Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 28 de mayo de 2015

Confidencias

Trece años tendría yo la primera vez que mi señor me dio un tiento. Y me gustó. Y a él también. Tanto que… bueno, con decir que más de treinta años estuvimos en ello... A veces se me acercaba por detrás en la cocina y me susurraba al oído, otras veces le bastaba la mirada para hacerse entender. Y esos días yo esperaba ansiosa a que llegara la noche para, candil en mano, deslizarme en su alcoba y en su cama. Ya digo, más de treinta años…
Hasta que llegó aquel escritor y… : Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Yo creo que, cuando se puso a explicar lo que ocurría dentro de nuestras cuatro paredes, ni cuenta se dio. Y eso que cualquiera cae: si yo paso de los cuarenta y él se acerca a los cincuenta… como el mozo y la sobrina, aunque de ese asunto ya me cuido yo para que no llegue a oídos de mi señor. Además, habráse visto mayor armonía doméstica…

Pero ya digo, llegó el escritor, no entendió nada y puso a mi señor a leer novelas de caballerías incluso de noche, que me apartó a mí de su cama. Y entre el tanto leer y el faltarle mis carnes se volvió loco y salió por esos mundos a pasar penalidades mientras yo me quedaba aquí guardándole ausencias. Incluso una querida se inventó el escritor para él, esa tal Dulcinea que ni siquiera existía y que, de haber existido, tampoco habría tenido sustancia como la mía. Meses y meses me lo tuvo dando tumbos. Hasta devolvérmelo enfermo, que fue entrar por esa puerta, meterse en cama, dictar testamento y cerrar los ojos para siempre.
Bueno, sí, dicen que si fue un héroe, que si el más famoso de todos los libros de todos los tiempos. Qué sé yo lo que dicen, pero digan lo que digan una también sabe hablar: para decir que ninguna otra mujer lo tuvo hincado en sus entrañas como lo tuve yo, que mi nombre fue el único que él susurró y aún gritó en medio de espasmos, y que también su nombre fue el único que yo grité mientras lo estrechaba con brazos y piernas. Y no quiero pronunciar otro.  

domingo, 24 de mayo de 2015

Konstantino Kavafis, II: Desde las nueve

DESDE LAS NUEVE
Doce y media. Rápidamente el tiempo ha pasado
desde las nueve cuando encendí mi lámpara
y me senté aquí. Estoy sentado sin leer
ni hablar. A quién podría hablar
en la 
casa vacía.                                                                  5

La 
imagen de mi cuerpo joven,
cuando encendí mi lámpara a las nueve,
vino a mi encuentro despertando un perfume
de cámaras cerradas,
y pasado placer -¡qué audaz placer!                                  10
También trajo a mis
 ojos,
calles ahora no reconocibles,
lugares de otro tiempo donde la vida ardió,
y teatros y cafés que 
una vez fueron.

La imagen de mi cuerpo joven                                            15
volvió y me trajo también memorias
 tristes:
las penas familiares, los adioses,
los sentimientos de los míos, los sentimientos
apenas atendidos de los muertos.

Doce y media. Cómo pasan las horas.                                20
Doce y media. Cómo pasan los años.


COMENTARIO:
Tema: el paso del tiempo (explícitamente presentado en los vv. 1 y 20-21, esto es, abriendo y cerrando el poema). Estrictamente, el rápido paso de esas 3 horas y media sirve de ejemplo al rápido paso del tiempo desde la juventud hasta la vejez. Es tema de larga tradición filosófica y poética: es el todo fluye de Heráclito; el punctum est quod vivimus de Séneca; nuestras vidas son los ríos... de Manrique; ayer se fue, mañana no ha llegado / hoy se está yendo sin parar un punto de Quevedo; el hombre como Sein zum Tode de Heidegger...

Estructura:
Vv. 1-5: Presentación del paso del tiempo desde las 9 hasta las 12:30. Soledad, inacción, silencio.
Vv. 6-14: Recuerdo de la juventud asociada a las 9 con predominio de lo positivo y concreto: perfume, placer, vida ardiendo, teatros y cafés...
Vv. 15-19: A partir de la repetición del mismo verso (la imagen de mi cuerpo joven [6=15]) se invierte la situación anterior y ahora predomina lo negativo y abstracto: memorias tristes, penas, adioses, muertos.
Vv. 20-21: Conclusión volviendo al verso inicial (Doce y media [1=20=21]). El paralelismo Cómo pasan las horas / Cómo pasan los años da cuenta de la idea central: la mera anécdota, el paso de esas horas, ha dado paso a la reflexión sobre el paso del tiempo. Ese generalizar a partir de la anécdota es recurso abundante en Kavafis: lo mismo ocurría en el poema 'Troyanos' donde la mirada de Príamo y Hécuba desde la muralla pasaba de su hijo Héctor a nosotros, que éramos derrotados por el destino; o en el anteriormente comentado 'Ítaca', donde el viaje de Ulises era excusa para el carpe diem.

Imágenes:
Gira todo a partir de la luz, de esa lámpara encendida (2=7) que primero genera asociaciones en positivo (perfume, placer), luego amplía el círculo desde las cámaras cerradas (9) hasta las calles (12), teatros y cafés (14) y culmina en fuego: la vida ardió (13).

miércoles, 20 de mayo de 2015

Konstantino Kavafis, Poesías completas, I: Ítaca

Kavafis, Konstantino, Poesías completas (traducción y notas de José María Álvarez, Hiperión, Madrid: 2007)
Leemos a Kavafis -por vez primera y sin que me dé vergüenza no haberlo leído antes: uno no puede leérselo todo- para su comentario en la tertulia que habrá lugar en el Ateneo de Mahón el 28 de este mes de mayo. Y lo que voy a hacer, más que una reseña, es una serie de comentarios a poemas escogidos. Pero antes, un detalle. El traductor y anotador, en el capítulo de agradecimientos, cita la inapreciable ayuda de Mercedes Belchí, un cuerpo suavísimo gozado bajo los cielos de La Habana; y los esplendorosos lechos y los irrecobrables días compartidos con Isabel Martín... al calor de su cuerpo... su piel en la que estaba todo escrito (9). Y lo cierto es que no pillo bien eso de hacer un catálogo, con nombres y apellidos, de las mujeres que uno se ha follado, pero bueno, lo dicho, que voy a hacer aquí un comentario, en concreto del poema 'Ítaca'.

ÍTACA
Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, 
pide que tu camino sea largo, 
rico en experiencias, en conocimiento. 
A Lestrigones, y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,                                  5
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. 
A Lestrigones, y a Cíclopes, 
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,                                10
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano, 
en que, con placer, felizmente                                         15
arribes a bahías nunca vistas; 
Detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías, 
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,                                        20
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes; 
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios. 

Ten siempre a Ítaca en la memoria. 
Llegar allí es tu meta.                                                       25
Mas no apresures el viaje. 
Mejor que se extienda largos años, 
y en tu vejez arribes a la isla 
con cuanto hayas ganado en el camino, 
sin esperar que Ítaca te enriquezca.                                 30

Ítaca te regaló un hermoso viaje. 
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañara Ítaca. 
Rico en saber y en vida, como has vuelto,                        35
comprendes ya qué significan las Ítacas. 

COMENTARIO:
Tema: el viaje como experiencia positiva. Dos notas: 1ª) El autor toma una historia de sobra conocida, el regreso de Ulises desde Troya, para reflexionar sobre aspectos tales como que lo mejor del viaje es el propio viaje más que el destino, o el viaje como enriquecimiento personal. 2ª) Se invierte el tópico literario del viaje como sufrimiento tal como es el de Ulises, que ha de hacer frente, entre otros, a los Lestrigones y Cíclopes (4, 9), o el de los Argonautas, o el del pueblo de Israel en el Éxodo o el del mismo don Quijote o el de Frodo y la compañía en El señor de los anillos: aquí el viaje no es la depuración interior a base de la superación de obstáculos para merecer llegar a destino sino goce total.

Estructura:
Vv. 1-12: tres ideas: 1ª) el deseo -contra lo esperado- de que el viaje sea largo; 2ª) el deseo de adquirir experiencias y conocimiento durante el viaje; 3ª) la predisposición positiva como condición para el viaje -alto pensamiento, limpia emoción (7.8)- sin monstruos interiores (4-5, 9-10). 
Vv. 13-23: se vuelve a la primera idea retomando el v. 2 en el 13 (Pide que tu camino sea largo). Y se vuelve a la segunda desarrollando el v. 3 (rico en experiencias, en conocimiento): de un lado la sensualidad de Fenicia, de otro la sabiduría de Egipto.
Vv. 24-30: de nuevo se insiste en la idea primera sobre la necesidad de que el viaje sea duradero: Mas no apresures el viaje. / Mejor que se extienda largos años (26-27). Y también en la segunda sobre la ganancia en el camino. Sin embargo, se introduce un elemento nuevo, la vejez: en tu vejez arribes a la isla (28); y, a partir de la relación entre la vejez y la llegada al destino, estamos ante la idea de la vida como camino y el hombre como peregrino.
Vv. 31-33: Ítaca como paradoja: a diferencia de Fenicia o Egipto, no puede dar nada al viajero, pero sin ella como punto de partida y de destino, no habría habido viaje.
Vv. 34-36: se presenta la oposición entre Ítaca, pobre, y el viajero, tras el viaje, rico en saber y vida (35 y retomando el v. 3). Y el viajero no sólo arriba físicamente a Ítaca sino también de modo mental comprendiendo su valor. De este modo la paradoja anterior queda más explícita: la pobre Ítaca ha hecho rico al viajero.

Imágenes y recursos:
Hay versos repetidos (2=13, 4=9) o con pocas variantes (3 y 35, 5 y 10, 11 y 12, 17 y 22). Algunas de esas repeticiones sirven para insistir en las ideas que hemos dado como principales: la duración del viaje o la necesidad de enriquecerse durante el mismo. Otras se refieren al aparato mitológico, lógico por la referencia explícita a la Odisea: los Lestrigones y los Cíclopes, antropófagos, y Poseidón, dios del mar. Son algunos de los muchos que dificultan el retorno de Ulises, y encarnan los peligros en tierra y en el mar, sobre todo Poseidón (airado, fiero), que le castiga por haber cegado a su hijo, el cíclope Polifemo. Sólo que aquí se niegan al entenderse no como seres mitológicos superiores de los que el hombre es mero juguete sino como encarnación de sus demonios interiores.

sábado, 16 de mayo de 2015

Dios al final del tobogán

Diciembre de 1977. Nieva en el campus de Princeton. A Kurt Gödel se le han ido escapando poco a poco las vividurías por los agujeros de la memoria. Por eso mira pero no recuerda quién es ese Alan Turing de la foto, dedicada en Cambridge en 1939, que tiene a la izquierda de la pequeña pizarra de su despacho; ni quién ese Ludwig Wittgenstein que le dedica esa otra a la derecha y fechada en Viena en 1949.
Como cada mañana desde que le retiraron de las aulas, Kurt Gödel coge una tiza, dibuja al azar en la pizarra el signo alef, la primera letra del alfabeto hebreo, y le añade un subíndice cero. Eso sí recuerda lo que es: representa un número muy alto, un infinito, el de los números naturales. Luego dibuja otro alef y le añade un subíndice uno: un infinito aún más alto, el de los números reales, que además de los naturales contiene otros como 1,1, 14,93… Sigue dibujando signos alef de diferentes tamaños y orientados hacia aquí y hacia allá con subíndices cada vez más altos y los distribuye caóticamente por su pequeña pizarra. Como cada mañana, va sintiendo más y más vértigo al ir representando un infinito cada vez mayor y decide descansar. Pero antes traza un último signo alef y le adjudica también alef como subíndice. Tras ello, se sienta en la butaca y se queda contemplando su último signo: sabe que es el número mayor, el infinito de todos los infinitos, y sabe que si sigue mirándolo acabará por aparecérsele Dios.

Al otro lado de la ventana, sigue nevando en el campus de Princeton.

martes, 12 de mayo de 2015

Ernesto Carratalá

Im-presionante, sencillamente im-presionante la esquela que obra en la página 52 de La vanguardia de Barcelona del domingo 10 de mayo y que, seguramente, redactó el propio fallecido. Copio el contenido porque con mi móvil no sé más que lo que sale arriba:
Falleció el día 4 de mayo de 2015, había donado su cuerpo a la Universidad de Barcelona. No se invita particularmente a su disección.
Ernesto Carratalá, un crack... Lo que me extraña es que estuviera todavía vivo, que le calculo lo mínimo 95 años. La última vez que lo vi, y nos saludamos en la estación de Renfe de plaza Cataluña de Barcelona, que creo que vivía en La Garriga... eso, que hará lo menos veinte años y estaba superjubilado.
Las anécdotas que contaba... que si lo cogen preso al final de la guerra civil y para probar si es mayor de edad o no para fusilarlo le pesan -o miden- los cojones, que si estudia el bachillerato en la cárcel, que si se fuga de Pamplona y aparece en el Senegal o algún otro país del África francesa...
Porque luego fue catedrático en enseñanza media; de francés, como en Soria Machado, el hermano del poeta. Sólo que don Ernesto sabía francés.
Y sabía gramática histórica: la desgranaba tomando el Cantar de Mío Cid editado por don Ramón Menéndez Pidal y comentando palabra a palabra: que si diptongación, que si yod segunda, que si sonorización de sordas. Y luego su Morfosintaxis del castellano actual en la editorial Labor. Poco aceptada en el mundo universitario, quizá excesivamente formal pero con destellos geniales como cuando no sé dónde dice que es la téctónica de la lengua la que explica no sé qué construcción. Y a mí me sirvió en su momento, y mucho.
Y me entero a última hora de que publicó unas Memorias de un piojo republicano que habrá que leer.
Pues eso, que descanse en paz explicando gramática histórica a esos cuya muerte no es sino leyenda: el rey Sebastián, Jimmy Hendrix, Jim Morrison...


viernes, 8 de mayo de 2015

Refugiados, el nuevo bodrio de Antena 3

O sea, no. Anuncian a bombo y platillo una serie ¡coproducida por Antena 3 y la BBC! La estrenan ayer a lo grande en las cuatro cadenas del grupo Antena 3 y luego...:
1º) Comienza con la familia que se ve en la imagen. Resulta que son muy religiosos y por eso se plantean dar cobijo al desconocido que llama a su puerta. Y además él, que se llama Sam -de Samuel, claro- tiene un rifle. O sea, que el planteamiento -religión, rifle- nos lleva a los E.E.U.U. Pero en cuanto nos fijamos resulta que el 4x4 tiene matrícula española y que la casa, aislada en el bosque, suena a arquitectura rural del centro de la península.
2º) La dispersión temática ya se aprecia en estos primeros episodios: la llegada masiva de no sé cuantos millones de personas que vienen del futuro con una de ellas, la que consigue refugio en esa casa, que dice haber sido enviada especialmente por la niña de la familia, la de la foto. O sea, el universo de Terminator. Si se tiene en cuenta que  la madre de familia está preñada puede acabar de cualquier manera, es decir, con que el refugiado es su propio nieto como no me extraña que ocurra en una anagnórisis final al modo de telenovela venezolana. Bueno, y lo de la paradoja del nieto que vuelve atrás y mata a su abuelo cuando éste aún era adolescente. De momento, eso: pero además, quienes vienen del futuro parecen trasladar una guerra civil consigo con su policía represiva y todo. Para mejor proveer, se añade una trama lateral según la cual la madre de familia, la preñada, que resulta haber aparecido tiempo atrás en el pueblo, resulta haber estado casada antes con un marido que aparece para recuperarla. O sea, distorsión también en el plano familiar. Si a ello se añade que esa mujer también le gusta al dueño de la tienda de armas del pueblo. Y bueno, ¡para qué comentar que haya una tienda de armas en un pueblo pequeño!
3º y principal) Bien que los actores no sean conocidos, pero ¿cuándo aparecerá la tía buena?
En resumen: quizá me perdí algo en la media hora última que vi medio dormido, pero, tal como lo veo, sólo le doy una oportunidad hasta la semana que viene.
Y qué diferente es de la otra serie de la cadena, Vis a vis: intriga bien planteada, tías buenas como Najwa Nimri -y véanse fotos con pelusa-, desnudos en la ducha de la prisión, lesbos insinuado, incluso es soportable la nieta de Lola Flores, que lo hace fatal... Y genial cuando la negra le pregunta a la rubia en la ducha si quiere ser su novia. Contesta la rubia: -Soy heterosexual. Explica la negra: -Yo también, pero aquí es lo que hay.


lunes, 4 de mayo de 2015

El viajero

 Un año hace ya que volvió de la guerra. Más bien de los peligros que no se esperaba después de los peligros de la guerra. Nueve años de guerra y nueve años perdido por esos mares… Ahora hace un año ya que goza de esa paz tan anhelada, de la compañía del hijo, del tálamo conyugal, del vino con los amigos… Alguna vez llega a puerto un viajero, él se acerca, le pregunta por su patria y su linaje, luego le honra en su casa y pasa la velada escuchándole nuevas de otras tierras: la riqueza de la bodega de Néstor en Pilos, la muerte del hijo de Aquiles a manos del hijo de Agamenón,…
Pero hay días en que se cansa de esa vida plácida, sale a escondidas de palacio, sube a lo más alto de su isla y mira hacia levante con nostalgia: mejor estar al alba en formación junto a los viejos compañeros a la espera de los troyanos que estar aquí atento a sus pastores contándole sobre corderos paridos en las majadas. Y aquellas noches de placer con Circe; o con Calipso… y la bella Nausica, que le quedó pendiente allí en tierra feacia... ¿Y las sirenas?: ¿por qué no volver a oír su canto?

Esos días vuelve a casa pensando si un  día se hará de nuevo a la mar sin decir nada a los suyos. Luego ve a Penélope esperándole, se llega hasta ella, la mira hasta el fondo de los ojos y ya no piensa más.