Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 24 de julio de 2014

Ovidio, Las metamorfosis, Libro II

La caída de Faetón, Johann Liss
Continuamos en esta entrada, dedicada al libro II de Las metamorfosis, la serie empezada aquí.
  • Y terminaba el libro I con Faetón viajando a oriente en busca de Febo para saber de él si es su verdadero padre. Se produce el encuentro de Faetón con Febo, éste dice ser su verdadero padre y, para probarlo, promete concederle el don que pida. Faetón pide que le ceda el gobierno del carro del sol y lo consigue a pesar de los ruegos de su padre para que desista de tal idea y a pesar de haber sido avisado de que ni Júpiter sería capaz de guiar el carro: et quid Iove maius habemus (62). Será soberbia, pues, el empeño de Faetón y a su padre sólo le queda aconsejarle para llevar a buen término la empresa. Por supuesto, Faetón fracasa porque, al pasar junto a la constelación de Escorpio, teme las pinzas de éste, suelta las riendas y el carro pierde altura y provoca el calentamiento de amplias zonas de la tierra y del mar; ésa será la causa de la tez morena de los etíopes: Sanguine tum credunt in corpora summa vocato / Aethiopum populos nigrum traxisse colorem (235-236). Al ver Júpiter el desastre, decide fulminarlo: intonat et dextra libratum fulmen ab aure / misit in aurigam pariterque animaque rotisque / expulit et saevis conpescuit ignibus ignes (311-313). Cae así Faetón en el río Erídano y las ninfas lo sepultan y le dedican un epitafio. Tras ello, acuden las Helíades, hermanas de Faetón a llorarlo y acabamos por asistir a su transformación en árboles; no vemos que el texto identifique el tipo de árbol pero alguna otra tradición los quiere álamos (Virgilio, Eneida, X,189): haec stipite crura teneri / illa dolet fieri longos sua bracchia ramos, / dunque ea mirantur, complectitur inguina cortex / perque gradus uterum pectusque umerosque manusque / ambit (351-355). Acude también a lamentarse su hermanastro y compañero Cicno y, por odio al fuego con que Júpiter ha fulminado a Faetón, acaba convertido en un ave acuática, el cisne: cum vox est tenuata viro canaeque capillos / dissimulant plumae collumque a pectore longe / porrigitur digitosque ligat iunctura rubentis, / penna latus velat, tenet os sine acumine rostrum. / fit nova Cycnus avis (373-377).
  • Tras ello Júpiter repasa cómo ha quedado el mundo tras el curso erróneo del sol y, al reponer la vegetación en la Arcadia, cae enamorado de Calisto, doncella del cortejo de Diana. Decide seducirla y, para ello, transformarse en la misma Diana (induitur faciem cultumque Dianae [425]); entabla así conversación con Calisto y la abraza y besa en escena claramente lésbica: et sibi praeferri se gaudet et oscula iungit / nec moderata satis nec sic a virgine danda (430-431); hasta que Júpiter acaba forzándola y huye al cielo. Reunida más tarde Calisto con el cortejo de Diana, acaba descubriéndose su embarazo cuando no quiere desnudarse para bañarse y sus compañeras la desnudan. Por fin da a luz a Arcas; Juno, celosa, para que no vuelva a atraer a su marido decide transformarla en osa aunque conservando pensamiento humano: bracchia coeperunt nigris horrescere villis / curvarique manus et aduncos crescere in unguis / officioque pedum fungi laudataque quondam / ora Iovi lato fieri deformia rictu /.../ mens antiqua tamen facta quoque mansit in ursa (478-481 y 485).
  • Al alcanzar Arcas la edad de quince años y andando a la caza, topa su madre, transformada en osa; ésta lo reconoce pero al no reconocerla él e intentar matarla, Júpiter, para evitarlo, los transforma en estrellas(1)sustulit et pariter raptos per inania vento / imposuit caelo vicinaque sidera fecit (505-506). Juno, entonces, habla con las divinidades marinas para que éstas prohíban a esas estrellas bañarse en el agua. Obtenido el favor, vuela al cielo en un carro adornado con pavos reales pintados por el tiempo en que los ojos de Argos pasaron a la cola del pavo real, esto es, por el tiempo también en que los cuervos cambiaron su color de blanco a negro; y de ello tratará la siguiente historia, la de Coronis.
  • Coronis es la muchacha más bella de Hemonia y atrae por su castidad a Apolo. Pero el ave de Apolo, el cuervo, la descubrió en falta de castidad y fue corriendo a contárselo a su amo. Coronis cuenta cómo fue pretendida y perseguida por Neptuno y cómo, para protegerla, Minerva la transforma en corneja: tendebat bracchia caelo: / bracchia coeperunt levibus nigrescere pennis (580-581); se compara  con Nictimine, transformada en lechuza por haber cometido incesto con su padre: quid tamen hoc prodest, si diro facta volucris / crimine Nyctimene nostro successit honori? (589-590). Pero el cuervo acaba por delatarla ante Apolo por haber tenido amores, de los que quedó embarazada, con un muchacho de Hemonia y Apolo la mata atravesándola con una flecha.
  • En última instancia, ya muerta Coronis, consiguen extraer de su cuerpo a su hijo Esculapio y lo
    Quirón
    entregan, para educarlo, al centauro Quirón que, a su vez, tiene una hija, Occírroe, que ejerce el arte de la adivinación y vaticina el sufrimiento de su padre por pisar las flechas de Hércules untadas con sangre de la Hidra. Por ello merece el castigo de ser privada de voz y ser transformada en yeguaiam cibus herba placet, iam latis currere campis / impetus est: in equam cognataque corpora vertor (662-663). Quirón llora invocando inútilmente a Apolo.
  • Porque éste, Apolo, andaba apacentando su ganado por la Élide. Sin embargo, mientras hace sonar la zampoña pierde su ganado y Mercurio, que andaba espiándole, lo recoge y lo esconde. El anciano pastor Bato, que apacentaba yeguas, se da cuenta y Hermes le promete, a cambio de no descubrir el escondite, una vaca. Pero al poco vuelve Hermes vestido de pastor, pregunta a Bato por el rebaño perdido prometiéndole dos vacas si da cuenta de él y, como Bato indica dónde está escondido, Mercurio lo castiga transformándolo en piedravertit / in durum silicem (705-706).
  • Tras ello Mercurio vuela a Atenas y ve tres doncellas ofreciendo un sacrificio a Atenea entre las que destaca en belleza Herse. Mercurio habla con Aglauros, hermana de Herse, para que oficie de tercera en sus amores pero Atenea provoca la envidia de ésta, que trata de impedir el matrimonio entre Mercurio y Herse. Como consecuencia, Mercurio acaba transformándola en piedra: saxum iam colla tenebat, / oraque duruerant, signumque exsangue sedebat; / nec lapis albus erat : sus mens infecerat illam (830-832).
  • Tras ello, Mercurio parte y llega junto a Júpiter, que lo manda al Líbano a apacentar las vacas del ganado real al lugar donde, en la ribera del río, juega la hija del rey Agenor con otras doncellas. Así lo hace Mercurio mientras Júpiter se transforma en toro: iuduitur faciem tauri mixtusque iuvencis / mugit et in teneris formosus obambulat herbis (850-851). Y el toro es tan hermoso que la hija de Agenor, Europa, se acerca a contemplarlo, se monta en él y Júpiter se la lleva a través del mar.
El rapto de Europa, Rembrandt

1. Es interesante saber que esa peculiar transformación en estrella recibe el nombre de catasterismo.

domingo, 20 de julio de 2014

Sándor Márai, La mujer justa

Márai, Sándor, La mujer justa (Salamandra, Barcelona: 2005)

Esta estructurada a partir de la técnica llamada quizá contrapunto quizá pluriperspectivismo: una misma historia narrada desde tres puntos de vista: el de la mujer divorciada, el del marido, el de la nueva mujer. Hay otros casos: el puramente anecdótico de La colmena donde una conversación telefónica es presentada desde el ángulo de uno de los interlocutores y, páginas después, desde el ángulo del otro; o el más claro de la película Rashomon (1950) de Kurosawa, a su vez basada en un cuento japonés en el que un bandido mata a un samurai y viola a su mujer: se nos narra la acción desde el punto de vista del bandido, de la mujer, de un criado que lo ve todo y del mismo samurai a través de una médium; y hace poco reseñamos una obra dramática catalana de muy segundo orden, E.R., donde ocurre lo mismo.

miércoles, 16 de julio de 2014

Josep M. Benet i Jornet, E. R.

Benet i Jornet, Josep M., E. R. (Edicions 62, Barcelona: 1994)

Otro libro leído por compromiso, porque con él se cerro el curso del club de lectura del Ateneo de Mahón. Y mi visión general es negativa. Es una obra de teatro que, en la escena, quizá se salvaría con las actrices que aparecen ahí a la izquierda, pero leída... O quizá simplemente le tenía cierta manía al autor porque era guionista de la serie Amar en tiempos revueltos y ya aquí dije lo que pensaba de los guionistas de esa serie.

Bien, de esta obra, varios aspectos:
  • ¿De qué va? A ratitos de metateatro: pues una estudiante de teatro, la Noia, acude a tres exactrices, Glòria Marc, Assumpta Roca, Maria Caminal, en busca de noticias de otra actriz ya fallecida, la que responde a las iniciales E. R., Empar Ribera. El tema metateatral se ve reforzado por un motivo que va recorriendo la obra, el teatro de juguete. La noia dice: Quan era petita em van regalar un teatret antic (9). Poco más tarde sabremos que también Maria Caminal tenía uno: També en vaig tenir un, una vegada. Una preciositat. Em va durar poc (18). Más adelante, Glòria dice que también Empar tenía un teatret antic, que havien construït expressament per ella (39) y esos teatritos va apareciendo prácticamente hasta el final en el que resulta que todos eran el mismo. También es metateatral la insistencia en la obra Ifigénia que había de ser dirigida por Empar y protagonizada por una de las tres exactrices (40-41). Gratuita, en cambio, parece la cita de Romeo y Julieta que cierra la obra (78-79).
  • En otros momentos, parece que la obra gira alrededor del motivo folclórico del tres representado por esas tres actrices. Al menos hay una preocupación por presentarlas a partir de las acotaciones que describen su casa como si ésta fuera una proyección de ellas. Así, para Glòria: Llum. Elements d'un interior caòtic. Hi ha llibres. Hi ha telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets nues de l'escenari. Glòria rep la Noia, que avança amb un pom de flors; a Glòria esas flores le parecen preciosas (33). Paralelamente ocurre para Assumpta: Llum. Elements d'un interior càlid. Hi ha llibres. Hi ha un telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets de l'escenari. Assumpta rep la Noia, que avança amb un bonic pom de flors; Assumpa no recibe bien esas flores: Et pensas que sóc la reina d'Anglaterra (45). Y por fin Maria: Llum. Elements d'un interior anodí. Hi ha llibres. Hi ha telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets nues de l'escenari. Maria rep la Noia, que avança sense res a les mans. Pero lo que ocurrirá será que habrá tensiones entre ellas. Dice, por ejemplo Maria Caminal: Sí, pot dir-se que continuem essent amigues. Bé, fa mal d'assegurar. En tot cas, dilluns vinent la Glòria i l'Assumpta sopen a casa meva (17). Y sobre todo, contradicciones, es decir, visiones muy diferentes de la persona a la que retratan, Enpar.
  • Ahora bien: hay detalles que no vienen a cuento de nada, como una cierta insistencia en relaciones homosexuales entre mujeres: dice Glòria que Vaig conèixer una lesbiana preciosa i vaig decidir que per què no (26); o las de Empar contadas por Assumpta: Abans de començar: la Ribera era lesbiana (48), Una de nosaltres s'havia convertit en la seva fulana (50). Y se llega a lo esperpéntico cuando alcanza el incesto: l'únic home amb qui es va ficar al llit va ser el seu germá! (48).
  • Y un apunte final: el relatar la misma acción, en este caso, el presentar el relato de Enpar Ribera, desde varios ángulos, ya estaba más que inventado: por ejemplo en la película de Rashomon (1950) de Kurosawa, a su vez basada en un cuento japonés; o en la novela La mujer justa de Sándor Márai.



sábado, 12 de julio de 2014

Epigramas de Marcial, II

 Continuamos aquí con la labor de traducción que empezamos en esta entrada. Y nos auxiliamos, además, con la siguiente edición en castellano: Marcial, Epigramas, I (Gredos, Madrid: 1997)

I,47
Nuper erat medicus, nunc est vispillo Diaulus
Quod vispillo facit, fecerat et medicus.

I,47
Hace poco era médico; ahora, Diaulo es enterrador:
lo que hace como enterrador lo había hecho como médico.

I,49
Vir Celtiberis non tacende gentibus
Nostraeque laus Hispaniae,
Videbis altam, Liciniane, Bilbilin,
Equis et armis nobilem,
Senemque Caium nivibus, et fractis sacrum
Vadaveronem montibus,
Et delicati dulce Boterdi nemus,
Pomona quod felix amat.
Tepidi natabis lene Congedi vadum
Mollesque Nympharum lacus,
Quibus remissum corpus adstringes brevi
Salone, qui ferrum gelat.
Praestabit illic ipsa figendas prope
Voberca prandenti feras.
Aestus serenos aureo franges Tago
Obscurus umbris arborum;
Avidam rigens Derceita placabit sitim
Et Nutha, quae vincit nives.
At cum December canus et bruma impotens
Aquilone rauco mugiet,
Aprica repetes Tarraconis litora
Tuamque Laletaniam.
Ibi inligatas mollibus dammas plagis
Mactabis et vernas apros
Leporemque forti callidum rumpes equo,
Cervos relinques vilico.
Vicina in ipsum silva descendet focum
Infante cinctum sordido.
Vocabitur venator et veniet tibi
Conviva clamatus prope.
Lunata nusquam pellis et nusquam toga
Olidaeque vestes murice;
Procul horridus Liburnus et querulus cliens,
Imperia viduarum procul;
Non rumpet altum pallidus somnum reus,
Sed mane totum dormies.
Mereatur alus grande et insanum sophos:
Miserere tu felicium
Veroque fruere non superbus gaudio,
Dum Sura laudatur tuus.
Non inpudenter vita quod relicum est petit,
Cum fama quod satis est habet.

I,49
Varón que no ha de ser silenciado entre las gentes celtíberas
y gloria de nuestra Hispania,
verás, Liciniano, la alta Bílbilis, 
noble en caballos y en armas,
y el viejo Moncayo con sus nieves, y las rocas cortadas
del sagrado Vadaverón,
  y el dulce bosque del delicado Boterdo
a quien ama la feliz Pomona.
Nadarás en los suaves remansos del tibio Congedo
y en los tranquilos lagos de las ninfas;
y relajado ahí el cuerpo, lo pondrás en tensión en el poco profundo
Jalón, capaz de congelar el hierro.
Allí, la misma Bubierca proveerá para la comida
fieras cazadas no lejos.
Soportarás los calores sin nubes en el Tajo dorado (1)
escondido entre las sombras de los árboles
La helada Dercena aplacará tu ávida sed
y también Nuta, tan fría que vence a las nieves.
Y cuando el blanquecino diciembre y la bruma impotente
rujan con el ronco aquilón,
volverás a la soleada costa de Tarragona
y a tu Layetania.
Allí cazarás gacelas amarradas en suaves lazos
y jabalíes nacidos en tus tierras,
atraparás la astuta liebre con tu robusto caballo
y dejarás los ciervos para el administrador de tu finca.
El bosque vecino bajará la leña
hasta tu mismo hogar rodeado de niños rústicos.
El cazador será convocado y vendrá a ti 
reclamado como comensal a tu lado.
Ni calzado senatorial adornado de medias lunas ni toga
ni vestiduras perfumadas de múrice.
Lejos el hórrido Liburno y el cliente siempre quejumbroso,
lejos las exigencias de las viudas.
No romperá tu sueño profundo ningún reo escuálido
antes bien dormirás toda la mañana (2).
(1.- No se entiende bien por qué, si hasta ahora la toponimia se correspondía al valle del Jalón entre las actuales Calatayud y Alhama, ha pasado al Tajo.)
(2.- Idea que, dentro del tópico del menosprecio de corte y alabanza de aldea, pasa desde el Époco II de Horacio hasta el no rompido sueño de la Oda a la vida retirada de fray Luis).

I,55
Vota tui breviter si vis cognoscere Marci,
Clarum militiae, Fronto, togaeque decus,
Hoc petit, esse sui nec magni ruris arator,
Sordidaque in parvis otia rebus amat.
Quisquam picta colit Spartani frigora saxi
Et matutinum portat ineptus Have,
Cui licet exuviis nemoris rurisque beato 
Ante focum plenas explicuisse plagas
Et piscem tremula salientem ducere saeta
Flavaque de rubro promere mella cado?
Pinguis inaequales onerat cui vilica mensas
Et sua non emptus praeparat ova cinis?
Non amet hanc vitam quisquis me non amat, opto,
Vivat et urbanis albus in officiis.

I,55
Si quieres conocer resumidamente los deseos de tu amigo Marco,
oh Frontón, brillo del ejército y gloria de la toga,
esto es lo que pide: ser labrador de un campo propio no muy extenso;
y gusta de ocios insignificantes en cosas pequeñas.
¿Se preocupa de las frías pinturas de los mármoles espartanos
y lleva como un necio el saludo matutino
alguien a quien , premiado con el botín del bosque y del campo, puede
desplegar ante el hogar las redes llenas
y traer peces aún saltando en la temblorosa caña
y sacar miel dorada de una jarra roja?
¿o aquel a quien un ama rolliza le llena las mesas desproporcionadamente
y le prepara con cenizas no compradas huevos también suyos?
Disguste esta vida aquel a quien yo mismo disgusto, así lo deseo,
y viva pálido en medio de las conveniencias urbanas.


I,57
Qualem, Flacce, velim quaeris nolimve puellam?  
Nolo nimis facilem difficilemque nimis.
Illud quod medium est atque inter utrumque probamus:
Nec volo quod cruciat, nec volo quod satiat.

I,57
¿Qué muchacha, Flaco, preguntas si quiero o no?
No quiero ni la demasiado fácil ni la demasiado difícil.
Lo que está en el punto medio y entre uno y otro extremo damos por bueno:
ni quiero lo atormenta ni quiero lo que sacia (1).
(1.- No se entiende la razón por la cual M. Dolç traduce 3-4 como Em plau la que equidista d'ambdós extrems. / No vull la que tortura ni vull la que atipa. En su interpretación, el poema parece decir "Me gustan las mujeres normales y corrientes" mientras que en el texto el autor ha pasado de hablar de mujeres [puellam] a la generalización con cuatro neutros, illud y 3 quod. La interpretación giraría, más bien, alrededor de la aurea mediocritas horaciana. En la misma dirección que nosotros traduce la edición de Gredos: Apruebo lo que está en medio y queda entre los extremos / ni quiero lo que hace sufrir ni quiero lo que empalaga).



I,64
Bella es, novimus, et puella, verum est,
Et dives, quis enim potest negare?
Sed cum te nimium, Fabulla, laudas,
nec dives neque bella nec puella es.

I,64
Eres hermosa, lo sabemos, y joven, es cierto,
Y rica, ¿quién puede negarlo?
Pero cuando te alabas demasiado, Fábula,
No eres ni rica, ni hermosa, ni joven.


martes, 8 de julio de 2014

Juan F. López Casasnovas, Caragols dels jorns

López Casasnovas, Joan F., Caragols dels jorns (Ciutadella de Menorca: 2014)

Otro ejercicio lírico de un poeta local. Y digo que es otro porque ya traté aquí del Llibre de amorg de Tomeu Truyol también aparecido recientemente.

Bien el prólogo del autor abriéndolo por açò no és un pròleg (7). Mejor aún al afirmar que hi ha molt de mi mateix dins cada baula d'aquest poemari (7): o tautología o perogrullo, que lo de la voz personal como rasgo definitorio de la lírica se remonta, si no a Aristóteles, 1448a (Poética), a sus comentaristas; es lo de diferenciar lírica y narrativa a partir de la mirada hacia dentro o hacia fuera, o de lo subjetivo y lo objetivo... Y sublime una expresión del párrafo final, l'entropia del pas del temps: ¿andan los vates isleños leyendo a escondidas a Russell, a Popper, a Kuhn...?; recordemos que Tomeu Truyol había insertado la misma palabra en una prosa de tono lírico: Des de l'entropia... així l'amor de cop o lentament es va diluint ('Estimada distància'). Les invito, ya puestos con rococós, al uso de neguentropía, que es como algunos llaman a la entropía negativa.

Alguna nota seria merece un apartado (9-10) dedicado a explicar las palabras caragol y jorn del título. En cuanto a la segunda, considero completamente innecesaria la aclaración de que es un arcaísme per 'dia': difícilmente tendrá acceso al resto del texto quien que no lo supiera de antemano por dominio del léxico, por comparación con el francés o el italiano, por analogía con jornada o por el camino que sea. Y en cuanto a caragol se da una nota etimológica -supongo que de Coromines- y otras del DCVB referidas a su sentido metafórico en tanto ronda circular de los caballos. Bien: es lo que se llama catacresis o metáfora desgastada y muerta. Sin embargo hay algo más: las explicaciones del autor dirigidas, claro, a la mejor comprensión del texto, pueden provocar lo contrario, esto es, que el lector no caiga en otras sugerencias, en lo que se vienen a llamar los significados connotados. El autor observa que a la closca del caragol es veuen les voltes en espiral y acto seguido pasa a observar un cambio léxico entre anar a veure fer es caragol y anar an es caragol producido a lo largo del tiempo. No ha atendido a un detalle clave, les voltes en espiral: por algún lugar del Rubén Darío más simbolista, el caracol, con su espiral vista de fuera hacia dentro, sugiere al hombre en introspección del mismo modo que Machado -por supuesto don Manuel- vierte hacia dentro cualquier jardín en otoño y va a parar a sus melancolías. Y lo mismo vale para este libro según intentaré mostrar después: algo así como si los poemas fueran abriéndose en espiral para ir avanzando desde lo puramente local hacia lo cósmico; y de modo paralelo, els jorns se expanden hacia la eternidad. A algo así parece referirse Pau Faner cuando, elogiando el libro, dice que los caballos de la fiesta podrían trepar hacia el cielo azul (Sant Joan poético, Menorca, 16/6/14).
A destino semejante se llega leyendo el título y deteniéndose un momento: ¿significa algo Caragols dels jorns? En principio no, pero causa sorpresa. Una sorpresa parecida a la que puede provocar una metáfora tan trillada como las perlas de tu boca: el choque semántico entre perlas y boca -porque se supone que, abierta la boca de una mujer, no se ven perlas- estimula al lector hasta que deduce que el poeta le está hablando de dientes. Del mismo modo, como los caracoles pueden ser a la llauna, de mar, de tierra... pero no dels jorns, es ejercicio del lector averiguar qué intenta decirle el poeta con esa inusual combinación de palabras.
(De paso: entiendo que cuando dice la corrida de los sanfermines [10] se refiere a los encierros de san Fermín)

Ya en los poemas propiamente dichos se observa:
1º) Una alternancia entre lo local y lo universal: De un lado, la presencia de lo local desde la camamil·la de la Mola ('Herbes de sant Joan') hasta el carrer sa Font ('Hivern'); pero a la vez, y cuando llega a reducir toda la geografía a su mínima expresión, nos transporta, de otro lado, a lo mítico: ...un plà, / que... / és llombrigol del món, / com l'omfalós de Delfos ('Neix el món').
Lo mismo ocurre en el pequeño ciclo dedicado al folclore con la recogida de hierbas por san Juan ('Herbes de sant Joan') o con las muchachas y sus auspicios para encontrar novio ('Ordalia d'amor', 'Ordalies')...: también aquí se abre el espacio más allá de la mera costumbre local. El autor, con todo su derecho porque también lo hizo san Juan de la Cruz, se anota a sí mismo el poema 'Ordalies' para explicarnos que los ritos que en él se explican, la muchacha tratando de saber sobre la superficie del agua el nombre y oficio de su futuro marido, son comunes a tota la nació catalana: des del Pirineu fins a terres alicantines, i també a les illes Balears... (22). Estamos en el mantra deFraga a Maó i de Salses a Guardamar: y por fin entendemos, viéndolo aplicado a los múltiples Països catalans, lo que quiso decir José Antonio con aquello de la unidad de destino en lo universal. No obstante, hay un conocidísimo tratado de folclore, La rama dorada de sir James Frazer (FCE, Madrid: 1991) que, abierto al azar, muestra cómo un rito observado por ejemplo en Moldavia, puede encontrar su paralelo en el África negra. Es por ello que el poema 'Herbes de sant Joan' se puede situar del lado de alguno tan castellano como A coger el trébole / mañanicas de san Juan / a coger el trébole / los mis amores van. E incluso la presentación de esas 'Herbes de sant Joan' en catálogo recuerda inevitablemente la serie parsley, sage, rosemary and thyme de 'Scarborough Fair', canción inglesa de origen medieval conocida por la versión de Simon y Garfunkel.
Nuevo juego entre lo local y lo universal o, como anunciamos, nuevo abrirse en espiral, es lo que ocurre en el poema 'En trencar l'alba, ballarà el sol': hay alusiones locales como ese ballarà el sol o la muchacha que va a fer un caragol; pero se encuadran en la tradición universal tanto por la asociación simbolica del agua al amor -y recuérdese el ciervo que ya acudía a la fuente en el Salmo 42 (Así como el ciervo busca la fuente...)- como, sobre todo, por esa situación al alba y, como se suele, anunciada con pájaros. A trenc d'alba, rossinyol / o alosa: son los pájaros -cuando canta la calandria / y responde el ruiseñor- del 'Romance del prisionero' y es el avecica / que me cantaba al albor. Son también los mismos pájaros de otro texto mucho más transitado,Romeo y Julieta de Shakespeare:  en III, 5, en la alcoba de Julieta, ambos amantes discuten qué pájaro es el que oyen cantar porque de ello depende que esté amaneciendo y Romeo haya de marcharse: Julieta: ...Es el canto del ruiseñor, no el de la alondra el que se oye. Todas las noches se posa... Romeo: Es la alondra que advierte que ya va a amanecer, no el ruiseñor.
Y ya recorriendo rápidamente el resto de poemas se vuelve a apreciar la misma intención en 'La croada': la anécdota de la fiesta se convierte en retrospección (Del balcó, que guaita els segles) y uno de sus motivos (un domàs color grana) permite el salto a un pasado heroico (Alts caixers de sant Joan / cavallers d'una Croada). En 'Avellanes buides (1)' se alternan ciclos de tiempo opuestos: en la primera mitad, la primavera se sucede rápidamente; en la segunda, es el día el que corre de la mañana hasta el ocaso; pero actuando como eje en el centro del poema, l'infinit aguaita.

2º) Una cierta oscilación entre lo apolíneo y lo dionisíaco entendida ésta como sujeción, de un lado, al rigor de cuantas ceremonias rigen la fiesta de san Juan y, de otro, rebelión contra éstas. Quizá el poema que encierra mejor tal idea sea 'Cowboy de mitjanit': Desa la guindola, ardit cavaller /... i dona't el gust / de desobeir el Senyor Caixer; y para acabar, una invitación al caballero para que se salga del marco local: Gosa cavalcar terra ampla y salvatge.

3º) Un orden en cuanto a la disposición al menos en lo que se refiere a la abertura y cierre. Empieza el poeta situándose ante una Mare Terra / Mare Mar que, yendo desde el rostoll de la tanca hasta la ciutat encantada / que es va enfonsar dins un somni mariner, quiere trascender Menorca. Y la invoca con predominio de notas positivas: el alba (dejornet, de matinada), la plenitut solsticial, el jinete presto para la fiesta (he embridat els meus cavalls enardits). Y cierra el poemario con el jinete abandonando el caballo: Sensa picar esperó / amollau ja la brida ('Només memòria') y en el tiempo opuesto, en un 'Hivern' oscuro, silente y frío: La llum que tomba en bolquers de foscor / crea un silenci espès...; ha plogut i fa fred. La conclusión no puede ser otra que un tempus fugit al galope: aquell cavall... / cap al no res. Y una imprecación contra el tiempo (Capgires, Temps, trastoques, /  mudes fortuna...) ya anunciada en otro poema, 'Avellanes buides (II)': en él se actualiza la máximaOmnes vulnerant, ultima necat (i les manetes del rellotge de caixa són fletxes / que et vindran a matar) y, acto seguido, partiendo de expresiones lexicalizadas del tipo me importa un pepino, pimiento, comino... se juega con uno de los motivos de san Juan, la avellana, para convertirla en símbolo de la futilidad de todo: A estones sembla que la vida  / no val més que una avellana buida. El libro se ha convertido así en camino desde la madre hasta la muerte: y no queda más que decir puesto que se ha cerrado el caragol.

4º) Quizá el poema más trabajado, al menos en lo que se refiere a las imágenes, sea 'Neix el món...', toda una cosmogonía en miniatura cuyo eje rector lo constituyen imágenes circulares: ese nacimiento del mundo tiene lugar dins l'ull / del cavall, globus negre; tras ello, la rueda de la fortuna: la fortuna roda / inestable de mena para ir a dar en un anillo en el que pasado y presente se funden con una imagen que sugiere el eterno retorno: el passat, ja fuit / i el present se segellen / unint-se llurs meitats, / que esdevenen anell / perfección de l'ésser. Ahora el círculo se concreta en els Jocs del Plá: amb les astes esteses / cap al buit d'aquell cercle. Y entonces, según lo ya dicho, la fiesta se trasciende a sí misma y todo, ojo del caballo, rueda, anillo, anilla alcanza categoría de mito en nueva forma circular, el ómphalósés llombrígol del món, / com l'omphalós de Delfos. Y, por cierto, la misma sugerencia acerca del eterno retorno se da más adelante: Sí, fèiem comptes / que el temps no existiria / que tornaria cada mes de juny / igual a si mateix o idèntic(Avellanes buides [II]).

5º) Por fin, algunas notas dispersas:
a) La omnipresencia de la bandera recorriendo el poemario: un domàs color grana ('La croada'), una bandera roja de semàntica antiga ('Capvespral'), el penó de la creu blanca ('Cançó de badar finestra'), todo el poema 'Vella i nova bandera'...
b) La profusión de pájaros contrapesando la de hierbas.
c) Alguna aliteración dispersa: font molt fonda ('Fou al començament') festers d'estels / uns ulls llunyans de lluentors alegres ('Avellanes buides [I]'). O el mismo juego paronomásico Mare mar, más rico en tanto busca convertir en sinónimos dos términos que, en principio, no tienen relación alguna.
d) Y sin pretender entrar en consideraciones sobre la simbología del caballo, sólo dos notas: 1ª) que en algún parece haber algún eco de un poema de Pere March, padre de Ausiàs March, titulado 'L'arnés del cavaller' en el que se trata de la contención y el desbordamiento de pasiones. 2ª) que, de manera más clara, los versos iniciales de 'Darrer toc de fabiol' tienen un indudable sabor lorquiano: La lluna canta a l'estrep; / descavalcaves. / Quin glop de beguda trista. Compárese con: En la luna negra / de los bandoleros / cantan las espuelas /.../ ¡Qué perfume de flor de cuchillo!

Hasta aquí. Releído observo que por momentos he caído en el exceso de erudición o en la pedantería. Qué le voy a hacer... En fin, que como conclusión única diré que es un poemario legible incluso fuera del  ámbito local y ésa era mi idea inicial al sugerir la mirada a la espiral del caracol. Y si hay alguna visión negativa ésta sólo apunta hacia los comentarios del autor y sugiere algo así como que prefiero un texto en blanco y que cada uno se lo comente según su saber y entender sin necesidad de ser dirigido por el autor. Supongo, incluso, que el autor es de los que saben que un autor no es, ni de lejos, el mejor comentarista de sus textos.

viernes, 4 de julio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (V)

F. Sebastian, Diccionario Griego-Español (Sopena, 1972)
Continuamos con la traducción del texto que dejamos aquí.
V
Quizá alguno de vosotros tome la palabra: "Pero, Sócrates, ¿cuál es tu situación?, ¿por qué han surgido estas acusaciones contra ti? Pues, sin duda, no ocupándote tú de nada más notable que los demás, no habrían surgido seguidamente tal fama y tales palabras si no te hubieses ocupado en algo distinto a los demás. Dinos, pues, qué ocurre para que nosotros no te juzguemos a la ligera". (D) Me parece que el que hable así dice cosas justas y yo intentaré mostraros qué es lo que me ha causado ese renombre y esas acusaciones. Escuchadme, pues. Y quizá a alguno de vosotros le parecerá que bromeo. Pero sabes bien que os diré toda la verdad. Porque yo, oh ciudadanos atenienses, alcancé ese renombre no por nada sino por cierta sabiduría. ¿Cuál es esa sabiduría? Es precisamente una sabiduría de naturaleza humana y es probable que yo sea sabio en ella. En cambio, éstos de los que precisamente hablaba hace un momento (E) quizá sean sabios en una sabiduría extrahumana -o no sé bien cómo llamarla. Pero yo no conozco esa sabiduría; ahora bien, el que lo afirme miente y habla falsamente acerca de mí. Atenienses, no alborotéis ni aunque parezca que digo algo presuntuoso. Pues hablaré en lo que diga con palabras no mías sino que me remitiré al que las dijo, alguien digno de vuestra consideración. Pues de mi sabiduría, si hay alguna y de algún tipo, os presentaré un testigo, al dios de Delfos. En efecto, conocíais sin duda a Querefonte. (21A) Él era amigo mío desde joven y amigo de vosotros los demócratas; y compartió junto a vosotros el destierro y el retorno. Ése era Querefonte y ¡cuán vehemente en lo que emprendía! Pues bien, una vez se atrevió a ir a Delfos para consultar en el oráculo lo siguiente -y no alborotéis, oh ciudadanos, por lo que voy a decir-: pues preguntó si había alguien más sabio que yo. La Pitia respondió que no había nadie más sabio. Y sobre ello os dará testimonio este hermano suyo pues él ya murió.