Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 6 de septiembre de 2014

Maite Salord, L'alè de les cendres, III: el tratamiento del tiempo; retrospecciones, I

(La presente entrada es continuación de esta otra)
2.2. El tiempo. El tratamiento de las retrospecciones:
Ya hemos dicho que se da un constante ir y venir adelante y atrás: retrospección y anticipación vienen a ser lo mismo dependiendo del extremo desde el que se mire, y ése va a ser el recurso por el que avance la novela. Está ideada sobre una primera retrospección tras la exposición del entierro de Dèlia en tiempo próximo a la actualidad. A partir de ahí, todos los capítulos, exceptuando quizá el último, se construirán a partir de rupturas en la línea del tiempo y siguiendo, por lo general, dos modelos:
a)     Presentado un personaje, la acción salta atrás para explicarnos su pasado. Es lo que ocurre con los capítulos centrados en Joan Escandell y Antonio Guerrero.
b)     El capítulo se abre y se cierra con dos episodios puestos en relación de simetría o continuidad y, en medio, asistimos a retrospecciones que afectan a todo o parte del grupo familiar. Es lo que ocurre en el capítulo enmarcado en la presencia de Joan Escandell en el bar; o entre la entrega de ropa sucia y limpia en Bellver; o entre las visitas del médico a Lola; o con Joan saliendo y volviendo a casa; o con éste tumbado en la celda de la comisaría y, luego, tumbado en casa.

Modelo a)
Según él se presenta el capítulo dedicado a 1918: Enterrada Dèlia, como decíamos, saltamos a una nit d'hivern. Llarga i freda de 1918 (19) con Joan Escandell, que resultará ser su padre, en Mahón comenzando la acción in medias res. En seguida se producirán otras retrospecciones en un intento de llevar la acción ab initio: en un primer salto atrás nos vamos al tiempo opuesto, el verano -el sol ja cremava (18); migdia d'agost (19)- para saber que llegó a Mahón en esa estación; y en un segundo salto nos vamos ya a Ibiza con el origen y genealogía del personaje: En Joan havia nascut a la ciutat d'Eivissa, un 2 de novembre de l'any 1900[1]. Era el fill petit... (21). De paso, y abundando en lo dicho anteriormente sobre el papel de Menorca en la novela, sabemos que sus padres se habían conocido allí: en un trajecte que no coneixia dreceres, s'acabarien trobant les seves vides (21). Visto así, se ha producido una cadena de retrospecciones que nos ha llevado hasta los abuelos paternos de Dèlia.
El mismo tratamiento encontramos en un capítulo que complementa al anterior, el referido a 1932: el foco de atención se centra en Antonio Guerrero, abuelo materno de Dèlia, trabajando de acomodador en un teatro en el que se está representando la zarzuela La Dolorosa, y la retrospección, a diferencia de la anterior, se desplazará del narrador al personaje a base de evocaciones: si en el argumento de la zarzuela alguien reconoce en una representación pictórica de La Dolorosa a una mujer -por lo demás llamada Dolores-, Antonio, al aparecer el cuadro en escena, ve Una imatge gairebé idèntica a la que, feia molts anys, va capgirar la vida de l'acomodador del Teatre Principal i que [...] recordava amb els ulls entelats (77). Salta así la acción al momento en que conoció a su mujer durante la semana santa sevillana: hay que anotar que todo adquiere mayor sentido sabiendo que dos vírgenes de Sevilla, Nuestra Señora de la Amargura y la Esperanza Macarena, tienen dignidad de Dolorosas; y ello nos llevará a una cierta visión determinista de la acción porque las mujeres de esa familia -Isabel, Pepa, Bel, Lola, Dèlia...- se convertirán en dolorosas[2].
Y decíamos que ambos capítulos son complementarios porque entre uno y otro han anclado a Dèlia en la historia presentándonos a sus cuatro abuelos.
(Continúa aquí)


[1] Ya hemos indicado lo que nos sugería en relación al argumento que el personaje hubiera nacido un 2 de noviembre. Se podría, del mismo modo, apuntar que el haber nacido en 1900, lo que antiguamente se indicaba con la expresión ir con el siglo, eleva al personaje a la categoría de representante del siglo XX español: la idea última sería que, al truncarse el personaje a causa de la guerra, se trunca un cierto modelo de la España del siglo XX.
[2] Es afirmación que se verá mejor cuando se trate la trayectoria de Joan Escandell desde la misma óptica. Resumiendo mucho a partir de una sugerencia: sus primeros recuerdos son de la cárcel de Ibiza que veía en el patio de la escuela; en el último capítulo está preso en comisaría; en medio, la Mola y Bellver.

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