Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Aiden Ashley: otro paseo por su cuerpo

Hace ya casi dos años que prometí no volver a Aiden Ashley. Y desde entonces he vuelto a ella otras tres veces: bien comparándola con otras, bien junto a mi también admiradísima Sinn Sage, bien hablando de la mitad inferior de su cuerpo comparado a la mitad inferior de esta última.
Vuelvo, pues, a Aiden Ashley, que anda ya - o aún, por los veinticinco años. ¿A que tiene una cara angelical? Véasela en la foto de la izquierda: niña buena, natural, y ese cutis tan blanco...
Bueno, pero se le puede ver un poquito más. Aún da más de si antes de entrar en sus desnudeces totales. Ahora, a la izquierda una foto decente de su mitad superior en actitud de quitarse la blusa. Perfecta: lisa de vientre, cuerpo bien presentado para el posado, pechos de tamaño suficiente... Y se le disculpa el color Cuaresma de los sostenes porque, al parecer, le hacen juego con la blusa. La conclusión provisional no puede ser otra: cara perfecta y perfecta de cadera hacia arriba. Permite, incluso, plantear la hipótesis de que todo lo demás que le encontremos seguirá siendo perfecto.
Avancemos: se cumple la expectativa. Coloración de la piel uniformemente blanca. Pies bonitos. Brazos y piernas bien contorneados. Pechos bonitos. Y, sobre todo, culo pluscuamperfecto en el sentido etimológico del término: mejor acabado no podría estar. Como que alguien que tuviera el privilegio de observarla así dudaría si situarse debajo de ella y agarrarla o encima y montarla. Y en ese segundo caso se repetiría la duda: si penetrarla por el conducto correcto o ensayarle lo que las Glosas Silenses llaman sodomitico more.
Y ahí vamos a dar a la principal virtud de la muchacha, a su rechazo de todo varón. Así se sitúa a la altura de la donna angelicata de la lírica renacentista italiana; y doblemente: por su cara angelical y por inalcanzable. Y es inalcanzable, ya lo hemos insinuado, porque es lesbiana: apréciese en la foto de la derecha cómo, mientras con una mano se acaricia el pecho, con la otra se mantiene abierta la flor para la chupada correspondiente.
Luego está su otra vertiente, la de exhibicionista, que gusta de abrir las piernas con la sola intención de mostrar todo el puturrú en plan niña traviesa como en la foto de la izquierda. Y la de pajillera, aunque, en los vídeos, le sale mucho mejor cuando lo hace al natural que cuando lo hace con esquema. Por fin diremos que tiene un solo fallo y es el afeitado del pubis, porque esta hembra adornada con una mata de pelo negro contrastándole sobre la piel del vientre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario