Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 23 de junio de 2016

Vis a Vis: peor imposible

Najwa Nimri en plenitud
Ya expresé aquí en su día lo que pensaba de la serie Refugiados de Antena 3 que, tras ser anunciada en plan lo-que-más, pasó sin pena ni gloria y ni siquiera sé cómo acabó. Releído, sin embargo, lo que dije, apostaba positivamente, en comparación, por la serie Vis a Vis; y ello era válido para aquella fecha, 8/5/15, pero hoy... como que la cadena ha decidido darla por acabada de una semana para la otra con lo que ello supone, montar un capítulo a toda prisa. Comentario (o explicación de por qué creo que la serie se ha convertido en un churro):
1º) Dije en su momento que la serie partía de una intriga bien planteada. Y lo parecía: la rubita angelical -tópico literario que se remonta a la donna angelicata o a la Virgen- es seducida por el jefe que la manipula y la acusa falsamente de desfalco con lo que acaba en la cárcel. Bien, vale: ¿dónde ha quedado esa trama?, ¿cuántos capítulos hace que no sale el jefe al que, si no recuerdo mal, perseguía el padre de la rubia?
Una tetilla de la Maggie Civantos
2º) Entiendo que los guionistas superpusieron la trama del otro dinero robado cuya clave encuentra casualmente la rubita ¡en un macetero!, se les fue el asunto de las manos con que si el Egipcio, el novio moro de Zulema... y, mientras tanto, la serie se les fue convirtiendo en un concurso de bollería interracial con la negra a mitad de camino entre la gitana y la rubia que, a su vez, duda entre la negra y el guardián empotrador (en términos de la serie).
Berta Vázquez
3º) Lo mismo ocurrió con la trama lateral de la gitana, que estuvo un par de capítulos casada: el primero para eso, para casarla; y el segundo para que el novio la preñara en un vis-à-vis. Y todo ello con la excusa de que, en caso contrario, a su familia la expulsan del poblado; genial ocurrencia de los guionistas tras -supongo- consultar algún sesudo tratado sobre usos y costumbres de la raza calé. Ya digo, quedó en el olvido ese matrimonio, quedó la gitanilla buscando consuelo en el cuerpo de la negra y, para acabarlo de arreglar, los guionistas, casamenteros donde los haya, se inventan otro matrimonio, el de la argentina a la que le acaban de transplantar el corazón con el marido de la primitiva portadora de ese corazón. (Y que se note el detalle de que, dado un corazón disponible para un transplante, le cae a una presa  y, además, argentina: que no se diga que en este país marginamos).
Alba Flores
4º) Y para que se vea cómo funciona todo y la precipitación de los guionistas, en el capítulo penúltimo no se les ocurre otra cosa que montar una relación entre la directora de la prisión y el médico degenerado -argentino y, por tanto, psiquiatra: no nos vayamos a salir de los tópicos-. La relación, de momento, se basaba en que ella se quitaba las bragas antes de una reunión y no sé, con esos comienzos, lo que prometía.
Y lo mejor de todo: quería ver el último capítulo para tener más elementos de juicio a la hora de redactar esto pero, mira tú por dónde, coincidió con las fiestas de mi pueblo y, claro... Y ya sé que podría ver el capítulo en el ordenador pero no creo que valga la pena. Ni siquiera si supiera que acaban liándose Zulema y Macarena.

miércoles, 15 de junio de 2016

Camí de cavalls, XIV (11/9, de cala Blanca hacia el cabo Artrutx)

Mirando hacia el sur: roca y mar
Pues resulta que este domingo pasado saco una camisa del ropero, me la pongo y me doy cuenta de que no quepo, que no me la puedo abotonar. Ello no es óbice, claro, para dejármela puesta porque, por pura vagancia, no tenía intención ni ganas de ponerme a escoger otra. Y la llevé casi todo el día sin abrochar en plan a pecho -y barriga- descubierto lo que, otrora, casi era el uniforme oficial de verano del jugador de dómino en Tarragona. Porque en la etiqueta que aprendí de mis mayores, excepto sandalias, pantalones cortos o camisa de manga corta, se vale todo.
Mirando hacia el norte: cala Blanca

viernes, 3 de junio de 2016

Guy de Maupassant, Le Horla

Guy de Maupassant (foto de F. Nadar)
Leemos este breve obra de cara a la sesión del club de lectura de la librería Espai 14 de Mahón del 27/5/16. A falta del texto en papel que, de todos modos hemos encargado a Amazon, lo leemos en el ordenador a partir de esta página.
  • Lo primero que notaremos es que es una narración en primera persona y en forma de diario. El final, que parece apuntar a la muerte por suicidio del narrador, recuerda el final de Le dernier jour d'un condamné de Víctor Hugo que acaba, si no recordamos mal, cuando éste sube las escaleras de la guillotina (y dejamos de lado la incoherencia de ir escribiendo en ese momento).