333); y luego: me documenté algo más sobre la vida de los pobres mrunas: tenían tan poco sentido de la familia que la tribu entera era una gran familia. Un niño tenía tantos padres como hombres había en la comunidad [...] J. Grimes Everett hacía más de lo humanamente posible para cambiar aquel estado de cosas, pero necesitaba con desesperaci´n nuestras oraciones (365). 2º) Las ideas políticas que transmite la señorita Gates, la maestra, en la escuela: -Ésta es la diferencia entre Estados Unidos y Alemania. Nosotros somos una democracia y Alemania es una dictadura [...]. No hay en el mundo personas mejores que los judíos, y el motivo de que Hitler no lo crea así es para mí un misterio (358); pero la narradora había oído a la maestra diciendo al salir del juicio: la oí decir que era hora de que alguien les diera una lección, que se estaban desmadrando y que a continuación se figurarían que podían casarse con ellas. Jem, ¿cómo es posible que uno odie tanto a Hitler y luego sea tan injusto con personas de nuestro propio país (360). En uno y otro caso se llega a la misma conclusión: la falta de comprensión de culturas diferentes en lo que se refiere a los mrunas y la aplicación de la imagen bíblica de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio para el caso del tratamiento de los judíos por parte de Hitler.

  • En relación con todo este conflicto habrá que entender el título; dice Atticus a sus hijos: recordad que matar a un ruiseñor es pecado; y la señorita Maudie añade: Los ruiseñores sólo se dedican a cantar para alegrarnos. No estropean los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen más que derramar su corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor (136).
  • Al final de la obra se funden los temas centrales, el misterio respecto a Boo Radley y el juicio a Tom Robinson: el padre de la supuestamente violada, Bob Ewell, ataca a los niños una noche y éstos son recogidos y llevados a casa por alguien que empieza siendo descrito así: unas manos blancas de una palidez enfermiza, que nunca habían visto el sol; tan blancas que a la escasa luz del cuarto destacaban contra el tono crema de la pared (393). Y en seguida la anagnórisis: -¿Eres Boo? -le dije (394). Habrá un quasifinal feliz cuando el atacante Bob Ewell muera de un modo, a decir del sheriff, accidental: Bob Ewell se ha caído sobre su propio cuchillo; y Scout comenta, algo crípticamente, que hubiera sido algo así como matar un ruiseñor (402) y entendemos que se refiere a que el causante de la muerte hubiera sido su hermano Jem o Boo Radley, posibilidad esta última que no se contempla.
  • Con tonos costumbristas se nos presentan ciertos ambientes del pueblo:
  1. La escuela con la señorita Caroline que trata de introducir nuevas tendencias pedagógicas (32ss.); con alumnos de origen campesino como Walter Cunningham al que los hermanos Finch invitan a comer en su casa (43ss.).
  2. La iglesia de los negros a la que Calpurnia lleva a los niños y en la que el pastor recauda para Tom Robinson: Ha sido un miembro fiel de nuestra iglesia desde que era un muchacho. La recaudación que se recoja hoy y los tres domingos venideros la destinaremos a su esposa Helen (176).
  3. El círculo misionero de la tía Alexandra que se reúne en casa de los Finch y al que asiste Scout. Su finalidad es religiosa y cocinan tartas (333ss.).
  • La novela, por lo demás, acaba con un regreso al orden cotidiano presidido por el paso de las estaciones: Verano; los dos niños jugaban en el porche con un amigo [...]. Llegaba el otoño, y los niños se peleaban en la acera [...]. Invierno, y los niños se estremecían de frío [...]. Verano, y a los niños se les partía el corazón. Otoño de nuevo, y los niños necesitaban a Boo... (408).

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