Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 19 de octubre de 2015

Molière, Candide

Molière, Candide (Le livre de poche, París: 1995)
Es ésta una obra por la que sentimos un cariño especial porque su autor la escribió junto a Ginebra, en Ferney-Voltaire, que por eso lleva su nombre. Allí se retiró como hará el protagonista al final de la obra para vivir, como él mismo dice Sans rois, sans intendant, sans jésuites (7). Y, como el protagonista, se dedica a cultivar allí su jardín en tanto espacio de paz interior según el modelo horaciano del hortus conclusus en el Beatus ille o en el Qué descansada vida de fray Luis. Además el jardín le permite, al decir del prologuista, dejar une trace sur la nature ordonée et organisée selon sa propre volonté (9). Así, la vida de Candide, con su retiro final al jardín en Turquía, será metáfora de la del propio Voltaire.

Y leemos la obra a propuesta del club de lectura de Ciudadela añadiendo que, sometida a debate el 17/10/15, no dio mucho de sí. 
En cuanto a la obra propiamente dicha diremos que:
  • El protagonista tiene un origen bastardo en Westfalia que el autor aprovecha para la crítica social: su madre, una hermana del barón en cuyo castillo vivirá, no quiere casarse con el hombre que la ha dejado embarazada porque il n'avait pu prover que soixante et once quartiers (46) en su árbol genealógico. Se educa con el preceptor del hijo del barón, de nombre irónico Pangloss (todo lengua), que enseignait la métaphysico-théologo-cosmolo-nigologie (47). Y se enamora tópicamente de la hija del barón: Cunégonde laissa tomber son mouchoir, Candide le ramassa ; elle lui prit innocemment la main ; le jeune homme baisa innocemment la main de la jeune demoiselle (48). Pero el padre los descubre y expulsa a Candide del castillo.
  • A partir de ahí la novela adquiere tintes de: picaresca por los constantes cambios de fortuna (piedras preciosas de Eldorado [109] perdidas luego en su mayoría) o los diferentes estados que atraviesa el protagonista desde soldado hasta agricultor; bizantina según el modelo remoto de Las Etiópicas o Teágenes y Cariclea de Heliodoro o el más inmediato del Persiles cervantino, por los viajes, separaciones, reencuentros... Además, se la puede entender también como una recuperación del espacio perdido: en efecto, al salir del castillo, Candide se ve chassé du paradis terrestre (49) y, al final de su camino y de la obra, afirma que il faut cultiver notre jardin (167).
  • El espacio o, mejor, su recorrido por parte de Candide, es caótico: Westfalia, Holanda, Portugal a donde llegar tras naufragar -otro elemento bizantino-, Cádiz donde conoce a Cacambo, Buenos Aires, el Paraguay, Eldorado -concebido quizá a partir de las utipías renacentistas de Moro, Campanella, Bacon...- a donde llegan navegando por un río y tras atravesar simbólicamente une voûte de rochers épouvantables qui s'élevaient jusqu'au ciel (102), Surinam donde conoce a Martin, Francia, Inglaterra, Venecia, Turquía. A la vez, la vieja que protege a Cunégonde en Lisboa, y de la que parece extrapolación, cuenta su historia (caps. XI-XII) en términos parecidos: nacida noble en Italia, se casa y es apresada por corsarios durante una navegación, la llevan a Marruecos y, esclava, pasa a Argel y luego a Túnez, Egipto, Turquía; huye y pasa por Rusia y por Holanda...
  • A lo largo de ese camino y, según en modelo ya dicho de la novela bizantina, se producen constantes separaciones y reencuentros: En Holanda, se reencuentra con Pangloss, que le da la noticia de la muerte, en la guerra, de Cunégonde, de su hermano, del barón y de la baronesa (55). En Lisboa, con Cunégonde que, aunque violada y con el vientre abierto, no había muerto (66); y se vuelve a separar de ella en Buenos Aires de donde sale huyendo con Cacambo porque le persigue la justicia (88). En el Paraguay nuevo reencuentro con el hermano de Cunégonde, que tampoco había muerto y ahora es jesuita (92), pero Candide lo mata cuando se opone a su matrimonio con Cunégonde (95). En Venecia, reencuentro con Paquette, la novia de Pangloss en el castillo de Westfalia (139) y cuya historia se parecerá a la de la vieja de Lisboa (139-140). De nuevo con Pangloss, a quien habían colgado en el auto de fe de Lisboa, y con el hermano de Cunégonda, dado por muerto en el Paraguay, que aparecen como forzados en una galera y que son rescatados por Candide (156); pero el segundo, como vuelve a oponerse al matrimonio de Candide con su hermana, es revendido como esclavo (162). Con Paquette, a la que había dejado en Venecia, de nuevo en Turquía (164).
  • La amplitud espacial contrastará con el espacio final, el jardín al que se retiran Candide y los suyos como espacio de refugio y que opera como conclusión: il faut cultiver notre jardin (167 y última frase de la obra).
  • La crítica a la religión y, sobre todo a los religiosos, es constante: Con el auto de fe como remedio por el terremoto de Lisboa: les sages du pays n'avait pas trouvé un moyen plus efficace pour prévenir une ruine totale que donner au peuple un bel auto-da-fé ; il était décidé par l'université de Coïmbre (62-63). Con la comparación entre los jesuitas y los indígenas en el Paraguay: Un excellent déjeuner était preparé dans des vases d'or ; et tandis que les Paraguains mangèrent du maïs dans des écuelles de bois, en plein champ, à l'ardeur du soleil, le révérend père commandant entra dans la feuillée (91-92). Con el religioso que le transmite la sífilis a Paquette: un cordelier, qui était mon confesseur, me séduit aisément (139). Con la velada alusión al homosexualismo en boca del hermano de Cunégonde, jesuita: je trouvai sur le soir un jeune icoglan très bien fait. Il faisat fort chaud : le jeune homme voulut se baigner, je pris cette occasion de me baigner aussi (157-158).
  • Toda la obra está llena de ironías. Así por ejemplo, Candide, tras ser reclutado a la fuerza, decide salir a pasear croyant que c'était un privilège de l'espèce humaine, comme de l'espèce animale, de se servir de ses jambes a son plaisir (50); es detenido por desertor y se le da a escoger entre recibir latigados de todo el regimiento 36 veces o 12 balas en la cabeza, pero él responde inútilmente que les volontés sont libres, et qu'il ne voulait ni l'un ni l'autre (51). O el orador qui venait de parler tout seul une heure de suite sur la charité dans une grande assemblée (53) y luego niega un trozo de pan a Candide. O a propósito del auto de fe en Lisboa: on servit aux dames des rafraîchiseements entre la messe et l'éxecution (69). O la casi sentencia del noble veneciano Pococuranté: Les sots admirent tout dans un auteur estimé. Je ne lis que pour moi ; je n'aime que ce qui est à mon usage (146). O las alusiones filosóficas: Pendant que Candide, le baron [...] raissonaient sur les événements contingents ou non contingents (160).
Como nota curiosa diremos en relación con el antijesuitismo del autor que, al decir de éste, Mangeons du jesuite est déjà un proverbe (27). Por fin añadiremos que hemos hecho aquí una reseña al Candido de Leonardo Sciacia. 

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