Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 25 de febrero de 2015

Los filósofos presocráticos, II

Los filósofos presocráticos, II (introducciones, traducciones y notas por Néstor Luis Cordero, Francisco José Olivieri, Ernesto La Croce y Conrado Eggers Lan; Gredos, Madrid: 1979)
Ya he dejado constancia de mi afición por la Biblioteca Clásica de Gredos. Por eso, he leído el tomo II de los fragmentos de filósofos presocráticos dedicado a Zenón de Elea, Meliso de Samos, Empédocles de Agrigento y Anaxágoras de Clazómenas. Y aprovecho la ocasión para leer -e intentar entender- el tomo I de la Historia de la Filosofía de Felipe Martínez Marzoa (Istmo, Madrid: 1994) que, en una versión anterior, empecé en 1974. Dividiré, pues, la exposición a partir de los cuatro filósofos antedichos:



  • Zenón de Elea:
  1. En la introducción a sus fragmentos se lo expone como un aficionado a la dialéctica entendiendo ésta como la demostración simultánea de una tesis y de su antítesis; de ahí un fragmento de Isócrates: Zenón... intentaba demostrar que lo mismo es posible y, a la vez, imposible (33). Derivaría de ello un aporte a la filosofía de tipo metodológico, la 'reductio ad absurdum'. Y Martínez Marzoa afirma, en la misma dirección, que fuentes helenísticas dicen que Aristóteles habría caracterizado a Zenón como inventor de la dialéctica (71).
  2. De lo anterior, ciertos juegos como el siguiente recogido en un fragmento de Simplicio: Dice Zenón: 'Si todo lo que es está en el espacio, es evidente que existirá también un espacio del espacio, y así hasta el infinito (44).
  3. Lo más conocido de Zenón, por supuesto, y en relación a la discusión parmenídea sobre el movimiento, son sus aportaciones acerca de éste, las llamadas aporías. La más sencilla, y recogida en varios fragmentos, es la de la división ad infinitum: si un móvil ha de pasar de A a B ha de pasar antes por el punto intermedio entre A y B, sea C; a su vez, para alcanzar C, habrá de pasar por el punto intermedio entre A y C, sea D; y, como todo tramo es infinitamente divisible por la mitad, el resultado es que el móvil nunca alcanzará B en un tiempo limitado.
  • Meliso de Samos: un filósofo del que reconozco no haber oído hablar hasta ahora. De su poca importancia da idea que Martínez Marzoa apenas le dedique un párrafo. De todas maneras, algo diremos de él:
  1. Es a propósito de este autor donde encontramos la conocida argumentación, en la lógica de enunciados, de que si llueve se moja la calle (si p, entonces q) pero no viceversa: y porque sucede que cuando ha llovido la tierra está húmeda, suponemos que si la tierra está húmeda es porque ha llovido (96).
  • Empédocles de Agrigento:
  1. Su personalidad parece haber sido, de modo algo anacrónico para el siglo V, la de un chamán, que combina las funciones aún indiferenciadas de mago y naturalista, poeta y filósofo, predicador, curador y consejero público (141).
  2. Aristóteles entiende que es de los primeros en detectar el motor primero o causa eficiente: introdujo la Amistad y el Odio, cada uno de los cuales es respectivamente la causa de las cosas buenas y las malas (167).
  3. Con esa causa eficiente llegamos ya a los cuatro elementos: hay cuatro elementos -fuego, aire, agua, tierra- y dos fuerzas originarias, Amistad y Odio, una de las cuales es unificadora y la otra divisiva (175).
  4. A partir de la Amistad retoma el tema hesiódico de la Edad de Oro: al predominar totalmente la Amistad y el sentido de la afinidad nadie daba muerte a nadie por considerar que el resto de los animales eran sus familares. Pero cuando arribaron Ares, el Combate, toda batalla y el principio de la guerra, entonces nadie, por vez primera, consideró a nadie como su afín (236).
  5. Tiene su aportación también en lo que se refiere a la relación de la inteligencia con el corazón y más aún, con la sangre: Nutrido [el corazón] en los mares de sangre latiente, es allí donde principalmente está lo que los hombres llaman inteligencia: pues la sangre que rodea el corazón es para los hombres la inteligencia (223).
  6. Conecta con los pitagóricos en no matar animales: como dice Empédocles de no dar muerte al ser animado, puesto que ello no es justo para algunos e injusto para otros... (250).
  • Anaxágoras de Clazómenas:
  1. Da el intelecto (noûs) como principio rector y de orden: Cuando alguien dijo que el intelecto se encuentra tanto en los seres vivos como en la naturaleza, como causa del cosmos y de todo orden, se mostró como un hombre sobrio, comparado con lo que en vano habían hablado los anteriores a él. Sabemos claramente que Anaxágoras adoptó esta doctrina (355).
  2. Detalle curioso es que ya se encuentra criticada por Aristóteles su noticia, que luego pasará a los bestiarios, de que la comadreja procrea por la boca: entre los cuadrúpedos, la comadreja procrea por la boca. Estas cosas las han dicho Anaxágoras y algunos de los otros físicos, hablando con excesiva simplicidad y sin un adecuado examen (388).
Diremos por fin que no es la primera vez que en una colección de este prestigio encontramos una falta de ortografía garrafal a pesar de decirse que las traducciones han sido revisadas, en este caso por Alberto del Pozo Ortiz que, si no yerro, ocupó algún cargo en la Generalitat de Catalunya. En concreto: el agua que se esparce en torno a la nuve produce viento (401).


No hay comentarios:

Publicar un comentario