Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 15 de junio de 2016

Camí de cavalls, XIV (11/9, de cala Blanca hacia el cabo Artrutx)

Mirando hacia el sur: roca y mar
Pues resulta que este domingo pasado saco una camisa del ropero, me la pongo y me doy cuenta de que no quepo, que no me la puedo abotonar. Ello no es óbice, claro, para dejármela puesta porque, por pura vagancia, no tenía intención ni ganas de ponerme a escoger otra. Y la llevé casi todo el día sin abrochar en plan a pecho -y barriga- descubierto lo que, otrora, casi era el uniforme oficial de verano del jugador de dómino en Tarragona. Porque en la etiqueta que aprendí de mis mayores, excepto sandalias, pantalones cortos o camisa de manga corta, se vale todo.
Mirando hacia el norte: cala Blanca

Pero iba a la camisa, que horrores en lo que a etiqueta se refiere ya se verán en el Congreso de los Diputados durante esta próxima legislatura. La camisa, eso, que me sirvió para tomar conciencia de que había engordado. Una de las soluciones era hacer algo de ejercicio y por eso me propuse continuar por el Camí de cavalls donde lo dejé en noviembre pasado, en el extremo meridional de cala Blanca y, en concreto, en el llamado Mirador des Cap de sa Pared, según expliqué aquí en una entrada de la que ésta es continuación Y hoy, 14 de junio, martes, ha sido el día ideal por una apreciable bajada de la temperatura -24º marcaba mi coche- y porque estaba nublado.
Terreno pedregoso
Una pega tiene ese tramo del camino: que hasta las urbanizaciones del cabo de Artrutx que  están -calculo- a 5 quilómetros no hay punto intermedio al que se pueda acceder en coche. Quiero con ello decir que no se pueden andar 2 quilómetros hasta un parking -por poner un ejemplo-, volver atrás y otro día llevar el coche hasta ese parking y seguir donde lo hubiera dejado. Por eso me he propuesto hacer ese tramo en dos etapas: la de hoy hasta donde he podido y la siguiente, que dejaré el coche en las urbanizaciones del cabo Artrutx y, desde allí, tomaré el camino hasta el punto al que he llegado hoy.
Más menorquín, imposible
Resultado: que he andado por un terreno bastante pedregoso durante un buen rato hasta una pared seca en una elevación desde la que ya se divisaba el cabo Artrutx. Ahí estaba el mojón 11.57 que será el punto al que habré de llegar en mi próxima etapa. Y el camino, como era de esperar en días que no invitan a la playa, estaba bastante transitado de público variopinto: nacional y extranjero, que saluda o que no saluda, que va solo, emparejado o con perro(s), que va en una dirección o en otra...
En resumidas cuentas, entre la ida y la vuelta he estado exactamente 71 minutos; no sé qué distancia he recorrido pero la calcularé a ojo en la próxima etapa a partir de la distancia que hay por la carretera. Así deduciré también la velocidad a la que he caminado que, por lo pedregoso del terreno, calculo baja.
Nubes y, a lo lejos, cala'n Blanes



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