Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 12 de abril de 2016

Françoise Sagan, Bonjour Tristesse, II (segunda parte)

La presente entrada, dedicada a la segunda parte de la novela es continuación de esta otra. dedicada a la primera. Comentaremos:
    • El aspecto más introspectivo de esta parte con un desdoblamiento inicial de la narradora: de un lado, la crainte, l'hostilité que m'inspirait Anne (72); del otro, la posibilidad de que ello se justifique por ser une petite jeune fille égoïste et gâtée en veine de fausse indépendance (72). Por momentos se siente culpable de sus sentimientos respecto a Anne: je la suppliais tout bas de me pardonner [...] je m'en détestais (73); Je tremblais de remords devant Anne (83). Y aparece todo un análisis de estados de ánimo: La netteté de mes souvenirs à partir de ce moment, m'etonne. J'acquérais une conscience plus attentive des autres, de moi-même [...] Je passais par toutes les affres de l'introspection (71). Llega, incluso, a posiciones difíciles de entender: Je ne cherchais pas à revoir Cyril, il m'eût rassurée, apporté quelque bonheur et je n'avais pas envie; de ahí que j'étais triste, desorientée (77); aunque luego, a preguntas de su padre le responderá que sí es feliz aunque acto seguido piensa en hablarle del bonheur perdu (107). Del otro lado, es justamente Elsa quien se preocupa de si Raymond était heureux (79). Y, en todo caso, la narradora ve a Anne renversée dans la chaleur du plaisir, du bonheur (82); en resumen y a partir del título: la tristeza de la narradora se opone a la felicidad de su padre, de Anne y también de Elsa: Elle avait le sourire heureux (90). Y otra de sus contradicciones consiste en querer convertirse en Anne tras la aprobación del bachillerato: je serais intelligente, cultivée, un peu détachée, comme Anne (85); je voulais devenir célèbre et assommante (87).
    • La narradora sigue concibiendo a Anne como el elemento distorsionador de la pareja que ella forma con su padre: Anne allait saccager notre existence (77); l'idée qu'elle allait partager notre vie, y intervenir, m'hérissait; y la concibe como opuesta a ellos: Elle est froide, nous sommes chaleureux; elle est autoritaire, nous sommes indépendants [...] Il n'y a que nous deux vivants et elle va se glisser entre nous avec sa tranquillité (72-73). E idea de esa pareja entre Cécile y su padre la da el siguiente momento con todo el simbolismo que se sigue de la unión de sus manos: il me prit la main et la garda [...] Je la serrai très fort (76, que equivale a la imagen final de L'alè de les cendres de Maite Salord). Idea de oposición entre Cécile y Anne la da también el hecho de que mientras la segunda cite a Kant en la mesa (98), la primera abandona una disertación sobre Pascal y practica yoga (99). Por fin, la identificación entre Cécile y su padre llega al punto de que ella se intuye, a los treinta años, más cerca de su padre y sus amigos conquistadores que del modo de ser de Anne (127).
    • Se produce una inversión de papeles. De un lado, Anne sigue siendo el arquetipo -en el sentido de Jung- de la madrastra, la bruja. Se le atribuyen propiedades de esta última: la narradora se encierra en su habitación sin estudiar y Anne lo sabe: Comment savait-elle que je ne travaillais pas? Peut-être même avait elle deviné mes pensées, je la croyais capable de tout. Cette idée me fit peur (74); o como cuando parece apagarle con su sola presencia las cerillas a Cécile cuando ésta vuelve de yacer con Cyril (103; y en 147, ya sin Anne, a Cécile se le enciende la cerilla al fumar en la mesa como acto de libertad que no toleraba Anne); o cuando, como la madrastra de Blancanieves piensa si es más bella que Elsa: Que je suis plus belle qu'Elsa? Vous trouvez? (122); o cuando m'enferma à clef dans ma chambre (106). Incluso se la compara a serpiente: elle va nous voler tout, comme un beau serpent. Je me répétais un beau serpent... un beau serpent ! (73); y, en relación con ello, la expresión de Elsa referida a ella: Quelle garce! (81, 83); y con la misma expresión se referirá luego Raymond a Elsa (112). De lado contrario, Cécile sigue siendo la Belle-au-Bois-dormant (21) que le había anunciado Anne: aparte las veces que acude al bosque o lo cruza (84, 109, 111),  je ne faisais que dormir sur la plage (72); je somnolais sur la plage (73); Je me rejetais sur le sable avec violence, j'appuyai ma joue sur la douceur chaude de la plage (76); Je restais sur mon lit (77); le sommeil me terrassa (88); incluso se la compara a Blancanieves: Tu n'es pas Blanche-Neige (108). Pero pronto será ella quien, invirtiendo su papel y convirtiéndose prácticamente en la madrastra o bruja, manipulará la situación en detrimento de Anne a partir del plan urdido con Elsa -Aidez-moi, Elsa (81)- y Cyril: Je me mis à dresser mes plans très rapidement (82). 
    • Mediante ese plan Elsa y Cyril se convertirán en pareja ficticia que reflejará las parejas ideales Raymond-Elsa, Cécile-Cyril: (84): elle faisait semblant d'être amoureuse de Cyril, elle habitait chez lui, nous les voyons passer en bateau (83-84); el objetivo es despertar los celos de su padre y conseguir que engañe a Anne con Elsa: Alors vous seriez partie et c'était ce que je voulais (84); en un segundo momento, el plan tiene también como fin poder irse a vivir con Cyril: "Cécile, nous devons vivre ensemble. Je jouerais le petit jeu avec Elsa." Je me demandait si mes calculs étaient justes. J'étais l'âme, le metteur en scène de cette comédie (92: y estamos cerca de Hamlet, donde la catástrofe final viene provocada por la puesta en escena de una obra teatral). Aunque poco antes Cécile se había propuesto conseguir un día el amor por otro camino: Un jour, j'aimerais quelqu'un passionnément et je chercherai un chemin vers lui, ainsi, avec précaution, avec douceur, la main tremblante (86). El plan no surte efecto en un primer momento y ello tranquiliza a Cécile a partir de sus  contradicciones y su sentido de culpa: Je me laissais donc aller sans trop d'inquiètude car [...] mon père ne donnait aucun signe de jalousie (97); pero pronto el orgullo de su padre se siente herido: Tu ne t'imagines pas qu'un galopin me prendrait une femme si je n'y consentais pas (97). Y el plan empieza a surtir efecto cuando, paseando deliberadamente Cécile con su padre, se encuentran a Elsa y Cyril durmiendo en el bosque: donnant tous les signes d'un bonheur champêtre [...] également beaux, également jeunes et si près l'un de l'autre (111; y esa escena recuerda el soneto de Rimbaud Le dormeur du val); y la descripción de Elsa aún va más lejos: sa jeune beauté, toute dorée et rousse, un léger sourire aux lèvres, celui de la jeune nymphe (112; con la sonrisa presente ya en el soneto citado: Souriant comme / Sourirait un enfant malade). Y será esa escena la que prácticamente provoque, a partir de los celos de Raymond -Si je voulais, commença mon père (113)-, su reencuentro con Elsa. Y más aún tras la salida a Saint-Raphaël, con ciertos paralelos con la de Cannes en el capítulo I,5, para encontrarse con el matrimonio Webb cuando Cyril y Elsa se hacen los encontradizos y cuando, tras una escena simbólica de Raymond, Anne y Cécile yendo los tres en el asiento delantero del coche comme pour symboliser la famille que nous allions former (118; escena premonitoria del accidente posterior), salen a la luz diversas contradicciones: Charles Webb había sido amante de Elsa, su mujer busca jovencitos (118) y, cuando ésta le pregunta a Cécile si liga entre los pescadores le responde con un doble sentido que Je ne suis pas specialisé dans le maquereau (121). De nuevo se dará una escena premonitoria cuando, en el viaje de vuelta conduce Raymond y, al pedirle a Anne que le dé la mano, Cécile está a punto de decir: Non, pas en conduisant sur une corniche (123; anécdota, a su vez, en relación con las manos unidas entre Raymond y Cécile). Pero será después cuando todo se romperá con ciertas simetrías porque la historia de amor entre Raymond y Anne habrá tenido lugar enmarcada entre las dos salidas: a Cannes y a Saint-Raphaël: tras expresar Cécile su amor por su padre -Je n'ai jamais aimé personne comme lui [...] L'amour qu'il me portait ne pouvait être [...] consideré comme une simple habitude de père (133)-, lo ve debatiéndose entre el deseo por Elsa -C'est ennuyeux cette envie que j'ai d'Elsa (134)- que, además, était devenue pour lui le symbole de la vie passée, de la jeunesse, de sa jeunesse surtout (135), y la consideración de Anne como la maîtresse idéale, la mère idéale pour moi (135; y vid. el apartado siguiente). Es por eso que se acrecentará el deseo en Raymond: le double désir que l'on porte à la chose interdite (136); y Cécile esperará que prospere ese deseo mientras vuelve a odiar a Anne por ce dédain facile pour ce qui avait été pour mon père, pour moi, le bonheur (137) y deja de sentir unos remordimientos que sí tiene Cyril (138). Sin embargo, cuando por fin Raymond pide una cita a Elsa, Cécile se desentiende: Allez-y si vous voluez mais ne me parlez plus de tout ça, par pitié (142). Pero consigue su objetivo: Anne los descubre en el bosque, huye en su coche y, al aparecer el padre con aiguilles de pins (sur) son costume (145; es decir, habían yacido como Cécile y Cyril), Cécile se pone a insultarle.
    • A Elsa la viene concibiendo con cierta admiración: elle transportait avec elle une ambiance de femme entretenue, de bars, de soirées faciles qui me rappelait des jours heureux (78). Será así la mujer opuesta a Anne: elle lui a fait le coup de l'équilibre conjugal, du foyer, de la morale (80).
    • Se dan trazos paralelos entre Elsa y la narradora. Ésta le había dicho de aquélla a su padre: Tu amènes une fille rousse à la mer sous un soleil qu'elle ne supporte pas et quand elle est toute pelée, tu l'abandonnes (50); y ahora su padre dice de ella dirigiéndose a Anne: On dirait un poulet qu'on aurait vidé et mis à rôtir au soleil (75).
    • Cuestión aparte es la relación Cécile-Cyril: Je me dirigeais vers le bois de pins y, al llegar junto a Cyril, éste le confiesa primero: Je ne croyais pas que je t'aimais tant; y luego: je veux t'épouser (88-89). Y Cécile vuelve a moverse en terreno contradictorio: Je l'aimais mais je ne voulais pas l'épouser (89); y más tarde; Cyril voulait m'épouser ; cette pensée suffissait à mon euphorie (93); nueva contradicción es que se ve casada y repitiendo con Cyril el esquema Raymond-Anne: Je me voyais déjà vivant avec Cyril [...] Tous les dimanches, nous irions déjeuner avec Anne et mon père, ménage uni (93). Aparte de ver una supuesta oposición de Anne a ese matrimonio: Anne ne voudra pas, dis-je. Elle prétend que je ne suis pas adulte (89); y con este último detalle lo que se aprecia es que Anne impide el desarrollo personal de Cécile aunque ella misma no se considera aún adulta: S'il pouvait m'attendre un an ou deux, le temps pour moi de devenir adulte, j'accepterais (93). Quizá sea esa la razón de que ella se le entregue al acudir a su casa y encontrarlo durmiendo en su habitación: cela devait arriver, cela devait arriver (101); y ello le provoca bonheur y sur mon visage les signatures éclatantes du plaisir (102); y lo mismo más tarde en el barco con nueva asociación al sol; Je regardais le soleil au dessus de moi [...] Où était-je? Au fond de la mer, au fond du temps, au fond du plaisir [...] Nous avions le soleil et la mer, le rire et l'amour (114); es ese mismo sol que la relajaba en la primera parte: Comme tous les matins, le soleil baignait mon lit; je [...] offris mon dors nu au soleil [...] Le soleil était doux et chaud (125). Y es por ese camino que Cécile llega casi a olvidar su plan para deshacerse de Anne: Nous rentrerions à Paris [...] mon père et Anne se marieraient. À Paris il y aurait Cyril et [...] Anne ne pourrait m'empêcher de le voir. À Paris il avait une chambre [...] J'imaginais [...] Cyril et moi sur le lit étroit (116). Pero cuando vuelve al plan, mantiene sus encuentros con Cyril -l'odeur des pins, le bruit de la mer, le contact de son corps (138)- aunque estos se enturbian con cierto sentido de culpa de él.
    • La novela queda bastante bien cerrada: Primero con la duda acerca del accidente o el suicidio de Anne (150). Luego con el encuentro, al volver del hospital, con Elsa y Cyril y la constatación  por parte de Cécile de que no amaba a Cyril: Je ne l'avais jamais aimé. Je l'avait trouvé bon et attirant; j'avais aimé le plaisir qu'il me donnait; mais je n'avait pas besoin de lui (150). Por fin, la vuelta de la hija al amor del padre tras el entierro: Dans la voiture, en revenant, mon père prit ma main et la serra dans la sienne (151) con lo que se vuelve al pasaje anterior de la unión simbólica de ambas manos (76) entorpecido por la unión en el coche de Anne de la mano de ésta con la de su padre (123). Y una cierta sensación de tristeza -nous sommes seuls et malheureux (152)- pronto superada al recuperar sus antiguas vidas y encontrar, cada uno de ellos, nuevas parejas: Mais nous sommes heureux (154).
    • Un punto débil de la novela es la introducción de un personaje nuevo a conveniencia, la femme de chambre, que aparece por vez primera para anunciar la visita de Elsa (78).

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