Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 23 de enero de 2016

Antonia, X: ¿Y si no somos más que juguetes?

Ayer expliqué que, después de la sesión de cama que nos dimos mi marido y yo la víspera de Navidad, fui a casa de mi suegra a ayudarla con la cena de Nochebuena. Cada año lo solemos hacer así, que mis dos cuñadas y yo vamos a media tarde, nos metemos en la cocina, que casi no cabemos, y ya luego, a partir de las nueve, vienen los maridos con los niños. Ah, y hasta ahora no me había acordado de decirlo, pero nosotros no tenemos hijos,  que aún somos jóvenes. Pero ya los tendremos.
Bueno, pero a donde quería ir a parar es a otra cosa: que al llegar ya estaba allí mi cuñada Manoli, la hermana menor de mi marido, y se había traído a sus dos niños, que son gemelos. Y fui a darles cuatro besos, que estaban en el comedor jugando a la PlayStation. Y ya me fijé, ya, en que la caja del juego decía que era para mayores de 18 años pero yo, calladita, que ya sabrán mi cuñada y su marido cómo educan a sus niños. Pero por eso me quedé unos minutos allí mirándolos a los dos, que parecían dos salvajes con sus mandos moviéndose por una ciudad en ruinas y disparando a unos zombis.
Total, que fui ya a la cocina y me puse con las demás a la faena. Pero mientras estaba en lo mío que si distribuir los langostinos para que quedaran bien en la bandeja, que si los entremeses, que si un viaje al supermercado porque faltaban piñones para el relleno del pavo, no podía quitarme de la cabeza a mis sobrinos con sus mandos dirigiendo a los soldaditos para que fueran matando zombis. Y luego, con las cuatro mujeres moviéndonos por la cocina y casi chocando las unas con las otras como tontas, me imaginé lo mismo: que a lo mejor nosotras estábamos también metiditas en un juego de la PlayStation pero para niñas grandes, muy grandes, inmensas, que jugaban a sus cocinitas.

Y a ver si no puede ser. Con lo desarrollado que está el mundo y con los inventos que salen cada día, ¿no podríamos ser todos nosotros un invento de ésos y la tierra entera una pantalla de alta resolución, o como se llame, para que jueguen niños de otras dimensiones?

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