Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 25 de marzo de 2015

Alguns poetes de Terrassa

Alguns poetes de Terrassa (Mirall de Glaç, Terrassa: 1994)
Es sabido que éste debe de ser uno de los países con mayor densidad de poetas -e intelectuales- por metro cuadrado; y de peluqueras, claro. Que, por cierto, fue en un bar de Tarrasa, el bar Paco, un nombre sin pretensiones como debe ser, donde oí aquella genialidad de que cuando uno tiene una hija que estudia peluquería es porque no sirve para otra cosa. Vale, pero no pasa nada por meter poetas, intelectuales y peluqueras en el mismo saco. Y su abundancia y, por tanto, improductividad, debe ser castigo relacionado con el pecado original; pero el caso es que así nos va.

sábado, 21 de marzo de 2015

Blaise Pascal, Pensées

Pascal, Blaise Pensées (GF Flammarion, Paris:1976)
Pascal (1620-1670) y Descartes prefiguran, desde el XVII, el Siglo de las Luces francés; son presupuesto necesario para la Enciclopedia, para Rousseau, para Voltaire... Si el XVII europeo, el Barroco, gira bajo el signo de la duda, el son molinos o gigantes del Quijote, el ser o no ser de Hamlet, Descartes propondrá una primera salida a esa duda con el Pienso luego existo: tengo al menos una seguridad, la de existir; Pascal, por su parte, propondrá otra salida muy diferente, la de visitar todas las líneas de pensamiento existente, situarse dentro de ellas sin rechazar ninguna y avanzar.
Algunos puntos de interés:
1º) Es interesantísimo, en cuanto a la fe en Dios, el argumento de la apuesta: Si vous gagnez, vous gagnez tout; si vous perdez, vous ne perdez rien (233). Y lo desarrolla luego -no hay que olvidar que era matemático- en forma que recuerda la teoría de juegos.
2º) Quizá sea excesiva su idealización del pueblo judío. Intenta demostrar su superioridad con argumentos tales como que el pueblo judío ha sobrevivido al espartano, al ateniense, al romano; que los legisladores griegos y atenienses toman de ellos sus leyes; que el Pentateuco es anterior a Homero y Hesíodo... (620)
3º) Y presenta ya un antijesuitismo que anuncia la persecución de la orden durante el siglo siguiente: Les Jésuites n'ont pas rendu la vérité incertaine, mais ils ont rendu leur impiété certaine (902).

Dejo una selección de sentencias:
Se moquer de la philosophie, c'est vraiment philosopher (4: casi Nietzsche)
Il est bien plus beau de savoir quelque chose de tout que de savoir tout d'une chose (37: vuelve al ideal renacentista de un Leonardo que igual pintaba que diseñaba helicópteros y se opone a la superespecialización actual de quienes, por ejemplo, conocen todas las propiedades del óxido ferroso pero ignoran que existe el férrico)
Quand on lit trop vite ou trop doucement, on n'entend rien (69)
Trop et trop peu de vin; ne lui en donnez pas, il ne peut trouver la vérité; donnez-lui en trop, de même (71)
(La nature) est une sphère infinie dont le centre est partout, la circonférence nulle part (72)
(L'homme) est si vain, qu'étant plein de mille causes essentielles d'ennui, la moindre chose, comme un billard et une balle qu'il pousse, sufissent pour le divertir (139: de tono escéptico en línea con Montaigne)
Le nez de Cléopâtre: s'il eût été plus court, toute la face de la terre aurait changé (162: con su toque de humor)
Le coeur a ses raisons, que la raison ne connait point (277)
On ne s'imagine Platon et Aristote qu'avec de grandes robes  de pédants. C'étaient des gens honnêtes et, comme les autres, riant avec leurs amis; et, quand ils se sont divertis à faire leurs Lois et leur Politique, ils l'ont fait en se jouant; c'était la partie la moins philosophe et la moins sérieuse de leur vie, la plus philosophe était de vivre simplement et tranquillement (331: en relación con la 4)


martes, 17 de marzo de 2015

Fernando Pessoa, Livro do Desassossego

Pessoa, Fernando, Livro do Desassossego (Tinta da China, Lisboa: 2014)
Desistí hace ya años de hacerme con un ejemplar del Livro do Desassossego en la tradicional edición de Ática en la que tengo otras obras de Pessoa y de sus heterónimos. Por eso, en mi último viaje a Portugal durante este febrero pasado, me decidí por esta edición, muy correcta y llena de notas textuales de Jerónimo Pizarro.
Lo primero que cabe decir es que estamos ante el Pessoa auténtico que tanto sabe hablar de un plato de callos como de una grúa o de lo que ve un pastor mientras cuida el ganado. Accederemos por apartados:


viernes, 13 de marzo de 2015

Demetrio, Sobre el estilo, 'Longino', Sobre lo sublime

Demetrio, Sobre el estilo, 'Longino', Sobre lo sublime (Gredos, Madrid: 2008)
Otro libro de la Biblioteca clásica de Gredos y, además, comprado en la librería Cervantes de Salamanca. Su interés actual es reducido fuera de círculos muy especializados. En realidad se trata de dos breves tratados de teoría y crítica literaria en los que, sobre todo, se analiza el estilo de los principales autores griegos. De todos modos, podemos observar algunas ideas interesantes.
En primer lugar, presentamos la obra de Demetrio, Sobre el estilo:
  • Ya contiene la idea de que, dado un texto, recordamos especialmente las palabras puestas al principio y las colocadas al final y somos movidos por ellas, mientras lo somos menos por las palabras colocadas en medio, como si estuvieran ocultas y enterradas (42). Es principio que hemos aplicado sobradamente a la hora del comentario de textos. Por poner un ejemplo, en el soneto de Quevedo 'Cerrar podrá mis ojos' el endecasílabo último reza: que no fuese recuerdo de la muerte. Es la última palabra, muerte, la que resalta y queda como un eco en el oído del lector; si a ello se añade que ha rimado con fuerte o que los diptongos de fuese y de recuerdo la están anunciandoen ese mismo verso...
  • Se contiene también la conocidísima crítica y burla al autor que, al referirse a la roca que Polifemo lanza a Ulises, dice exagerando: 'Las cabras pacían sobre la roca al ser ésta lanzada' (65).
Yendo ya a 'Longino' y su Sobre lo sublime, destacamos:
  • La idea que se da en la introducción, de José García López: Ciertamente los estoicos, más que otras escuelas filosóficas, se preocuparon de la gramática y de la lengua en general (141). Pero ni se dice la causa de ello ni la adivinamos.
  • En línea con la exageración anterior de la roca lanzada por Polifemo, critica una agudeza de Jenofonte, que recuerda las de Quevedo, en la que, hablando de los ojos de una estatua y porque el griego también permite el juego de palabras, llama vírgenes a las niñas de los ojos. Considera impropio de ese autor el llamar vírgenes vergonzosas a las niñas de nuestros ojos (155). Con ejemplo parecido achaca falta de decoro a  Heródoto cuando llama a las mujeres hermosas "dolores para los ojos" (156; y que también recuerda a Quevedo: Esos médicos con que miras / esos ojos que me matan).
  • Como en realidad el tratado versa sobre lo sublime, da una cierta definición de qué se entiende como tal: considera hermoso y verdaderamente sublime aquello que agrada siempre y a todos. Pues, cuando personas de diferentes costumbres, vidas, aficiones, edades y formas de pensar tienen una opinión unánime sobre una misma cosa, entonces este juicio y coincidencia de espíritus tan diversos son una garantía segura e indudable en favor de lo que ellos admiran (157-158).
  • En ello, y como fuente lo sublime, interviene también la pasión e inspiración por parte del autor: nada hay tan sublime como una pasión noble, en el momento oportuno, que respira entusiasmo como consecuencia de una locura y una inspiración especiales y que convierte a las palabras en algo divino (159).
  • Como ejemplo de lo anterior aporta un ejemplo de Safo que, además, tiene la ventaja de presentar un contraste entre fuego y hielo que luego será típico en la lírica petrarquista: cuando te miro por un momento se me quiebra la voz. Mi lengua se hiela y al punto un fuego suave recorre mi piel (166).
  • Como ambos tratados presentan, enjuiciándolas, multitud de figuras retóricas, en éste se admiran una serie de metáforas que presenta Platón en el Timeo y que, para el gusto actual, serían algo retorcidas: llama a la cabeza acrópolis del cuerpo; entre ésta y el pecho ha sido construido un istmo, el cuello... el corazón es el nudo de las venas... y está colocado en el puesto de guardia del cuerpo (196).
  • Por fin y como curiosidad, aporta una idea, que ya leímos quizá en Aristóteles, sobre la razón de que cara y culo estén en zonas opuestas del cuerpo: la naturaleza, ... al formar al hombre, no colocó en nuestro rostro las partes que no se pueden nombrar, ni tampoco los órganos de secreción del cuerpo, sino que los ocultó en la medida que le fue posible y, según Jenofonte, desvió las salidas... lo más lejos para que no dañasen la hermosura de toda su criatura (213).


lunes, 9 de marzo de 2015

Angustia

Despertó y no, el dinosaurio ya no estaba allí. Sin embargo se había cumplido por fin la pesadilla que le había asaltado tantas noches: encendió el GPS y se dio cuenta de que estaba en la estrella muerta Digamma de la constelación Vulpecula. Sabía que la estrella estaba deshabitada y que su diámetro era mayor que la órbita de Urano. Añoró al dinosaurio.

jueves, 5 de marzo de 2015

C. M. Bowra, Homero

Bowra, C. M., Homero (Gredos, Madrid: 2013)
Un libro bonito de una nueva colección de Gredos, Biblioteca de estudios clásicos, escrito por Bowra, un sabio de los de verdad, de Oxford, y de quien ya leímos hace muchos años La Atenas de Pericles. Si a eso le añadimos que el libro lo compramos en la librería de la plaza Anaya de Salamanca...
Está organizado en pequeños capítulos independientes -'Composición oral', 'La edad heroica griega', ...- que lo hacen fácil de leer y entretenido. Y en ningún momento parece una aportación más a la tan prolongada cuestión homérica: hasta parece entender a Homero como responsable de la Ilíada y la Odisea en paralelo a esos aedos que aparecen en la Odisea:  Demódoco en la corte de Alcínoo y Femio, que canta para los pretendientes (25).

domingo, 1 de marzo de 2015

Malcriada

Es todo un romántico. Si me apetece un paseo por la playa, no lo duda un instante y ya nos ves a los dos descalzos a la luz de la luna mientras me susurra dulzuras al oído. No sé qué comentario hice de la música italiana de los setenta y ahí lo tienes con Richard Cocciante en el coche a todas horas. Y su último detalle... Me llego al cajero automático por dinero, se me acerca por detrás, me besa el cuello, me dice al oído que me ama y, al ponerme yo tierna, se arrima descaradamente y. mientras mira la pantallita, susurra:

-Pues imagínate si tuvieras el doble de saldo.