Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 16 de febrero de 2016

Françoise Sagan, Bonjour tristesse, I (primera parte)

Sagan, Françoise, Bonjour tristesse (Julliard, París: 1991)
Leemos la obra (1954) para discutirla en la tertulia que se celebrará en la librería Espai 14 de Mahón mañana, 17 de febrero de 2016. De hecho, inauguran con esta novela un club de lectura que se pretende en francés. Ojalá prospere una idea tan original como es la del club de lectura en francés. De momento, y para facilitar la labor, proponen leer la obra en dos etapas. El 17 de febrero, pues, se lee sólo la primera parte. Y así vamos a empezar el análisis de la obra, dedicado sólo a esa primera mitad:
  • El párrafo primero, antes incluso de la presentación del personaje, está dedicado a una definición muy personal, y a la vez compleja, de la tristeza: parte del hecho de que la tristeza es honorable, tiene un beau nom grave y, por eso, duda de estar sintiéndola al percibir un sentiment inconnu con ennui y douceur y si complet, si egoïste que j'en ai presque honte. Acaba por entenderla y concebirla como quelque chose (qui) se replie sur moi comme une soie, énervante et douce, et me sépare des autres (11). A su vez, como se opone el tiempo anterior cuando esa tristeza Je ne la connaissais pas y Aujourd'hui, en que parece conocerla, se anuncia que la novela se va a dedicar a explicar ese proceso de conocimiento. Símbolo de todo ello será la piedra que recoge del mar más adelante (36, vid infra): en aquel momento le suponía felicidad y al observarla en la actualidad le produce tristeza.
  • En el párrafo segundo se introducen los personajes y, así, sabremos: que ese narrador interno, además de tener 17 años, es femenino y, precisamente, el rasgo por el que sabemos el sexo es el opuesto al del párrafo anterior -j'étais parfaitement heureuse (11)- abundando en la idea de la novela como evolución de la felicidad a la tristeza (en el capítulo III aún es feliz: Je ne sentais envahie d'un bonheur, d'une insouciance parfaits [33] y en el IV: ces trois semaines heureuses [41]); que su padre, Raymond (sólo en 38) es viudo, de 40 años, y su amante actual es Elsa. Significativo será que a ambos los conciba como les autres en referencia al párrafo anterior como oponiéndose a ellos en la relación yo=tristeza/ellos=felicidad.
  • Quizá cabría decir que, hasta aquí, se está presentando un esquema -hija, padre, amante del padre- que puede sugerir el mito de Electra. Pronto se complicará ese esquema y mucho después, al final de esta primera parte, la narradora niega el complejo deElectra (66).
  • El espacio en el que empezará a discurrir la novela es el ideal para mantener la felicidad: a principios de julio (14), durante las vacaciones, su padre alquila una casa en el Mediterráneo y se presenta el escenario perfecto: une grande villa blanche [...] dominant la mer, cachée [...] par un bois de pins [...] une petite crique dorée, bordée de rochers roux où se balançait la mer (12); es un espacio que limpia y con atención especial al sol: je fus réveillée par un rayon de soleil oblique et chaud, qui inonda mon lit et mit fin aux rêves étranges et un peu confus où je me debattais (30); ese sol iluminará después el amor con Cyril: Dans la lumière du matin, il était aussi doré (33). Se entiende como espacio opuesto a Paris: bañarse resulta para la narradora como me laver de toutes les ombres, de toutes les poussières de Paris; y no tendrá preocupaciones: coger arena entre los dedos y dejarla caer se compara al tiempo huyendo: une idée facile et [...] il était agréable d'avois des idées faciles (13). A su vez, es un espacio abierto y opuesto al espacio cerrado donde vivía anteriormente la protagonista: à ma sortie de pension, deux ans plus tôt (11); En pension on ne lit pas, sinon des oeuvres édifiantes (27).
  • Diferente será la visión del espacio que la narradora proyecte desde el momento de la narración y que estará distanciado del vivido como protagonista de la misma: Je me rends compte que j'oublie, que je suis forcée d'oublier le principal: la présence de la mer, son rythme incessant, le soleil (26). Sobre ese espacio habrán pasado, como una apisonadora, los acontecimientos.
  • Pronto entra en escena Cyril abundando en ese bienestar con su petit bateau à voile (13); su descripción es positiva: quelque chose d'équilibré, de protecteur (13). Il était grand et parfois beau, d'une beauté qui donnait confiance (14). Se intuye así un cuadrado amoroso armónico: narradora-Cyril/padre-Elsa. De ahí la reflexión de la narradora: Nous étions trop tranquilles, cela ne pouvait durer! (15). Además, Cyril se opone a los ligues parisienses sin importancia: il m'attirait sous une porte et m'embrassait : je découvrais le plaisir des baisers. Je ne met pas de nom à ces souvenirs : Jean, Hubert, Jacques. Des noms communs à toutes les petites jeunes filles (27).
  • Y así aparece el elemento distorsionador en forma de Anne Larsen, que los visita. Es une ancienne amie de ma pauvre mère et n'avait que très peu de rapports avec mon père (15). La relación de la narradora con ella es significativa: J'en avais conçu pour elle une admiration passionée qu'elle avait habilement detournée sur un jeune homme de son entourage (15-16); la descripción también sugiere: c'était une femme très séduisante, très recherchée, avec un beau visage (16); aunque mínimamente, se puede entender en clave lésbica y, al leer el pasaje, no pudimos sino recordar una película situada en el mismo ambiente del Midi, La piscina, dirigida por François Ozon y protagonizada por Charlotte Rampling y Ludivine Sagnier, que vendrían a reproducir el esquema. La narradora -y sólo entonces sabremos que se llama Cécile- interroga a su padre sobre Anne: Pourquoi as-tu invité Anne? Et pourquoi a-t-elle acceptée? (17); y le avisa de cómo Elsa puede sentirse incómoda. Y acaban hablando de las relaciones amorosas con el padre diciendo que las complicaciones del amor, elles étaient imaginaires (18). Cécile, completamente segura de lo que ocurrirá tras la llegada de Anne, decide que Je profitais de ces derniers jours de vraies vacances aun cuando han alquilado la villa por dos meses (19). Así será poco más tarde: Je courus vers la mer, m'y enfonçai en gemissant sur les vacances que nous aurions pu avoir, que nous n'aurions pas ; y para protegerse de ello recurre a un talismán: J'aperçus au fond de la mer [...] une pierre rose et bleu ; je plongeai pour la prendre [...] Je décidai que c'était un porte-bonheur, que je ne la quitterais pas de l'été. Je ne sais pas pourquoi je ne l'ai pas perdue, comme je perds tout [...] Elle est dans ma main aujourd'hui, rose et tiède, elle me donne envie de pleurer (36). Hasta que todo empieza a ir mal: Quel est le jour où mon père regarda ostensiblement la bouche d'Anne [...] Celui où il compara sans en sourire sa subtilité avec la semi-bêtise d'Elsa? [...] Ma tranquillité reposait sur cette idée stupide qu'ils se connaissaient depuis quinze ans et que s'ils avaient dû s'aimer, ils auraient commencé plus tôt; como consuelo se refugiará en Ciryl: Mais Cyril était là et suffissait a mes pensées [...] le soir dans les boîtes de Saint-Tropez [...] Le jour, nous faisions de la voile autour de la côte (41).
  • Para complicar más la cuestión, la llegada de Anne coincide con un salto en la relación entre Cécile y Cyril. Ese mismo día ella baja a la playa y cuando él llega ella dice que je n'avais pas envie de lui parler, ni à personne (20). Pero se produce un cambio paulatino: él la toca y mon coeur se mit a battre durement [...] quelque chose en moi doucement se déchire [...] Je commençais à le connaïtre  (20). Pero ella piensa en los últimos días y presiente que la felicidad se va a romper: Je revis les derniers jours de cette semaine, ma confiance, ma tranquillité auprès de lui et je regrettai l'approche de cette bouche [...] "Cyril, nous étions si heureux..." / Il m'embrassa doucement. Je regardais le ciel [...] le goût des premiers baisers (21). Y, efectivamente, todo se rompe de modo brusco y simbólico con el claxon del coche de Anne -un coup de claxon nous sépara comme des voleurs- y su frase de presentación: C'est la maison de la Belle-au-Bois-dormant! (21). A la mañana siguiente, avanza la relación con Cyrile: Je sentais qu'il était bon et prêt à m'aimer ; que j'aimerais l'aimer. Je mis mes bras autour de son cou, ma joue contre la sienne (32); Il me tenait serrée contre lui [...] je l'aimais (33).
  • Algún sentido habrá de tener esa alusión a la Bella Durmiente: El caso es que pronto, justo a la mañana siguiente, veremos a Anne comportándose con Cécile como una verdadera madrastra: Cécile, vous ne mangez pas? /-Je préfère boire le matin parce que... -Vous devez prendre trois kilos por être présentable [...] Allez donc chercher des tartines (31). Lo mismo poco después en lo que se refiere a los estudios; al enterarse de ha suspendido la pone a estudiar para aprobar en octubre: "Anne, dis je, vous n'allez pas me faire ça, me faire travailler par ces chaleurs... ces vacances qui pouvaient me faire tant de bien..."(35). En seguida se dirá del padre que se dirigía a Anne comme à une seconde mère de sa fille (37).
  • Pronto se percibe la tensión entre Anne y Elsa. Anne llega imprevistamente en coche cuando se suponía que había de llegar en tren y por eso el padre, con tous les glaïeuls du jardin (19), y Elsa ha ido a la estación. Entonces, Cécile anuncia a Anne que Elsa está en la casa y a Anne le cambia la cara: Ce visage que j'avais vu si calme, si maître de lui se transforma completamente: Son visage s'était brusquement défait; la bouche tremblante (22). De ahí la pregunta de Cécile: Pourquoi ce visage, cette voix troublée, cette défaillance? (23). Luego, con los cuatro ya reunidos, se opone la visión del padre -À ses yeux tout allait bien- a la de la hija: Mais je revoyais tour à tour le visage passionné de Cyril, celui d'Anne [...] et je me demandais si les vacances seraient aussi simples que le déclarait mon père (24). 
  • Anne y Elsa son mujeres opuestas que la narradora presenta en competencia: Dans l'escalier, je croissais Elsa. Visiblement, elle sortait du lit, les paupières gonflées, les lèvres pâles [...] Anne était en bas avec un visage soigné et net [...] (Elsa) avait vingt-neuf ans, soit treize moins qu'Anne (31). Luego apreciará en la playa que Anne tiene La taille mince, les jambes parfaites (33). Hay un capítulo, el IV, donde se vuelven a oponer y se conciben en une sorte d'antithèse comme le soleil et l'ombre (38) que alcanza incluso el modo de expresarse: las bêtises de Elsa frente a las phrases brèves de Anne (37); pero es Elsa, por supuesto, quien va con el padre a la siesta en mettant dans son intonation dix ans de galanterie française : "Vous venez, Raymond?" (38). Y, al quedarse solas Anne y Cécile, está hará un comentario jocoso, aquélla se molestará y acabará dándole consejos amorosos en relación, de nuevo, con su papel maternal: Vous vous faites de l'amour une idée un peu simpliste (40).
  • Como figura lateral aparece la madre de Cyril, viuda, que invita a todos a un té: dice Anne: Elle a rempli ses devoirs de mère et d'épouse. Y pregunta Cécile: Et son devoir de putain? (42). No entiendo las alusiones: si Cécile insulta indirectamente a Anne, si se oponen modelos de mujer... 
  • La conclusión a muchas de las líneas anteriores será que la situación explota: Et puis, un jour, ce fut la fin (45). Deciden salir de noche a Cannes y habrá que remarcar que es en Cannes donde ocurrirá la anécdota en cuestión en oposición al espacio anterior de tipo bucólico. Y antes de partir son de notar dos aspectos: el comentario dirigido a Anne de que Tous les charmes de la maurité semblaient réunis en elle, ce soir là; la siguiente escena de conjunto vista desde lo alto de la escalera: au premier plan, devant moi, la nuque dorée, les épaules parfaites d'Anne; un peu plus bas, le visage ébloui de mon père, sa main tendue et, déjà dans le lointain, la silhouette d'Elsa (47). Ya en el casino grâce aux manoeuvres de mon père, nous nous perdîmes vite (48) y Cécile se encuentra bebiendo con Elsa hasta que ésta busca al padre y con air de Cassandre (49 con alusión compleja, porque es la que interfiere en el matrimonio de Agamenón con Clitemnestra) dice que no lo encuentra; Cécile dice que va a buscarlo y lo encuentra con Anne en el parking. Ésta dice: "Nous rentrons. Dites-lui que j'étais fatiguée et que votre père m'a ramenée. Quand vous vous serez assez amusées, vous rentrerez avec ma voitura". Y Cécile se encara con su padre: -Tu amènes une fille rousse à la mer sous un soleil qu'elle ne supporte pas et quand elle est toute pelée, tu l'abandonnes (50). Al volver Cécile junto a Elsa, ésta le dice llorando: ô Cécile, nous étions si heureux (52); y así se rompe también la felicidad para Elsa que decide quedarse en Cannes.
  • Parece así abrirse una etapa de armonía en el nuevo conjunto y que reproduce el estado inicial. De un lado, su padre con Anne: mon père l'aimait. Je les voyais descendre le matin appuyés l'un à l'autre, riant ensemble, les yeux cernés, et j'aurais aimé, je le jure que cela durât toute la vie [...] Le mariage devait avoir lieu à Paris à la rentrée (58-59). De otro lado, Cécile y Ciryl: Nous faisions du bateau ensemble, nous nous embrassions au gré de nos envies (59). Hasta que Anne vuelve al ejercicio de madrastra de modo aún peor prohibiendo a Cécile ver a Cyril: -Je vous prie de ne pas le revoir [...] vous avez dix-sept ans, je suis un peu responsable de vous à présent et je ne vous laisserait pas gâcher votre vie (61). Y, además, se lo sustituye por Bergson poniéndola a estudiar -vous allez troquer votre personnage de fille des bois contre celui de bonne écolière (63)- su filosofía a propósito del cual se fija en una compleja frase sobre hechos y causas.
  • Y esta primera parte termina con la toma de conciencia por parte de Cécile: ve cómo la nueva amante de su padre allait faire de nous le mari et la fille d'Anne Larsen mientras que lo que ella quiere es retrouver mon père et notre vie d'antan (65). Y analiza las verdaderas causas de su estado negativo: no son un amour incestueux pour mon père ou une passion malsaine pour Anne sino la chaleur, Bergson [...] l'absence de Cyril [...] nous étions à la merci d'Anne (66).
(La presente entrada tiene su continuación aquí)


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