Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 6 de diciembre de 2015

Antonia, II: Mis soledades femeninas

(Otro ejercicio tonto para la página www.tusrelatos.com, el segundo de la serie protagonizada por Antonia)

He oído de mujeres que fingen orgasmos para complacer a sus maridos. No sé si también lo hacen las prostitutas; supongo que las de alto nivel, las que ni siquiera se llaman así sino damas de compañía o algo parecido lo harán para justificar las altas cantidades que se hacen pagar. Pero nunca he oído de mujeres que hagan lo que yo, disimular sus orgasmos.
A ver si me explico: cuando tengo a mi marido conmigo todo es normal y unos días me pongo más escandalosa que otros; de ello, los vecinos pueden dar cuenta. Pero me refiero a cuando mi marido está de viaje y no me puede cumplir físicamente. A mí me gustaría, pero como es tan tradicional no me atrevo, pedirle no sé, que se instalara el skype en el portátil y, cuando nos comunicáramos a través de la pantalla del ordenador, que me enseñara y yo le pudiera enseñar…  para excitarnos me refiero; y a partir de ahí… Pero ya digo, no me atrevo. Por eso, como cuando está de viaje es muy puntual en sus llamadas, primero ceno hacia las nueve y cuarto y, a las diez menos cinco, ya tengo todo recogido y estoy en la cama pasándome las uñas suavemente por la pelusilla. Hasta las diez, que suena el móvil. Le pongo el altavoz, me lo apoyo sobre los pechos y desplazo la mano hacia abajo. Ya os imagináis: él me va contando de los congresos a los que asiste y, como de él me gusta hasta su voz, me dejo envolver por ella y es como si guiara mi dedo. Lentamente, muy lentamente, que a veces quiere despedirse y, si no he llegado aún, le he de dar conversación sobre cualquier cosa hasta que empiezo a sentir… Y ahí está mi arte, en que no me note cómo se me entrecorta la respiración, en que no le lleguen al oído las sacudidas que doy contra la cama…

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