Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adquisición de libros

Pues nada, que yendo este domingo pasado 28 de diciembre por San Cugat del Vallés (sic aunque también podría ser San Cucufate) con la intención de comprar algo sustantivo para Reyes, di con una tienda que se pretendía librería outlet, sí, esa palabra que está de moda y, como tal, no sé bien si significa de segunda mano o saldos y taras. Total, que voy y entro: un libro, 3 euros; 2, 5 euros; 5, 10 euros. Le doy un repaso general decidido a comprar 5 libros sólo si encuentro 5 que valgan la pena. Y resulta que los encuentro. He aquí lo que me llevé:
García Pavón, Francisco, Voces de Ruidera (Destino, Barcelona: 1973).
Forma parte, con otros que he leído, de la serie dedicada a Plinio, el policía municipal de Tomelloso que, ayudado de su amigo, el veterinario don Lotario, resuelve los más variados casos policíacos con un sabor completamente rural. Impresionantes son siempre en este autor tanto el dominio de un lenguaje manchego que suponemos desaparecido ya a causa de la televisión como las descripciones de los espacios naturales.

Pombo, Álvaro, El metro de platino iridiado (RBA, Barcelona: 1993)
Lo escogí porque no he leído nada del autor y le suponía un buen castellano santanderino; y, claro, porque siempre me había sorprendido el título. He empezado a leerlo y no veo qué tiene que ver el título aunque no creo que necesite justificación. Y, por decir algo, me recuerda de lejos Entre visillos de Carmen Martín Gaite.

Bernanos, Georges, Journal d'un curé de campagne (Plon, París: 1968)
Una novela cuya lectura tenía ya programada en una edición traducida que tengo. Pero al ver ésta la leeré en francés. La miré por encima en la librería y observé que tiene bastantes palabras subrayadas de algún lector anterior. Y siempre es curioso intentar vislumbrar a ese lector a partir de sus subrayados.


Alonso, Dámaso y Blecua, José Manuel, Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional (Gredos, Madrid: 1978)
Aún recuerdo cuando uno de los dos autores, José Manuel Blecua, padre del que luego fue -según creo- director de la R.A.E., entraba en el aula de la facultad de Filología de la Universidad Central de Barcelona acompañado de un alumno que le ayudaba a cargar desde su despacho, una cantidad de ejemplares de esta obra que rondaría los treinta. Aunque haya otras, es por supuesto una buena antología de lírica de tipo tradicional.

Umbral, Francisco, Las ninfas (Destino, Barcelona: 1976)
Quizá fue el libro que escogí menos convencido pero estaba cansado de mirar y había de elegir algo más si quería que cada libro me saliera a 2 euros. Lo cierto es que del autor sólo he leído una novela, El Giocondo, y hace tanto tiempo que no recuerdo absolutamente nada.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Dámaso Alonso y José Manuel Blecua, Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional

Dámaso Alonso
Alonso, Dámaso y Blecua, José Manuel, Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional (Gredos, Madrid: 1978)
Un libro bonito que encontré en una librería de viejo tan moderna que se hacía llamar outlet. Y ya expliqué en otro lugar que lo compré porque  en la Universidad de Barcelona había visto montones de veces a José Manuel Blecua, uno de los antólogos, con él en la mano.
El prólogo de Dámaso Alonso sirve de rápido repaso a toda la historia de la lírica española: parte de la nueva visión de la lírica popular a partir del Romanticismo, pasa por la introducción del metro italiano durante el Renacimiento y va a parar a Bécquer.

martes, 23 de diciembre de 2014

John Dos Passos, Manhattan Transfer

Dos Passos, John, Manhattan Transfer (Bruguera. Barcelona: 1980)
El autor (1896-1970), como es sabido, está encasillado, con Scott Fitgerald, Hemingway... en la generación perdida norteamericana. Y ésta es quizá su obra más representativa. Se podría decir que es la antiepopeya de Nueva York, o que intenta disolver esa novela urbana del XIX que quizá comenzaría con Balzac y pasaría por Dickens, Galdós, los rusos... Pero empezaremos el comentario de otro modo, por comparación con otra novela que toma a ésta como referente, La colmena de Camilo José Cela. Al aparecer ésta en 1951 ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde la novela que nos ocupa (1925), pero son numerosos los puntos en común entre una y otra: sobre todo, la multitud de personajes; su deambular caótico por la ciudad; la presentación del texto en fragmentos cortos saltando de unos personajes a otros. Ahora bien, quizá La Colmena presenta un mayor equilibrio que Manhattan Transfer en lo que se refiere a los elementos narrativos. En efecto, mientras en ésta a la multitud de personajes hay que añadir la cantidad de tiempo que se abarca, en aquélla se compensa la cantidad de personajes con una gran concentración del tiempo en no más de tres días; y en cuanto al espacio quedan ambas novelas unidas por la reducción de éste a un escenario exclusivamente urbano: Madrid y Nueva York respectivamente. De otro lado, en Manhattan Transfer notamos también la ausencia de espacios de cohesión, como el café de doña Rosa al que acuden regularmente los personajes que antes y después actúan de forma dispersa.

viernes, 19 de diciembre de 2014

John le Carré, El honorable colegial

John le Carré
le Carré, John, El honorable colegial (Bruguera, Barcelona: 1981)
Proseguimos aquí con la lectura de la serie del autor dedicada a Smiley y Karla que iniciamos con esta reseña de El topo. Y en esta novela de lo que se trata es, por decirlo de algún modo, de recoger las sobras que han quedado del Circus tras la identificación de Bill Haydon como el topo de Moscú que, si bien es mérito de George Smiley, éste nunca lo concibe como una victoria sino casi al contrario.
Destaco algunos aspectos:
  • Si en la anterior novela Smiley actuaba oficiosamente desde fuera del Circus, aquí ya está plenamente integrado y va a ser el cerebro total de una compleja operación en la que se tratará de averiguar la causa por la que desde Moscú Karla envía grandes cantidades de dinero a Hong Kong. Del mismo modo, personajes que en El topo tenían carácter secundario aquí alcanzan mayor categoría: así Connie Sachs, verdadero archivo viviente; o Jerry Westerby, que pasará a ser el protagonista o, al menos, a tener bajo su cargo la verdadera acción.
  • A partir de ello podíamos decir que es una novela concebida a partir de dos ejes: el de la reflexión y el de la acción. Así, de la parte de la reflexión, la labor en Londres alrededor de Smiley y otros personajes: Connie Sachs, Oliver Lacon, Peter Guillam, di Salis..., los políticos de Whitehall, los llamados 'primos americanos' de la CIA...: su labor consiste en el análisis de documentos, la búsqueda en archivos, las reuniones para decidir. Del lado de la acción, el trabajo casi en solitario de Jerry Westerby en Hong Kong pero con rápidos viajes a Camboya, Laos, Tailandia, con sus paisajes bélicos, para acosar y acorralar a un multimillonario chino: ahí, chantajes, asesinatos, atentados... Y curioso es uno de los reflejos de esos dos ejes de la novela: mientras los de Londres no paran de beber té, Jerry Westerby y los personajes con los que se relaciona se enfrentan a alcoholes duros como el coñac o el whisky.
  • No falta, porque no puede faltar en ninguna novela con Smiley -cuyo nombre nos preguntamos si está irónicamente motivado- el característico modo que tiene de limpiarse las gafas: tenía el vicio de limpiar distraídamente los cristales de las gafas con el extremo más ancho de la corbata (65); se quitó las gafas, y... volvió a dar vida a su leyenda de limpiar los cristales con el extremo ancho de la corbata (357); Smiley limpiaba los cristales de sus gafas utilizando al efecto el extremo ancho de la corbata (407); los observadores habían advertido que Smiley dedicaba mucho tiempo a... limpiar los cristales de las gafas con la corbata (664). Incluso se toma nota si una vez no es así: se quitó las gafas y limpió los cristales, y, por una vez en la vida, no lo hizo con el extremo ancho de la corbata sino con un pañuelo de seda (88).
  • Hay un momento previo a la acción final en el que un agente de la CIA, Murphy, está describiendo sobre un mapa cómo van a desarrollarse los acontecimientos. Dice el texto: Parecía que Murphy estuviera describiendo la maquinaria de una aspiradora, lo cual, a juicio de Guillam, daba mayor fuerza hipnótica a su actuación (571). Pues bien, a quien conozca Nuestro hombre en La Habana (1958) de Graham Greene no se le escapa el guiño u homenaje porque en esa novela se trata precisamente de un espía británico que envía planos de aspiradoras haciéndolos pasar por planos de bombas y merece crédito por parte de los servicios secretos.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Los filósofos presocráticos, II

Los filósofos presocráticos, II (introducciones, traducciones y notas por Néstor Luis Cordero, Francisco José Olivieri, Ernesto La Croce y Conrado Eggers Lan; Gredos, Madrid: 1979)
Ya he dejado constancia de mi afición por la Biblioteca Clásica de Gredos. Por eso, he leído el tomo II de los fragmentos de filósofos presocráticos dedicado a Zenón de Elea, Meliso de Samos, Empédocles de Agrigento y Anaxágoras de Clazómenas. Y aprovecho la ocasión para leer -e intentar entender- el tomo I de la Historia de la Filosofía de Felipe Martínez Marzoa (Istmo, Madrid: 1994) que, en una versión anterior, empecé en 1974. Dividiré, pues, la exposición a partir de los cuatro filósofos antedichos:

jueves, 11 de diciembre de 2014

Marta y Ester

A partir de ahora, la primera parte de la historia de Ester y Marta, es decir, sus aventuras en el tren, ha sido enviada a otro blog, en concreto aquí y en forma de página, es decir, con un texto continuado; y sin ilustraciones. Sin embargo, he mantenido en este blog aquellas entradas que merecieron comentario. Y ello por respeto a los comentaristas.
Ello supone que hay una segunda parte correspondiente a las aventuras ya fuera del tren y de la que ya están elaboradas unas 400 secuencias. Seguramente, aparecerá también en ese otro blog.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Rayuela, V



Sentencia filosófica de tipo nominalista con implicaciones hasta Wittgenstein: en general, sin verba no hay res (93)

Caos /  orden:
Caos:  un mundo-Maga que era la torpeza y la confusión (…) un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil (1); El desorden en que vivíamos, es decir, el orden en que un bidé se va convirtiendo por obra natural y paulatina en discoteca y archivo... el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto como su denuncia. Para ella no había desorden... el mundo seguía siendo una madeja de calles y árboles y nombres y meses. No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente... vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama, una cama que olía a sexo y a pelo... ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin senta las nociones de orden y desorden...? (2);. A Oliveira lo fascinaban las sinrazones de la Maga (6)
 La Maga puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden... que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí.  (21)
Erudición / intuición: La Maga no sabe quien es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida en seguida (21)

Simetrías: a base de pasteles: entre dos medialunas, me contaste un gran pedazo de tu vida (1); y luego hacia el final: con medialunas fresquitas (56)

El circo como metáfora del mundo: Pensó Talita “Ahora no tengo más que caerme y ellos seguirán con el circo, con la vida” (41); incluso más: En el comienzo fue un circo ... (78). En él trabaja Oliveira a su vuelta a Buenos Aires (37) y parece ya anticipado por El circo Miró (1) o por alguna imagen original: no me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo (1);

LA LOCURA:
Larga charla con Traveler sobre la locura... Soñando nos es dado ejercitar gratis nuestra aptitud para la locura.  Sospechamos al mismo tiempo que toda locura es un sueño que se fija (80).

El loco lúcido: Si no mejoran el ambiente social, no firmo nada -dijo la señora Switt-. Hay que abrir puertas y ventanas al espíritu (51).
La clocharde del Pont des Arts: está bastante loca... Como Ofelia (108) la de Hamlet.



La literatura total con la presencia de los clásicos:

Manú había dicho con aladas palabras (47).

Se reunían los del Club de la Serpiente para hablar con un vidente ciego, paradoja estimulante (1) en alusión que puede ir desde Tiresias hasta Borges pasando por el ciego del Lazarillo.
Catálogo de lecturas caóticas sin dosificar: leen a Durrell, a Beauvoir, a Duras, ... a Sarraute (21)



Oposición Oliveira / Maga:
Reflexión / acción: -...Vos pensás demasiado antes de hacer nada. / -Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina (3). -¿Qué es un absoluto, Horacio? (9)



Paralelos entre Oliveira/Maga y Traveler/Talita: acción/reflexión
Su amor por Traveler está hecho de cacerolas sucias, de largas vigilias, de una suave aceptación de sus fantasías nostálgicas y su gusto por los tangos y el truco. Cuando Traveler está triste y piensa que nunca ha viajado (y Talita sabe que eso no le importa, que sus preocupaciones son más profundas), hay que acompañarlo sin hablar mucho, cebarle mate, cuidar de que no falte tabaco… Talita es mufeliz con Traveler (37)




El desdoblamiento:
  • Personajes que se pueden organizar por pares (ver abajo)
  • Es complejo el tema del Doppelgänger, del doble, visto en sus dos vertientes: personajes que se desdoblan en sí mismos y personajes que se desdoblan en otro:
  1. Traveler ve personajes desdoblados anunciando su propio desdoblamiento: Ver a un hombre que orinaba aplicadamente hasta darme cuenta (...) de que ese hombre era exactamente igual a otro (aunque no era el otro) que veinticuatro horas antes (…) había disertado sobre tótems y tabúes (1); ese que andaba por el barrio latino arrastrando a una viaje histérica y quizá ninfomaniaca era apenas un doppelgänger mientras el otro, el otro...  (23). Por fin se desdobla el propio Traveler: A veces Traveler hace alusiones a un doble que tiene más suerte que él (37); ¿Hablabas de un doppelgänger, ¿no? Ya ves que alguien te sigue, que alguien es como vos aunque esté del otro lado (56); delante del espejo, con el tubo de dentrífico... Oliveira... en vez de meterse el cepillo en la boca lo acercaba a su imagen y minuciosamente le untaba la falsa boca (75). Y como si se pretendiera reforzar el tema, se le da cobertura a dos niveles: el psicológico, con Jung y en relación con la anécdota anterior frente al espejo: Jung estaba entusiasmado con el Bardo... Mirá a la hora del juicio del muerto, el rey lo enfrenta con un espejo, pero ese espejo es el Kama... Y el muerto ve reflejarse todas sus acciones... Como para que el viejo Jung no se haya quedado estupefacto... ¿se puede imaginar una mejor descripción del psicoanálisis (28); el literario mediante la inserción de un fragmento de Jean Tardieu: Esta casa en que vivo swe asemeja en todo a la mía ... el vidrio inevitable de una ventana se empeña en devolverme el reflejo, veo en él a alguien que se me parece... ¡Pero no se vaya a pretender que soy yo! (152).
  2. de ahí, el tema del Doppelgänger: . La cuestión adquiere importancia en el último de los capítulos imprescindibles cuando Traveler le dice a Oliveira: El verdadero doppelgänger sos vos, porque estás como descarnado... Quiero esto, quiero aquello, quiero el norte y el sur y todo al mismo tiempo, quiero a la Maga, quiero a Talita...; en el juego se implica también a las mujeres: un beso a Talita, un beso de él a la Maga o a Pola, ese otro juego de espejos; y Oliveira acaba por responder: Lo sabés, doppelgänger, lo sabés. Qué te importa a ti lo del beso. Se van tratando, pues, mutuamente de doppelgänger -no se trata de la felicidad, doppelgänger- porque el uno no es sino reflejo del otro. Así lo percibe poco después Oliveira: Por eso siento que sos mi doppelgänger, porque todo el tiempo estoy yendo y viniendo de tu territorio al mío. Y, de nuevo, sus dos mujeres: Yo sé que es Talita, pero hace un rato era la Maga. Es las dos, como nosotros (56).
  • n,

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Waidi Mouawad, Anima

Mouawad, Waidi, Anima (Babel, Montréal: 2012)
Una novela que propone para discusión el club de lectura de la librería VaDllibres de Ciudadela a causa -sospechamos- de no sé qué premio recibido en Cataluña a causa -seguimos sospechando- de que, aunque canadiense, está escrita en francés, esto es, en una lengua minoritaria, oprimida, prohibida durante el franquismo... va savoir...
Temáticamente... bueno, la deriva temática es tal que lo que comienza siendo un thriller continúa por un roadmovie y culmina con el reencuentro y muerte del padre al estilo freudiano. De momento. Y todo ello en un ambiente que comienza siendo indio, aunque nadie aparezca hablando lenguas indígenas -seguramente a causa de su desaparición por la colonización francesa y/o inglesa- y termina siendo libanés.