Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 24 de julio de 2014

Ovidio, Las metamorfosis, Libro II

La caída de Faetón, Johann Liss
Continuamos en esta entrada, dedicada al libro II de Las metamorfosis, la serie empezada aquí.
  • Y terminaba el libro I con Faetón viajando a oriente en busca de Febo para saber de él si es su verdadero padre. Se produce el encuentro de Faetón con Febo, éste dice ser su verdadero padre y, para probarlo, promete concederle el don que pida. Faetón pide que le ceda el gobierno del carro del sol y lo consigue a pesar de los ruegos de su padre para que desista de tal idea y a pesar de haber sido avisado de que ni Júpiter sería capaz de guiar el carro: et quid Iove maius habemus (62). Será soberbia, pues, el empeño de Faetón y a su padre sólo le queda aconsejarle para llevar a buen término la empresa. Por supuesto, Faetón fracasa porque, al pasar junto a la constelación de Escorpio, teme las pinzas de éste, suelta las riendas y el carro pierde altura y provoca el calentamiento de amplias zonas de la tierra y del mar; ésa será la causa de la tez morena de los etíopes: Sanguine tum credunt in corpora summa vocato / Aethiopum populos nigrum traxisse colorem (235-236). Al ver Júpiter el desastre, decide fulminarlo: intonat et dextra libratum fulmen ab aure / misit in aurigam pariterque animaque rotisque / expulit et saevis conpescuit ignibus ignes (311-313). Cae así Faetón en el río Erídano y las ninfas lo sepultan y le dedican un epitafio. Tras ello, acuden las Helíades, hermanas de Faetón a llorarlo y acabamos por asistir a su transformación en árboles; no vemos que el texto identifique el tipo de árbol pero alguna otra tradición los quiere álamos (Virgilio, Eneida, X,189): haec stipite crura teneri / illa dolet fieri longos sua bracchia ramos, / dunque ea mirantur, complectitur inguina cortex / perque gradus uterum pectusque umerosque manusque / ambit (351-355). Acude también a lamentarse su hermanastro y compañero Cicno y, por odio al fuego con que Júpiter ha fulminado a Faetón, acaba convertido en un ave acuática, el cisne: cum vox est tenuata viro canaeque capillos / dissimulant plumae collumque a pectore longe / porrigitur digitosque ligat iunctura rubentis, / penna latus velat, tenet os sine acumine rostrum. / fit nova Cycnus avis (373-377).
  • Tras ello Júpiter repasa cómo ha quedado el mundo tras el curso erróneo del sol y, al reponer la vegetación en la Arcadia, cae enamorado de Calisto, doncella del cortejo de Diana. Decide seducirla y, para ello, transformarse en la misma Diana (induitur faciem cultumque Dianae [425]); entabla así conversación con Calisto y la abraza y besa en escena claramente lésbica: et sibi praeferri se gaudet et oscula iungit / nec moderata satis nec sic a virgine danda (430-431); hasta que Júpiter acaba forzándola y huye al cielo. Reunida más tarde Calisto con el cortejo de Diana, acaba descubriéndose su embarazo cuando no quiere desnudarse para bañarse y sus compañeras la desnudan. Por fin da a luz a Arcas; Juno, celosa, para que no vuelva a atraer a su marido decide transformarla en osa aunque conservando pensamiento humano: bracchia coeperunt nigris horrescere villis / curvarique manus et aduncos crescere in unguis / officioque pedum fungi laudataque quondam / ora Iovi lato fieri deformia rictu /.../ mens antiqua tamen facta quoque mansit in ursa (478-481 y 485).
  • Al alcanzar Arcas la edad de quince años y andando a la caza, topa su madre, transformada en osa; ésta lo reconoce pero al no reconocerla él e intentar matarla, Júpiter, para evitarlo, los transforma en estrellas(1)sustulit et pariter raptos per inania vento / imposuit caelo vicinaque sidera fecit (505-506). Juno, entonces, habla con las divinidades marinas para que éstas prohíban a esas estrellas bañarse en el agua. Obtenido el favor, vuela al cielo en un carro adornado con pavos reales pintados por el tiempo en que los ojos de Argos pasaron a la cola del pavo real, esto es, por el tiempo también en que los cuervos cambiaron su color de blanco a negro; y de ello tratará la siguiente historia, la de Coronis.
  • Coronis es la muchacha más bella de Hemonia y atrae por su castidad a Apolo. Pero el ave de Apolo, el cuervo, la descubrió en falta de castidad y fue corriendo a contárselo a su amo. Coronis cuenta cómo fue pretendida y perseguida por Neptuno y cómo, para protegerla, Minerva la transforma en corneja: tendebat bracchia caelo: / bracchia coeperunt levibus nigrescere pennis (580-581); se compara  con Nictimine, transformada en lechuza por haber cometido incesto con su padre: quid tamen hoc prodest, si diro facta volucris / crimine Nyctimene nostro successit honori? (589-590). Pero el cuervo acaba por delatarla ante Apolo por haber tenido amores, de los que quedó embarazada, con un muchacho de Hemonia y Apolo la mata atravesándola con una flecha.
  • En última instancia, ya muerta Coronis, consiguen extraer de su cuerpo a su hijo Esculapio y lo
    Quirón
    entregan, para educarlo, al centauro Quirón que, a su vez, tiene una hija, Occírroe, que ejerce el arte de la adivinación y vaticina el sufrimiento de su padre por pisar las flechas de Hércules untadas con sangre de la Hidra. Por ello merece el castigo de ser privada de voz y ser transformada en yeguaiam cibus herba placet, iam latis currere campis / impetus est: in equam cognataque corpora vertor (662-663). Quirón llora invocando inútilmente a Apolo.
  • Porque éste, Apolo, andaba apacentando su ganado por la Élide. Sin embargo, mientras hace sonar la zampoña pierde su ganado y Mercurio, que andaba espiándole, lo recoge y lo esconde. El anciano pastor Bato, que apacentaba yeguas, se da cuenta y Hermes le promete, a cambio de no descubrir el escondite, una vaca. Pero al poco vuelve Hermes vestido de pastor, pregunta a Bato por el rebaño perdido prometiéndole dos vacas si da cuenta de él y, como Bato indica dónde está escondido, Mercurio lo castiga transformándolo en piedravertit / in durum silicem (705-706).
  • Tras ello Mercurio vuela a Atenas y ve tres doncellas ofreciendo un sacrificio a Atenea entre las que destaca en belleza Herse. Mercurio habla con Aglauros, hermana de Herse, para que oficie de tercera en sus amores pero Atenea provoca la envidia de ésta, que trata de impedir el matrimonio entre Mercurio y Herse. Como consecuencia, Mercurio acaba transformándola en piedra: saxum iam colla tenebat, / oraque duruerant, signumque exsangue sedebat; / nec lapis albus erat : sus mens infecerat illam (830-832).
  • Tras ello, Mercurio parte y llega junto a Júpiter, que lo manda al Líbano a apacentar las vacas del ganado real al lugar donde, en la ribera del río, juega la hija del rey Agenor con otras doncellas. Así lo hace Mercurio mientras Júpiter se transforma en toro: iuduitur faciem tauri mixtusque iuvencis / mugit et in teneris formosus obambulat herbis (850-851). Y el toro es tan hermoso que la hija de Agenor, Europa, se acerca a contemplarlo, se monta en él y Júpiter se la lleva a través del mar.
El rapto de Europa, Rembrandt

1. Es interesante saber que esa peculiar transformación en estrella recibe el nombre de catasterismo.

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