Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 20 de mayo de 2015

Konstantino Kavafis, Poesías completas, I: Ítaca

Kavafis, Konstantino, Poesías completas (traducción y notas de José María Álvarez, Hiperión, Madrid: 2007)
Leemos a Kavafis -por vez primera y sin que me dé vergüenza no haberlo leído antes: uno no puede leérselo todo- para su comentario en la tertulia que habrá lugar en el Ateneo de Mahón el 28 de este mes de mayo. Y lo que voy a hacer, más que una reseña, es una serie de comentarios a poemas escogidos. Pero antes, un detalle. El traductor y anotador, en el capítulo de agradecimientos, cita la inapreciable ayuda de Mercedes Belchí, un cuerpo suavísimo gozado bajo los cielos de La Habana; y los esplendorosos lechos y los irrecobrables días compartidos con Isabel Martín... al calor de su cuerpo... su piel en la que estaba todo escrito (9). Y lo cierto es que no pillo bien eso de hacer un catálogo, con nombres y apellidos, de las mujeres que uno se ha follado, pero bueno, lo dicho, que voy a hacer aquí un comentario, en concreto del poema 'Ítaca'.

ÍTACA
Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, 
pide que tu camino sea largo, 
rico en experiencias, en conocimiento. 
A Lestrigones, y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,                                  5
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. 
A Lestrigones, y a Cíclopes, 
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,                                10
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano, 
en que, con placer, felizmente                                         15
arribes a bahías nunca vistas; 
Detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías, 
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,                                        20
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes; 
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios. 

Ten siempre a Ítaca en la memoria. 
Llegar allí es tu meta.                                                       25
Mas no apresures el viaje. 
Mejor que se extienda largos años, 
y en tu vejez arribes a la isla 
con cuanto hayas ganado en el camino, 
sin esperar que Ítaca te enriquezca.                                 30

Ítaca te regaló un hermoso viaje. 
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañara Ítaca. 
Rico en saber y en vida, como has vuelto,                        35
comprendes ya qué significan las Ítacas. 

COMENTARIO:
Tema: el viaje como experiencia positiva. Dos notas: 1ª) El autor toma una historia de sobra conocida, el regreso de Ulises desde Troya, para reflexionar sobre aspectos tales como que lo mejor del viaje es el propio viaje más que el destino, o el viaje como enriquecimiento personal. 2ª) Se invierte el tópico literario del viaje como sufrimiento tal como es el de Ulises, que ha de hacer frente, entre otros, a los Lestrigones y Cíclopes (4, 9), o el de los Argonautas, o el del pueblo de Israel en el Éxodo o el del mismo don Quijote o el de Frodo y la compañía en El señor de los anillos: aquí el viaje no es la depuración interior a base de la superación de obstáculos para merecer llegar a destino sino goce total.

Estructura:
Vv. 1-12: tres ideas: 1ª) el deseo -contra lo esperado- de que el viaje sea largo; 2ª) el deseo de adquirir experiencias y conocimiento durante el viaje; 3ª) la predisposición positiva como condición para el viaje -alto pensamiento, limpia emoción (7.8)- sin monstruos interiores (4-5, 9-10). 
Vv. 13-23: se vuelve a la primera idea retomando el v. 2 en el 13 (Pide que tu camino sea largo). Y se vuelve a la segunda desarrollando el v. 3 (rico en experiencias, en conocimiento): de un lado la sensualidad de Fenicia, de otro la sabiduría de Egipto.
Vv. 24-30: de nuevo se insiste en la idea primera sobre la necesidad de que el viaje sea duradero: Mas no apresures el viaje. / Mejor que se extienda largos años (26-27). Y también en la segunda sobre la ganancia en el camino. Sin embargo, se introduce un elemento nuevo, la vejez: en tu vejez arribes a la isla (28); y, a partir de la relación entre la vejez y la llegada al destino, estamos ante la idea de la vida como camino y el hombre como peregrino.
Vv. 31-33: Ítaca como paradoja: a diferencia de Fenicia o Egipto, no puede dar nada al viajero, pero sin ella como punto de partida y de destino, no habría habido viaje.
Vv. 34-36: se presenta la oposición entre Ítaca, pobre, y el viajero, tras el viaje, rico en saber y vida (35 y retomando el v. 3). Y el viajero no sólo arriba físicamente a Ítaca sino también de modo mental comprendiendo su valor. De este modo la paradoja anterior queda más explícita: la pobre Ítaca ha hecho rico al viajero.

Imágenes y recursos:
Hay versos repetidos (2=13, 4=9) o con pocas variantes (3 y 35, 5 y 10, 11 y 12, 17 y 22). Algunas de esas repeticiones sirven para insistir en las ideas que hemos dado como principales: la duración del viaje o la necesidad de enriquecerse durante el mismo. Otras se refieren al aparato mitológico, lógico por la referencia explícita a la Odisea: los Lestrigones y los Cíclopes, antropófagos, y Poseidón, dios del mar. Son algunos de los muchos que dificultan el retorno de Ulises, y encarnan los peligros en tierra y en el mar, sobre todo Poseidón (airado, fiero), que le castiga por haber cegado a su hijo, el cíclope Polifemo. Sólo que aquí se niegan al entenderse no como seres mitológicos superiores de los que el hombre es mero juguete sino como encarnación de sus demonios interiores.

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