Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 14 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates

La presente entrada pretende ser continuación de esta otra. Pero para ella nos hemos servido, además del volumen I de los Diálogos allí citado, de las dos obras siguientes:
1ª) Plato, Apology of Socrates (ed. por Harold Williamson con el texto original griego, MacMillan, Londres: 1967)
2ª) Platón, Apología de Sócrates (ed. por Llàtzer Bria, Alhambra, Madrid: 1986)
Ideas principales del texto:
1º) La división y estructuración del texto es perfecta por parte de Platón y también lo es el discurso de Sócrates: exordio sobre el lenguaje que va a utilizar en oposición al de los sofistas; clasificación entre los primeros acusadores y los posteriores; presentación y refutación de las acusaciones de unos y otros: impiedad (asebeia), corrupción de la juventud; introducción de nuevas divinidades...
2º) Sea como fuere, Sócrates no es el primero en sufrir semejantes acusaciones: ya antes Anaxágoras había sufrido destierro tras ser acusado también de impiedad por afirmar que el sol era una piedra inflamada. Y parecidas acusaciones pesan sobre Protágoras, Pitágoras, Critias, Alcibíades... Y estos dos últimos, antiguos discípulos de Sócrates, se convierten en enemigos de Atenas de tal modo que quizá influya en ello el que se procese a su maestro a pesar de su vejez y de estar, por tanto, próximo a la muerte.
3º) Aparece Aristófanes (18d) en el grupo de los primeros acusadores de Sócrates. En efecto, en Las nubes, lo había presentado despectivamente como alguien que se mueve por interés y próximo a los sofistas en tanto interesado sólo en la manipulación del lenguaje.
4º) Es digna de mención la argumentación (21a y ss.) de Sócrates para presentarse como el hombre más sabio de Atenas: relata cómo un amigo suyo interrogó al oráculo de Delfos y éste afirmó que Sócrates era el más sabio de Atenas. Pero, consciente éste de su propia ignorancia, observó a los considerados más sabios y llegó a la conclusión de que los superaba en ese aspecto, en que sólo él era consciente de su ignorancia.
5º) La acusación sobre la corrupción de la juventud tiene que ver con las ideas políticas de Sócrates y, en concreto, con su poca simpatía por la democracia. En efecto, éste difunde la idea de que el gobierno es un arte, quizá el más elevado, y sólo puede ser ejercido por un experto. Y si bien hasta hacía poco la democracia ateniense era tolerante para con sus críticos, no ocurre así en el momento del juicio de Sócrates, cinco años después del advenimiento de los treinta tiranos. Por lo demás, Sócrates justifica su vida como una misión para la reforma moral de sus discípulos en tanto ciudadanos, y ello implica una crítica a la moral imperante. 
6º) En cuanto a la acusación de que cree en otras divinidades procede del hecho de que Sócrates, al decir tanto de Platón como de Jenofonte en su Apología, se dice tocado por una guía o voz divina (to daimonion), pero en ningún caso, tal como interpretan sus acusadores, por una divinidad. Tal como explica Harold Williamson en su introducción en inglés al texto griego, siendo to daimonion adjetivo y no sustantivo, ello supone que Sócrates habla de some 'divine agency', not a 'divine agent' (xxii).

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