Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 31 de julio de 2015

El viajero

 Un año hace ya que volvió de la guerra. Más bien de los peligros que no se esperaba después de los peligros de la guerra. Nueve años de guerra y nueve años perdido por esos mares… Ahora hace un año ya que goza de esa paz tan anhelada, de la compañía del hijo, del tálamo conyugal, del vino con los amigos… Alguna vez llega a puerto un viajero, él se acerca, le pregunta por su patria y su linaje, luego le honra en su casa y pasa la velada escuchándole nuevas de otras tierras: la riqueza de la bodega de Néstor en Pilos, la muerte del hijo de Aquiles a manos del hijo de Agamenón,…
Pero hay días en que se cansa de esa vida plácida, sale a escondidas de palacio, sube a lo más alto de su isla y mira hacia levante con nostalgia: mejor estar al alba en formación junto a los viejos compañeros a la espera de los troyanos que estar aquí atento a sus pastores contándole sobre corderos paridos en las majadas. Y aquellas noches de placer con Circe; o con Calipso… y la bella Nausica, que le quedó pendiente allí en tierra feacia... ¿Y las sirenas?: ¿por qué no volver a oír su canto?

Esos días vuelve a casa pensando si un  día se hará de nuevo a la mar sin decir nada a los suyos. Luego ve a Penélope esperándole, se llega hasta ella, la mira hasta el fondo de los ojos y ya no piensa más.

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