Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 18 de mayo de 2016

Viaje a Salamanca y Figueira da Foz (8-14/5/16)

Como cada año, mi viajecito a Salamanca y Portugal. Sólo que esta vez no he podido -o querido- ir al Algarve por lo exagerado que encontré, en relación a otros años, el precio del hotel Villa Galé de Tavira. Por ello decidí ir al primer sitio alternativo que se me ocurrió, Figueira da Foz, mucho más arriba y a algo menos de distancia.
8/5/16
Salgo, pues, el 8/5 a las 6:30 de Valldoreix en dirección a Salamanca y a las 7:30, uno de los sustos de mi vida. Voy por la A-2 a la altura de Cervera en la provincia de Lérida. Hay poco tráfico al ser domingo, voy por el carril de la derecha como tiene que ser y me veo venir de cara por el carril de la izquierda -de los dos carriles en dirección Lérida/Madrid un cochecillo de esos pequeñajos que no necesitan carné y que circulaba en dirección Barcelona. O sea que si en ese momento hubiera estado adelantando confiado me lo habría comido enterito. Me quedé helado, le hice luces a ver qué, y luego aflojé la marcha porque aún temblaba. Me dejé adelantar por una furgoneta que venía detrás, el tío me miró y le dije por gestos que iba a llamar a los Mossos de Esquadra. Así hice y antes de 10 minutos vi subir 3 coches de los Mossos que habrían salido de Tárrega o Mollerusa.
Lo demás, bien, gracias. Las paradas de siempre: en Candasnos, los Monegros, para tomar café; en el Mesón del Aceite al pasar Borja para lo mismo y de paso comprar paté de aceitunas. Y frío, que eso está a las faldas del Moncayo. Porque cogí la ruta por Zaragoza, Gallur, Soria, El Burgo de Osma, Aranda de Duero... Y algo de lluvia. Buena novedad es que hace poco han inaugurado un tramo de la autovía de Castilla que evita las rotondas y el polígono industrial de Aranda;  sólo que como tenía previsto comer en El Ventorro, a la salida del polígono industrial, tuve que retroceder un par de quilómetros. Y, de ahí, directo a Salamanca, que llegué a las 16:30 al hotel Emperatriz III, en Santa Marta de Tormes, al otro lado del río y bien situado porque se puede aparcar y el autobús te lleva directo a la Gran Vía.
Catedral de Salamanca desde el Tormes
Descanso lo mínimo porque a las 17:00 empiezan todos los partidos de fútbol y tenemos la posibilidad no sólo de salvarnos del descenso sino, aún mejor, de joderle la liga al Barça. Subo, pues, a Salamanca en autobús y me doy de narices con una procesión dedicada, si no entiendo mal, al Cristo de los milagros. Luego cruzo por la plaza Mayor y me meto en un bar que ya conocía en el casco antiguo. El resultado fue que no, que el Barça nos metió 5. Pero nos salvamos por esas carambolas entre otros equipos, creo que porque bajó el Rayo. Total, mi ratito en Salamanca con cañas y tapas como se suele, que acabé cenado. Y estuve un momento en una feria del libro en la plaza Mayor donde vi una edición facsímil del Dioscórides que valía 1.200 euritos. Enfín, que como estaba cansado del viaje porque, además, conducir bajo la lluvia exige mayor atención, a las 8:30 cogí el autobús de vuelta al hotel dándome por más que cenado después de 5 o 6 tapas.

9/5/16
Plaza Mayor de Salamanca
Cojo el autobús hacia las 9:30 de la mañana para ir al centro y voy a tomar café al Novelty de la plaza Mayor donde sigue impasible junto a una mesa la escultura de Gonzalo Torrente Ballester. Luego, siguiendo con los tópicos, voy hacia la librería Cervantes por la calle Toro y luego Azafranal, que eso son nombres de calle de los de verdad. Y cuál no será mi sorpresa al encontrarme la librería cerrada y con un cartel que dice eso, Cerrado por cese del negocio. Otra institución menos, como La Covachuela, el barecillo frente al mercado. Total, que me voy paseando hasta la plaza Anaya y me meto en la librería universitaria; compro uno de los libros que me gustan de la colección de Gredos dedicada a estudios clásicos y ése a Ovidio en concreto. Paseo largo rato, me tomo otro café, aguanto un tantito de lluvia y a la 1 voy hacia donde suelo comer junto al patio de Escuelas Menores y la rana; pero justo en ese momento veo entrar al restaurante una veintena de japoneses y, como ya le tenía echado el ojo a otro restaurante en la misma calle, me meto allí y me explican que el menú son 9 euros hasta las 13:30 y 10 euros después (¡¡¡). Como sopa castellana y churrasco de ternera salmantina y luego cojo el autobús en la Gran Vía para volver al hotel a descansar hasta las 6. Por la tarde, el mismo plan de la tarde anterior con menos tapas, que hinchan, y una parada en el stand de ediciones Sígueme de la feria del libro para que me informaran de la nueva edición del libro Urbs Roma, que tiene 4 tomos en vez de los 3 que tenía antes.

10/5/16
Panorámica de Guarda
Salgo de Salamanca a las 8:30 y me dejo llevar por la ruta hacia Figueira da Foz que había programado en el GPS. Por la autovía hacia Fuentes de Oñoro, por supuesto. Y al entrar en la autovía en Portugal y llegar a la primera área de servicio veo que indica que los coches extranjeros han de pasar un control, el del nuevo sistema de pago de peaje. Voy a informarme al área de servicio y no había nadie porque estaba en obras. Total, que voy por donde indicaba el control y me pide que meta la tarjeta de crédito. El resultado es que me dieron un papelito muy largo y, por lo que vi, el sistema se basa en cámaras: cada x quilómetros te indica el coste del peaje y pasas bajo unas cámaras que te leen la matrícula para cargarla en la tarjeta de crédito.
El GPS me lleva, después de Guarda, hasta Viseu, y paro en un área de servicio a tomar café. Le pregunto a la nena, monísima, guapa, simpática, maciza, con gafas... por lo del pago de la autopista y me informa de lo que he dicho, de que cada vez que te leen la matrícula suma en la tarjeta de crédito. Me quedo con las ganas de seguir escuchando a la nena e incluso de quedarme a vivir en el área de servicio pero he de seguir. El GPS me lleva en dirección poniente hasta Aveiro y luego hacia abajo; miro la ruta y veo que quizá damos algo de vuelta en vez de ir de Viseu hacia Coimbra, pero bueno, el caso es que a las 11:30 hora portuguesa llego a Figueira da Foz. Y un buen tramo del viaje ha sido lloviendo. Al llegar, doy una vuelta con el coche en plan exploración y me paro, para hacer tiempo hasta la hora de comer, en un bar de apariencia elegante y nombre clásico, A varina, que varinas eran las mujeres que antiguamente recorrían las calles vendiendo pescado recién cogido. Luego me pongo a pasear y me decido por el primer sitio que veo para comer, casa Machado, un sitio muy portugués: bifinhos con cogumelos y antes una sopa parecida al caldo gallego; no me pude acabar la carne pero lo curioso fue que la camarera me preguntó si quería vino a presión, y le puse una cara tan rara que me trajo media copa para que viera lo que era, como un espumante.
Por la tarde, siesta, café y paseo, que fui hasta la estación por la posibilidad de ir a Coimbra en tren; decidí que no porque había de dejar el coche en zona de parking de pago. Luego voy a dar a un bar de nombre también típico, A maresia, en el que se podía fumar impunemente. Y a todo esto, mucho viento atramontanado y el mar completamente embravecido. La jornada la acabé cenando en otro bar de nombre típico, O pôr do sol, un prego no prato, que me acordé de otro que cené hará 20 años en Bragança.

11/5/16
Figueira da Foz: puente sobre el Mondego
Más lluvia, que echo la mañana tomando café, leyendo La Regenta y estudiando el GPS para ver lugares a los que ir, como Coimbra o Nazaré. Luego vuelvo al bar A varina hasta la hora de comer, que vuelvo al mismo sitio y me toca carne à portuguesa en trozos pequeños con patata, arroz, lechuga...
Por la tarde, tele y siesta a primera hora, un café y una pequeña excursión para cruzar el puente que se ve en esa foto, versión reducida del puente Vasco de Gama de Lisboa pero obra de ingeniería admirable y que produce su vértigo. Luego, la misma rutina que ayer. Y es básico lo de encontrar pronto un sitio donde comer y cenar cada día para no tener que dar vueltas y vueltas. Pues eso, ceno otra vez en el Pôr do sol una omelette de jamón y queso pero enterrada en montañas de arroz, patatas y lechuga.

12/5/16
Nazaré
Según lo que había mirado en el GPS me decido a ir hasta Nazaré, 90 quilómetros y más o menos una hora de autopista hasta allí. Hace muchos años vi una película en la que un montón de mujeres ululaban en la playa de la foto mirando al mar porque las barcas de pesca no había vuelto; fue hace mucho tiempo, antes de youtube y de internet. Doy un paseo, me tomo un café y, al darme cuenta de que había aparcado en zona azul sin tiquet, salgo hacia Alcobaça, que está a unos 10 quilómetros.
Monasterio de Alcobaça
En Alcobaça, echo una parada corta para mirar el monasterio y prescindo de ir al centro de interpretación de la batalla de Aljubarrota que había visto anunciado en la autopista: ¡quién sabrá qué significa eso!: además me da que esa batalla la perdimos nosotros. Por cierto que hace ya tiempo reseñé brevemente un texto de William Beckford dedicado a una visita por estos lugares.
Luego vuelvo a Figueira da Foz y sigo la misma rutina que el resto de días con la única variante de que me informo de las librerías por si he de comprar algo.

13/5/16, día de la Virgen de Fátima
Virgen de Fátima
Pues sí, los periódicos y la tele llevan días hablando de los miles de peregrinos que van por las carreteras andando hacia Fátima y que este año la celebración va a ser un ensayo de la del año próximo en que vendrá el Papa para conmemorar el centenario. Ya una amiga mía se preguntaba por qué la virgen sólo se aparece a pastores y no a profesores de instituto. Enfín...
Por la mañana voy a la librería Bertrand y compro los Contos completos de Pessoa (Antígona, Lisboa: 2015). De paso, como la librería está dentro de un centro comercial, compro dos botellas de vino para la familia y un puñado de calcetines para mí. Voy a comer donde siempre y veo que tienen página en Facebook, aquí. Véase en la foto a la niña de la izquierda, que es la camarera: merece un comentario de texto total y varios parciales (a la sonrisa, al culo...). El resto del día, según rutina y a las 9:30 hora local en la cama para poder salir cuanto antes el sábado de vuelta a casa.

14/5/16
Hotel Sweet Residence & Gardens
Que me había olvidado de decir que el hotel escogido en Figueira da Foz, el Sweet Residence & Gardens, tenía su piscina y su yacuzi como se ve en la foto; pero la lluvia me impidió meterme con lo bien que me hubiera ido para la espalda.
Enfín, que salgo de Figueira da Foz justo después del desayuno a las 7:45 hora portuguesa y tomo de vuelta el mismo camino que para la ida por Aveiro y Viseu hacia España: cuento de memoria los peajes que se pagan automáticamente pasando bajo las cámaras y me salen unos 20 euros además de 3,5 que pago al principio antes de Aveiro en la autopista que va hacia Oporto. Paro en Fuentes de Oñoro a echar un café y sigo hacia Salamanca. Tenía programado el GPS y, en Salamanca, me dice que vaya hacia Ávila para rodear Madrid por la M-40 norte hacia la A-2 pero yo, ni caso, que voy en dirección Tordesillas y Valladolid hasta que el GPS se da cuenta y rectifica. Paro 20 quilómetros más allá de Salamanca a repostar en una gasolinera Cepsa y sigo. En Valladolid el GPS me dirige hacia Burgos, para ir a dar a la autopista que va por Miranda de Ebro y Logroño hasta Zaragoza, pero me vuelvo a rebelar y busco la carretera de Soria hasta que el GPS se da por enterado y me dirige ya a la ruta por la que hice el camino de ida, por Soria y Gallur.
Paro a comer, tarde para mí, a las 14:45. en el mismo sitio que en el viaje de ida, en El Ventorro junto a Aranda de Duero: ensaladilla rusa y huevos con chorizo (dos huevos fritos y mucho, demasiado, chorizo). Salgo por el polígono de Aranda a la A-I en dirección Madrid para ir a buscar la autovía de Castilla, me incorporo y voy en dirección Soria hasta El Burgo de Osma. Ahí me aparto de la ruta del GPS sólo para variar el recorrido y probar el camino por Almazán hacia Ariza y la A-II, que hacía tiempo que no pasaba: muy bien la carretera por entre los bosques sorianos y a ratos junto al río. Salgo a la A-II tras pasar por Monteagudo de las Vicarías, otro nombre inefable, y sigo en dirección Zaragoza hasta parar poco después de La Almunia de doña Godina para repostar en una gasolinera de BP, tomar café y descansar. Tras ello, sin nada digno de mención, llego a Zaragoza y cruzo los Monegros por la N-II que, en Fraga se convierte en A-2. Paro otro rato más o menos por Mollerusa, y llego a casa a las 10 tras un viaje de 13 horas y haber sacado un promedio de 104 km/h y un consumo medio de 4,4 litros/100 kms.

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