Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 3 de julio de 2015

Colores de besos

Fuimos amigas. Yo la visitaba cada sábado por la mañana. Nos besábamos formalmente la mejilla de pie en su umbral y ¡cuántos sábados le contesté con una sonrisa a lo que me proponía al oído tras ese beso!
Ya no sé si aún somos amigas. No sé qué ocurrió un día que ya no supe contestar sólo con una sonrisa a su propuesta. No sé qué ocurrió. Quizá fue sólo una mirada y, tras ella, nos cruzamos los umbrales la una a la otra. El caso es que ya no nos besamos formalmente en la mejilla, ni de pie... Ahora, en cuanto abre su puerta el sábado, me dejo arrastrar hacia cadenas sin fin de besos en las que ella y yo nos buscamos los rincones más recónditos. Mejor así. ¿Amigas, amantes? Qué más da mientras sienta sus labios...

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