Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Maite Salord, L'alè de les cendres, VIII: los acontecimientos

(La presente entrada es continuación de esta otra)
2.5. Los acontecimientos:
Entendemos éstos desde el punto de vista literario, esto es, como la interactuación de personajes entre sí o con el tiempo y el espacio. Aparte de lo dicho sobre la preocupación, en la arquitectura de la novela, a la hora de alternar u oponer episodios, habría que notar que, a nuestro juicio, hay algunos que, por decirlo de algún modo, rechinan:
  • El episodio de la relación sexual entre el joven Joan Escandell y la mujer del amo de la barbería (22-24). Una mà suau va entrar per la trinxa dels pantalons i li va acariciar el sexe sense presses (22): Es ella, pues, quien lo seduce. Estamos ante una variante de la historia del casto José y la mujer de su amo Putifar (Gn 39,7ss). Ello no obstante el episodio cumple, al menos, dos funciones: provoca la salida de Joan de Ibiza -ya se ha dicho que definitiva- y su marcha a Menorca; y, como consecuencia, presenta la primera de esas separaciones familiares que, a partir de ahí, recorrerán la novela. Y aún se nos ocurre aventurar una tercera función: ya se ha visto, a propósito de la cárcel, al personaje desde el ángulo del determinismo; del mismo modo podemos decir que este adulterio en la juventud, del que es en gran parte inocente, le aboca  a otro adulterio, éste culpable, que Pepa sufre en silencio en el capítulo referido a 1943. Se podría, a propósito de esto último, añadir que el modelo de mujer que seduce al joven Joan -un bes, mescla de fúria i de ràbia (22); pell de foc (25)- va a estar en el extremo opuesto de Pepa y de las demás mujeres que luego constituirán el núcleo familiar. Ahora bien, si estos últimos detalles dotan de cohesión al episodio con respecto al resto de la novela, entendemos que el modo de rematarlo rizando el rizo con la homosexualidad del patrón sobra por dos razones: 1ª) Por innecesaria toda vez que no parece conectar con ningún otro aspecto de la novela. 2ª) Porque lleva intrínseca una cierta contradicción; en efecto, leída la explicación que da la mujer para justificar el adulterio -Joves com tu, ben plantats i amb les anques fortes, aixó és el que cerca (25)- cabe preguntarse, sobre todo a partir de la expresión Joves com tu, por qué quien había acosado al joven Joan no había sido el mismo barbero[1]. Sea como fuere, acabaremos deteniéndonos en una frase, referida a la reacción del patrón al verse descubierto, que puede ser anticipatoria: La mirada de desolació del barber. Derrotat (25). De todas maneras, si algo se lleva Joan Escandell de todo ello es el haber aprendido el oficio de barbero; y ello le servirá en Mallorca.
  • El episodio, ese completamente folclórico y no en el sentido literario del término, de la relación entre los abuelos maternos de Dèlia. Sevilla, Viernes Santo, procesión, él canta una saeta[2], ella mira desde el balcón, y enamoramiento fulminante: N'Antonio va aixecar la mirada i van trobar-se. Ella li va somriure lleument (78). Diferencia social, interdicción paterna y aislamiento de la novia, persistencia en el amor, rapto[3], huida a Triana para protegerse bajo el manto de la antigua ama de la novia -Carmen y, al parecer, gitana- y final feliz con matrimonio. Hemos de confesar que, a nuestro parecer, el episodio disiente del tono general de la novela. Aún así tiene sus justificaciones: 1ª) La saeta, si bien folclore, marca el momento inicial entre Antonio e Isabel; él la seguirá camelando con música: li cantava cançons d'amor a cau d'orella (84); la llegada de los hijos se entenderá como música: un concert continu de cançons de bressol i de roba blanca. Una melodia sostinguda que va durar prop de vint anys (89); y, viceversa, la dureza de la realidad se concebirá como estridències, que cap acord perfecte no podia tapar (88); de ese modo, el tema musical irá impregnando la novela y llegará a dar cuenta, incluso, del título de los capítulos líricos, Vibracions: la voz de la nieta Dèlia, en tanto lírica, es musical y, así, podemos decir que, en cierto modo, Dèlia, al cantar, está volviendo al momento en que sus abuelos se conocieron a través del canto y cerrando un círculo del mismo modo que lo cierra al reencontrarse con su padre al final de la novela. 2ª) Presenta un tipo de mujer, la opuesta a la del barbero ibicenco ya desde su asociación a la Dolorosa, que será el que predomine en el núcleo familiar y que, en última instancia, servirá de sostén a éste. 3ª) Será antecedente temporal –no textual- del momento en que se conozcan Dèlia i Josep: El veig l’endemà d’arribar al poble, damunt el portal del bar Plata […] Sembla un artista, com en Gardel […] Aquest pensament em fa esbossar un somriure. Trist. Ell se’l fa seu. I ja no ens vam separar més. Fins ara. Fins la mort (38) […] L’avia va desaparèixer sense dir res. Ens vam besar per primera vegada (43); son muchos los elementos en común: la primera vez que se ven están a diferente altura y ahora es ella quien está abajo y él arriba; asociación al canto ahora con Gardel; amor a primera vista y hasta la muerte; la abuela como encubridora del mismo modo que la gitana Carmen había actuado en su caso. Habrá que añadir esta apreciación a las diferentes notas que hemos ido dispersando sobre Délia como personaje donde van convergiendo rasgos de los abuelos.
  • Los tres casos de las novias que esperan a sus respectivos soldados: nos referimos a Anna, Dèlia y Rosa. El tema está precisamente en la zarzuela Luisa Fernanda, en la habanera ‘El soldadito’ cuya letra reza, por ejemplo, el soldadito le prometía, paloma mía, yo he de volver. Pero no sólo ahí. Ya estaba en el poema narrativo de Zorrilla A buen juez, mejor testigo de letra también muy conocida: Pasó un día y otro día, / un mes y otro mes pasó, / y un año pasado había, / mas de Flandes no volvía / Diego, que a Flandes partió. / Lloraba la bella Inés, / oraba un mes y otro mes / su vuelta aguardando en vano… Queremos decir que es tema sobradamente conocido. Lo positivo, sin embargo, estriba en los contrastes entre las tres historias y en que, desde un mismo planteamiento inicial, la novia que espera el retorno, van a parar a tres soluciones diferentes; es sugerente una visión de estas tres historias en forma de una línea que parte de un extremo caracterizado por la felicidad (el menorquín vuelve en forma de soldado a buscar a Dèlia), pasa por la conformidad (el aviador italiano vuelve a buscar a Rosa aunque tarde porque ésta ya se ha casado por conveniencia), y va a parar a la desgracia con Ramon abandonando a Anna: va rebre una carta desoladora, que va rompre en mil bocins i que es va saber de memoria fins a la mort (38)[4].
(Continúa aquí)




[1] Aventuramos que el episodio puede tener alguna base real y no ha sufrido la suficiente elaboración literaria.
[2] ...veu esqueixada pel dolor. La desfilada continuava avançant a pas lent i l'home va callar (78). Diría que no puede ser así porque, cuando alguien entona una saeta, la procesión se detiene.
[3] Utilizamos rapto en el sentido de institución matrimonial sancionada por la costumbre: no implica necesariamente violencia y, en su forma más suave consiste, al modo andaluz, en que, ante la oposición paterna, la novia huye con el novio (l'home esperava el moviment de la cortina i un senyal per córrer cap al pati de darrere la casa [84]) y pernocta con él. Se la da así por casada sin menoscabo ni de su honra ni de la familiar porque matrimonio y consumación se han producido en el mismo momento o, más bien, la consumación se entiende como consentimiento matrimonial. Otra cosa es que luego la situación se regularice civilmente mediante matrimonio religioso como aquí (per tapar l'escàndol, un capellà els va casar en una església deserta [85]). De hecho, cabe suponer -porque no recordamos que se diga explícitamente- que si el bar que regenta la familia en Palma se llama Triana es porque allí se ha producido ese matrimonio.
[4] A su vez esa carta es paralela a la que recibe Bel abandonada por Ponsa. Pero se opone a la que Dèlia escribe a Josep y que provoca, según queremos interpretar, que éste acuda junto a ella: Voluntari per fer el servei militar a Pollença (43).

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