Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 5 de julio de 2016

Camí de cavalls, XVI (12/1, el faro de cabo Artrutx)

Espuma contra la roca
El 16 de junio empezamos el nuevo tramo del camí de cavalls, el 12, que va desde el cabo Artrutx, al que llegamos el día 15 según explicamos aquí, hasta cala'n Turqueta, con una longitud de 13,3 quilómetros de dificultad baja y un tiempo estimado, según mi Guía de recursos turísticos de Menorca, de 5 horas; y ello supone un promedio de 2,66 kms./h. muy por debajo del promedio superior a 4 kms./h. que venimos manteniendo. El día invitaba porque estaba nublado, la temperatura era inferior a 24º a las 2 y media de la tarde, y corría un airecillo fresco; todo muy diferente a los calores que pasamos en el tramo anterior en el que, según conté, si no abandoné fue porque esto no es una maratón urbana en la que paras y coges el metro.
Mar y asfalto
Otra ventaja es el terreno semiurbano con el mar a la derecha y la urbanización del cabo Artrutx a la izquierda: pisaba, pues, asfalto a diferencia del camino pedregoso de los días anteriores. Y como el camino pasa por el extremo suroccidental de Menorca, primero hemos andado hacia el sur y, al llegar al faro, hacia levante. Por cierto, además del cabo Artrutx en ese tramo de costa está la punta de s'Extremaunció de curioso nombre. Ya digo que el cambio de orientación se produce junto al faro Artrutx, uno de los llamados cinco faros de Menorca sin que ello sea óbice para que haya más.
Faro Artrutx
Nada que destacar en el camino aparte del faro, que ahora que recuerdo, en no sé qué naufragio hubo una polémica en la que algún superviviente del barco naufragado dijo que el faro estaba apagado y el farero que no, que estaba encendidísimo. Pero lo de los naufragios en Menorca es otro tema del que dejamos algo de constancia en esta otra entrada.
Siguiendo con el camino y orientado ya hacia levante, llego a cala'n Bosch y decido volver por otro camino por no repetir. Atravieso, pues, las urbanizaciones y, como en ese momento se estaba jugando el partido entre Inglaterra y Gales de la Eurocopa, había un bar inglés llenísimo de gente.
Como nota curiosa diré que justo antes de llegar al coche iba a escupir al suelo al estilo futbolista cuando justo en ese momento me veo en la terraza de un chalet una niña extranjera, un pibón de cara dulce, que estaba comiendo una manzana y va y me saluda. Claro, reprimí el gesto y me quedé con las ganas de compartir con ella la manzana y lo que no era la manzana.
Costa sur

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