Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 1 de febrero de 2015

Luis de Aldrete y Soto, Papeles sobre el agua de la vida y el fin del mundo


Aldrete y Soto, Luis de, Papeles sobre el agua de la vida y el fin del mundo (Editora Nacional, Madrid: 1979)
Un libro adquirido con el anhelo imposible de completar la Biblioteca de Visionarios, Heterodoxos y Marginados, colección que lanzó en dos series y hace bastantes años la Editora Nacional con portadas tan curiosas como la que se ve a la izquierda. Lástima que la editorial cerrara, o restringiera su actividad a la publicación del B.O.E., porque en sus tiempos era la única que podía aventurarse a publicar textos de interés bastante limitado.
El tema de la obra está bastante alejado de lo que yo suelo leer y -sospecho- también de la actualidad. Como que de lo que trata es de medicina con muchas y curiosas derivaciones hacia la alquimia, la astrología, la teología... En efecto: su autor, un médico malagueño del XVII, trata de defender un líquido de su invención, ese al que el título se refiere como agua de la vida, con argumentos que van desde lo bíblico hasta lo histórico. Entresacaré, así pues, lo más destacable:
  • Aparte de lo que expondrá sobre su agua de la vida, el autor escribe en 1677 una explicación de las prophecías de san Malachías... en la subcessión de los reyes de España, cotejadas con dos conjunciones de Saturno..., a quienes precederán a cada una dos eclipses de luna bien notables (51). Pues bien, de esos dos eclipses tan grandes de Luna, significadora de los moros deducirá que España hará que sus enemigos declarados sean... sujetos por cautiverio... que su religión falsa la destruyan los españoles (64).
  • En ejercicios de erudición caótica cita cientos de fuentes y, entre ellas, a Apolonio de Tiana, cuya vida leímos en la Biblioteca clásica de Gredos y tenemos pendiente de reseña. Y lo cita para mal comparándolo casi al Anticristo: Fundó... Zoroastro... escuelas desta maldita doctrina. En ellas aprendieron Platón, Pytágoras y Apolonio Tyaneo, que fue (después de la muerte de Christo Redentor Nuestro) el que hizo harto daño a la Religión Católica con sus supersticiosas y diabólicas artes (90). Y además: Apolonio Tyaneo (es) el mayor hechicero y enemigo de la Religión Católica (92). Pero ya digo: leída la obra de Apolonio, en ningún momento se sigue eso, que es un sabio que va hacia la India en busca de conocimiento. En cuanto a Platón parece contradecirse después cuando, haciéndose eco de una leyenda expandida desde la Antigüedad, recoge una cita de san Jerónimo que casi lo compara con Jesucristo: "...Perictone, madre de Platón, fue abrazada de una ilusión o sombra de Apolo; y no por otra cosa sino por haber nacido de doncella, fue el Príncipe de la Sabiduría" (166).
  • En el mismo orden de disparates afirma lo siguiente: Por siete conjecturas legales del Apocalipsis, que hacen plena probanza, consta que San Vicente Ferrer fue el Quinto Ángel del Apocalipsis (122).
  • Del mismo modo, discute sobre la ubicación del paraíso terrenal según se sigue de la aprobación que hizo Antonio de Ron de los textos de Luis de Aldrete: hay dos Tierras; una inferior y pesada, que es ésta que habitamos; y otra superior, y sutilísima, que tiene su lugar en lo Alto, que es aquella donde afirma Don Luis estuvo el Parayso (336).
  • Dato curioso en otro orden de cosas es una anécdota que cuenta el autor y que recuerda a algunos pasajes de su casi contemporáneo Quevedo: Oí en cierta ocasión reñir a dos médicos sobre la salud de un enfermo; y dijo el que tenía más autoridad al otro: "él no es médico hasta que no tenga tantos como yo tengo por esos cimenterios" (155).
  • En lo que se refiere ya al agua de su invención dice que tomada en debida proporción, y en vehículo apropiado al achaque, en tres, o quatro horas libra al Niño, y al Grande del afecto, y daño que padece: Sana las Viruelas, la Epilepsia, Alferezía, Apoplexía y otros achaques (76).
  • Se opone de forma vehemente a la extendida costumbre de sangrar a los enfermos: Es la sangría invención de la sutileza del Demonio. Un veneno peor que narcótico, que alivia los dolores introduciendo la debilidad y muerte (174). O también: La sangría no mira a la raíz de la enfermedad, por no ser la plenitud ni el calor origen de ella. Luego es abuso, yerro e ignorancia el de las sangrías (291). Y presenta una alternativa con base en la magia homeopática, el agua de amapolas porque a la flor, por su color, la señaló el Altísimo para enseñar que en ella consiste la verdadera sangría; pues sin cisura ni sacar espíritus purifica la sangre por los órganos de los poros (178).
Libro, pues, curioso como todos los de la colección y que responde claramente a su título en tanto Luis de Aldrete es, en efecto, un visionario.

2 comentarios:

  1. Me alegro de que te haya interesado aquel libro que preparé allá por mis 27 años. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Fue una lástima la desaparición de las buenas colecciones que publicaba esta editorial.

    ResponderEliminar