Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 12 de febrero de 2016

Antonia, XIII: Que mi marido dice que...

Un chico de aquí me pidió el otro día que escribiera algo diferente y me preguntó si me atrevía con asuntos de terror, que a él le gustan mucho. Al principio pensé que no, que como yo sólo cuento cosas mías de verdad... pero luego, dándole vueltas y vueltas, me acordé de algo que me pasó hace algunos años y que no era de terror del que se te aparece un zombi pero sí de miedo, que yo pasé mucho miedo. El caso es que empecé a escribir para explicarlo pero, como luego me escogieron para un concurso, que me hizo mucho ilusión, y a lo mejor tengo que escribir sobre terror, me lo voy a guardar por si acaso y explicaré otras cosas mías.
Explicaré que ayer mi marido me riñó. Pero sólo un poco, que si primero me da un beso, luego me riñe a su modo y acaba dándome un montón de besos, ya ves qué problema. Porque si me riñe mucho, con desabrocharme otro botoncito de la blusa lo arreglo. Ahora, que ayer me riñó con razón. Todo fue porque yo siempre le cuento todo y, además, ¿qué puedo esconderle si él mismo dice que soy muy transparente? Pero eso no se lo había contado porque no le daba la más mínima importancia. ¿Y qué es lo que no le había contado? Pues precisamente esto, que estoy en esta página de internet escribiendo mis cosas:
-¿Y qué cosas escribes?
-Pues, ¿qué va a ser?: mis cosas, que si podo las plantas del jardín, que si voy de paseo...
Mentira, claro, porque si le digo que cuento lo que hacemos él y yo en la cama... Pero era una mentirijilla tonta.
Estábamos en el sofá del comedor, me cogió de la mano, me llevó a la alcoba, me señaló el libro que había sobre su mesita de noche y me preguntó si sabía cuál era:
-Claro, la Ilíada de Homero.
Que eso lo conté al principio de estar aquí. Conté que mi marido tiene un conjunto de libros, siempre lee los mismos dependiendo del mes y, cuando llega enero, siempre lee la Ilíada porque dice que es el libro más antiguo.
-Pues tú no puedes escribir porque un buen escritor ha de empezar por leer a los clásicos. Y tú no los has leído.
-Pero si yo no quiero ser una gran escritora, sólo lo hago porque, porque... además, que cuando tú lees en voz alta yo te escucho atentamente hasta quedarme dormida y, con las veces que has leído la Ilíada, ya me voy enterando de que los griegos se pelean con los troyanos por una mujer que se llama Helena, que si el mejor guerrero griego se llama Aquiles, que si mata al pobre Héctor, que si... Además, que he visto la peli y sé que se acaba con lo del caballo... Además, si tú lees a los clásicos y yo duermo tan arrimadita a ti, algo se me pegará, ¿o no?
Entonces, como yo me había sentado en la cama, le empecé a desabotonar la camisa y, claro,...

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