Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 21 de noviembre de 2014

Julio Cortázar, Rayuela, IV (El viaje, II)

Ya en la anterior entrada tratamos de la rayuela entre otros motivos en relación con el viaje y apuntábamos cómo la novela podía leerse como un viaje en dirección a la Maga. Ahora intentaremos mostrar cómo también se puede entender como viaje por dentro de la rayuela e incluso como viaje hacia la rayuela. En efecto, el mismo hecho de la segunda lectura de Rayuela dando saltos da idea del juego, de un moverse por una inmensa rayuela: saltos laterales, saltos hacia atrás... Pero además, el objetivo es llegar precisamente a esa rayuela que está en el capítulo 56 o último. Dicho de otra manera: se viaja por la rayuela para llegar a la rayuela.
¿Cuándo aparece citada por primera vez la rayuela?: habían empezado a andar por un París fabuloso... deteniéndose en las placitas confidenciales para... mirar las rayuelas, los ritos infantiles del guijarro y el salto sobre un pie para entrar en el Cielo (4). La cuestión es si ése, el viaje al Cielo, será el mismo viaje de Oliveira. Más bien será al contrario. Dos notas al respecto:
  • Se conoce como nekya el descenso a los infiernos. Es abundante en mitología y literatura: bajan a los infiernos Orfeo para rescatar a Eurídice, Ulises para hablar con sus compañeros, Jesucristo antes de resucitar, Dante acompañado de Virgilio, don Quijote en la cueva de Montesinos... Y Oliveira en el capítulo 36, que contiene el episodio con la clocharde Emmanuelle, ya anunciado por su paseo nocturno con Berthe Trépat en el capítulo 23. Se puede entender como nekya porque: a) bajo el puente: A
  • En el capítulo 54 hay una comparación explícita con la nekya de Orfeo: (Oliveira) estaba en su pequeño, cómodo Hades refrigerado, pero no había ninguna Eurídice que buscar (54).
Dejamos en la anterior entrada algunas notas dispersas para la presente:
  • A veces Oliveira y la Maga viajan: nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel, a cualquier almohada (1) sin que de ello se siga que la posesión física de la Maga sea, como ya dijimos en la anterior entrada, alcanzar el último destino, su posesión total.
PARÍS:
NEKYA
BUENOS AIRES
París, Maga,

Viaje a París que no acaba cuando se ha llegado: París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos (93).



 de ahí el juego con el nombre de su doble Traveler (37) y sus implicaciones irónicas: Traveler gruñía y hacía un elogio insincero del patio con geranios, el catre y el no te salgás del rincón donde empezó tu existencia (37)
Traveler Traveler está triste y piensa que nunca ha viajado (37)

No hay comentarios:

Publicar un comentario