Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 15 de octubre de 2015

Leonardo Sciascia, Candido

Sciascia, Candido (Einaudi, Turín, 1977)
Releemos el libro, comprado hace bastantes años en Italia, como refuerzo al del Candide de Voltaire, del que es homenaje y que reseñamos aquí, para la tertulia del club de lectura de Ciudadela de este 17 de octubre. Diremos de esta obra:
  • El carácter simbólico que adquiere el nacimiento del protagonista: Candido Munafò nacque in una grotta, que si apriva vasta e profonda al piedi di una collina di olivi nella notte dal 9 al 10 luglio del 1943 (3). Nace, pues, según se añade, en el contexto del desembarco aliado en Sicilia. Y se intenta aclarar que ese nacimiento en la gruta no tiene Nessun segno soprannaturale e premonitore (3) ni lo tiene que quella grotta fosse nel territorio de Serradifalco, la montagna del falco. Se le bautiza como Candido en relación con la blancura y en oposición al nombre de Bruno anteriormente elegido: era talmente opposto al bruno prima scelto [...]. Come una pagina bianca, il nome Candido: sulla quale, cancellato il fascismo, bisognava imprendere a scrivere una pagina bianca (,4).
  • Mientras que de la familia de Candide nada se dice en Voltaire, aquí el protagonista es hijo de un abogado que pronto se suicida por cuestiones mafiosas y de una madre que se marcha a América con un soldado. Se cría, pues, con su abuelo.
  • Interesante, y una de las principales líneas temáticas, es el descubrimiento del amor y la mujer por parte de Candido. Primero a partir de las pinturas que ve en el despacho de su padre: Candido si meteva dietro un grande  divano e [...] esplorava le pitture del sofitto [...] fissando ora una ora un'altra delle donne nude che lo trasvolavano (23). Luego asocia esas pinturas a su madre, cuando ésta le visita, con su matiz edípico: A Candido quella donna, e cioè sua madre, piaceva. Gli pareva somigliasse a quelle delle nude del sofitto che lui preferiva. E gli sarebbe piaciuto [...] che tra lei e lui, [...] i vestiti non ci fossero (26). Pero cuando descubre verdaderamente a la mujer es, significativamente, durante su primer viaje, a Lourdes, y en el tren al cruzarse con una enfermera: Lungamente si baciarono [...]. Non era bella, anche se non si poteva dire brutta. Ma solo che quel viaggio fosse durato, per Candido sarebbe diventata bellisima (64). El paso siguiente es la relación con la gobernanta de su abuelo, Paola, en quien piensa mientras lee a Marx; la escena inicial parte de una situación semejante entre Candide y Cunégonde en Voltaire: lei [...] Tirò della tasca della vestaglia un fazzoletto e lievemente se lo passò sulle labbra, sulle palpebre. Le sfuggí di mano; o se lo lasciò sfuggire [...]. A diferenza del suo omonimo [...] Candido ebbe quel giorno un lungo, pieno e quieto godimento. Godimento lungamente, pienamente, condiviso da Paola (69-70). Y el paso definitivo lo dará con su prima Francesca durante la fiesta que le dará la familia cuando, tras haberle desposeído de sus bienes, decida marcharse de Sicilia; ocurre, pues, una compensación: pierde bienes y tierras y consigue el amor con Francesca: Non si poteva dire bella, ma era negli occhi e nel sorriso luminosa. Intelligente, vivace (113); y ella decide irse con él a donde sea. Con Francesca alcanzará el amor pleno cuyas razones son quelle delle amore all'amore, dell'amore alla letteratura, dell'amore alle piccole e vecchie cose e ai piccoli e antichi mestieri (121).
  • Así como el Candide volteriano tiene como preceptor, aunque inútilmente, a Pangloss, éste tiene al arcipreste don Antonio Lepanto pronto obligado a dimitir tras perder el respeto de los fieles por haber descubierto quién había matado a un párroco por cuestiones de honor (54). Tras ello, ambos se dedican al cultivo de la tierra, enlazando así con el final del Candide volteriano. El arcipreste no tiene éxito: Ma non si scoraggiava: credeva fosse, come di ogni cosa della vita che desse frutto, questione d'amore; e che lui non fosse ancora arrivato ad amare pienamente la terra e quel lavoro (56). Candido, por su parte, se dedica a tierras familiares pero sólo consigue el odio de los campesinos: Candido che ci andava ormai ogni giorno lo detestavano. Gli pareva andasse per spiarli, per angariarli. Ed anche, gli pareva, que in quel suo lavorare la terra, che vedevano come passatempo e capriccio, ci fosse una parodia del loro lavoro (58). Luego ambos se hacen comunistas y Candido lee a Gramsci, Lenin y Marx aunque confiesa a don Antonio que para él Victor Hugo e Zola, e anche Gorki, erano meglio [...] perché parlavano di cose che ci sono ancora, mentre Marx e Lenin era come se parlassero di cose che non ci sono piú (73). Y llega a la conclusión de que Essere comunista era insomma [...] un fatto quasi di natura [...], qualcosa que aveva a che fare con l'amore, anche col fare all'amore: nel letto di Paola (74). Luego, muerto su abuelo, Candido vuelve a la agricultura con mayor ahínco invirtiendo mucho: Comprò dei trattori, che imparò a manovrare; fece costruire condotti [...] Faceva la vita di un contadino (84); y llega así al ideal de vida del final del Candide.volteriano, a un modo di vita che si poteva dire sereno (85). Aunque, abandonado por Paola, cambia de estado de ánimo: C'era il lavoro, c'erano i libri, c'erano le conversazione con don Antonio, ma tutto era ripetizione, noia, pena (102). Por fin, decidirá regalar las tierras y, por ello, no sólo será expulsado del Partido Comunista sino que será inhabilitado por sus parientes que se las quitan y lo encierran: E fu cosí che Candido stette per due giorni in manicomio (111).
  • También este Candido viaja: Primero a Lourdes con don Antonio (61-65). Luego, con Francesca, su amor definitivo, y de modo casi caótico como en el Candide volteriano: Francesca aveva sempre desiderato andare in Spagna; Candido in Francia. Andarono in Spagna e in Francia. E poi anche in Egitto, in Persia, in Israele [...]. Ma il bello del loro viaggiare era nell'amarsi, nel fare all'amore (116). Tras ello deciden asentarse en Turín y viajar a París cada vez que pueden: Andavano spesso a Parigi (121). Hasta que Candido recibe una propuesta para trabajar en París y deciden asentarse allí a donde acude a visitarlos don Antonio, que comparte con ellos la visión de la ciudad: Francesca e Candido chiessero un caffè; don Antonio un armagnac [...] perché a Parigi voleva mangiare e bere secondo letteratura (129).
  • Abunda la ironía como en el original de Voltaire. Así, se dice de sus padres tras escoger el nombre al hijo: Come poi entrambi avessero attravesato ginnasio, liceo e università senza mai sentire parlare di Voltaire e di Candido, non è da stupirsene: capita ancora (4). O el siguiente consejo que da Mussolini al abuelo de Candido: caro Arturo, se il fascismo crolla, no c'è que il comunismo (11). Ironía hay también en el encierro de Candido in manicomio. Ben tratatto. Ma gli veniva di impazzire, a vedere come gli altri erano tratatti (111); y ello recuerda el momento en que don Quijote se pregunta quién está más loco, si él o los duques que tanto empeño habían puesto en burlarse de él. Luego, cuando viaja, ve en Madrid, durante un desfile en conmemoración de la victoria de Franco, attento e sorridente alla parata militare que sotto scorreva, l'ambasciatore della Cina di Mao. E al Cairo, piena di rusi [...] videro la polizia arrestare uno studente perché [...] sospettato di comunismo. La Cina comunista che rendeva omaggio a una vittoria del fascismo, la Rusia comunista che aiutava un governo che metteva in carcere i comuniste (117). 
  • También hay una cierta crítica al Partido Comunista. Cuando el abuelo de Candido descubre sus amores con Paola a través de un anónimo el partido si preoccupava  dello scandalo que Candido aveva offerto all'intera città (80). Cuando Candido decide ceder sus tierras al partido o a una cooperativa de campesinos y técnicos del partido, y el secretario general le contesta: -E chi credi di essere, Tolstoi? (102). Por fin esa será una de las dos causas por la que lo consideren tonto y acaben expulsándolo del partido en un fragmento también cargado de ironía: A generica dimostraziones dell'imbecillità di Candido si metevano due fatti [...]: che, da grosso proprietario di terre qual era, si era iscrito al Partito Comunista che, como è noto, la terra la vuol dare ai contadini; e che, dopo circa un anno, per la sua esibisionistica mania di regalare le proprie terre, molto saggiamente dal partito era stato spulso (106). Vuelve al Partido Comunista durante su estancia en Turín y se da cuenta de que allí el partido Era molto diverso que nella loro città. I comunisti, qui, sapevano tutto del comunismo. Ma era un saper tutto que finiva con l'essere un saper nulla (118); luego se da el peligro de un golpe de estado con lo que algunos miembros se proponen salir de Italia y se preguntan a dónde ir: I piú risposero  che sarebbero andati in Francia; altri in Canada e in Australia y Candido responde -E com'è che nessuno di noi vuole andare nell'Unione Sovietica? (118) con lo que es considerado un provocador y decide poner fin a su relación con el partido: E fu il principio della liberazione, della guarigione (119).
  • Por fin, también como en el original de Voltaire hay anagnórisis aunque solo una, la de Candido y su madre en París. Se reencuentran casualmente en una cafetería en el último capítulo: Lei si alzò vibrante di emozione, di commozione; la mano sul petto come a contenere il battiti dil cuore. Parlando a don Antonio ma guardando Candido disse -lei è l'arciprete Lepanto; e tu...- Ma già da qualche secondo Candido sapeva che quella donna era sua madre (131).
  • Y la obra se cerrará significativamente con un homenaje explícito a Voltaire en la última página: Davanti alla statua di Voltaire don Antonio si fermò [...] -Questo è il nostro padre -gridò poi- questo è il nostro vero padre (135).




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