Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 22 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (II)

Rafael, La escuela de Atenas
Proseguimos en esta entrada la traducción que iniciamos aquí:
II
(18A) Por consiguiente, ante todo es justo, oh atenienses, que yo me defienda: primero de las primeras acusaciones falsas y de los primeros acusadores, después de las últimas y de los últimos. (B) En efecto, muchos acusadores míos han aparecido ante vosotros desde antiguo y durante muchos años sin decir nada verdadero; a éstos temo yo más que a Anito y a los suyos, que también son temibles. Pero los más terribles, oh atenienses, son los que, tomando a muchos de vosotros desde niños, os persuadían y me acusaban con mentiras diciendo que había un tal Sócrates, hombre sabio, preocupado por las cosas celestes y además escudriñador de todo lo que hay bajo la tierra, y que, mediante la palabra, convierte en superior a lo inferior. (C) Éstos, oh ciudadanos atenienses, los que han esparcido tal fama, son mis terribles acusadores. Pues quienes los han escuchado creen  que los que investigan tales cosas tampoco creen en los dioses. En efecto, estos acusadores son muchos y me han acusado desde hace mucho tiempo; y además hablaban ante vosotros durante la edad en que, siendo niños, o algunos de vosotros adolescentes, más podíais creerles. Y lo más insensato de todo es que ni siquiera es posible alcanzar a saber sus nombres excepto el de cierto comediógrafo. (D) ¡Cuántos, llevados por la envidia y la enemistad, os persuadían y cuántos, convencidos, convencían a otros!: todos éstos son los más dignos de recelos. Pues no es posible hacer subir aquí al estrado a ninguno de ellos para interrogarlo sino que la necesidad me lleva a defenderme sin medios, como si  luchara contra sombras, y a argumentar sin que nadie me responda. Apreciad, pues, como yo digo, que hay dos tipos de acusadores míos: por un lado, los que se manifiestan ahora; por otro, los antiguos a los que me he referido; (E) y es necesario que me defienda primero de éstos. Pues también vosotros los habéis oído acusarme desde antiguo y mucho más que a estos últimos.
(19A) Aclarado pues, esto, oh atenienses, he de desarrollar la defensa y empezar a alejar de vosotros la mala opinión que de mí habéis venido adquiriendo durante largo tiempo, y he de hacerlo en poco tiempo. Querría, pues, que esto se desarrollara así en beneficio vuestro y mío,  y conseguir algo positivo con mi defensa; pero creo, y de ningún modo se me oculta, que es difícil. Sin embargo, sea ello como agrade al dios, que yo convenceré y me defenderé según la ley.



Comentario:
Sócrates sigue estructurando su discurso diferenciando dos tipos de acusadores: los antiguos y los nuevos. De entre los antiguos identifica sólo a uno, ese comediógrafo: es Aristófanes en Las nubes. De los nuevos, nombra a uno, Anito. Y concreta dos acusaciones: 1ª) que contempla las cosas celestes y subterráneas; por ese camino se llega a la impiedad (asebeia). 2ª) que manipula mediante la palabra.

 πρῶτον μὲν οὖν δίκαιός εἰμι ἀπολογήσασθαι, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, πρὸς τὰ πρῶτά μου ψευδῆ κατηγορημένα καὶ τοὺς πρώτους κατηγόρους, ἔπειτα δὲ πρὸς τὰ ὕστερον καὶ τοὺς [18b]ὑστέρους. ἐμοῦ γὰρ πολλοὶ κατήγοροι γεγόνασι πρὸς ὑμᾶς καὶ πάλαι πολλὰ ἤδη ἔτη καὶ οὐδὲν ἀληθὲς λέγοντες, οὓς ἐγὼ μᾶλλον φοβοῦμαι ἢ τοὺς ἀμφὶ Ἄνυτον, καίπερ ὄντας καὶ τούτους δεινούς. ἀλλ᾽ ἐκεῖνοι δεινότεροι, ὦ ἄνδρες, ὁι ὑμῶν τοὺς πολλοὺς ἐκ παίδων παραλαμβάνοντες ἔπειθόν τε καὶ κατηγόρουν ἐμοῦ μᾶλλον οὐδὲν ἀληθές, ὡς ἔστιν τις Σωκράτης σοφὸς ἀνήρ, τά τε μετέωρα φροντιστὴς καὶ τὰ ὑπὸ γῆς πάντα ἀνεζητηκὼς καὶ τὸν ἥττω λόγον κρείττω ποιῶν. οὗτοι, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, οἱ [18c]ταύτην τὴν φήμην κατασκεδάσαντες, οἱ δεινοί εἰσίν μου κατήγοροι· οἱ γὰρ ἀκούοντες ἡγοῦνται τοὺς ταῦτα ζητοῦντας οὐδὲ θεοὺς νομίζειν. ἔπειτά εἰσιν οὗτοι οἱ κατήγοροι πολλοὶ καὶ πολὺν χρόνον ἤδη κατηγορηκότες, ἔτι δὲ καὶ ἐν ταύτηι τῆι ἡλικίαι λέγοντες πρὸς ὑμᾶς ἐν ἧι ἂν μάλιστα ἐπιστεύσατε, παῖδες ὄντες ἔνιοι ὑμῶν καὶ μειράκια, ἀτεχνῶς ἐρήμην κατηγοροῦντες ἀπολογουμένου οὐδενός. ὃ δὲ πάντων ἀλογώτατον, ὅτι οὐδὲ τὰ ὀνόματα οἷόν τε αὐτῶν εἰδέναι καὶ εἰπεῖν, [18d] πλὴν εἴ τις κωμωιδοποιὸς τυγχάνει ὤν. ὅσοι δὲ φθόνωι καὶ διαβολῆι χρώμενοι ὑμᾶς ἀνέπειθον — οἱ δὲ καὶ αὐτοὶ πεπεισμένοι ἄλλους πείθοντες — οὗτοι πάντες ἀπορώτατοί εἰσιν· οὐδὲ γὰρ ἀναβιβάσασθαι οἷόν τ᾽ ἐστὶν αὐτῶν ἐνταυθοῖ οὐδ᾽ ἐλέγξαι οὐδένα, ἀλλ᾽ ἀνάγκη ἀτεχνῶς ὥσπερ σκιαμαχεῖν ἀπολογούμενόν τε καὶ ἐλέγχειν μηδενὸς ἀποκρινομένου. ἀξιώσατε οὖν καὶ ὑμεῖς, ὥσπερ ἐγὼ λέγω, διττούς μου τοὺς κατηγόρους γεγονέναι, ἑτέρους μὲν τοὺς ἄρτι κατηγορήσαντας, ἑτέρους δὲ [18e] τοὺς πάλαι οὓς ἐγὼ λέγω, καὶ οἰήθητε δεῖν πρὸς ἐκείνους πρῶτόν με ἀπολογήσασθαι· καὶ γὰρ ὑμεῖς ἐκείνων πρότερον ἠκούσατε κατηγορούντων καὶ πολὺ μᾶλλον ἢ τῶνδε τῶν ὕστερον. 
     εἶεν· ἀπολογητέον δή, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καὶ [19a]ἐπιχειρητέον ὑμῶν ἐξελέσθαι τὴν διαβολὴν ἣν ὑμεῖς ἐν πολλῶι χρόνωι ἔσχετε ταύτην ἐν οὕτως ὀλίγωι χρόνωι. βουλοίμην μὲν οὖν ἂν τοῦτο οὕτως γενέσθαι, εἴ τι ἄμεινον καὶ ὑμῖν καὶ ἐμοί, καὶ πλέον τί με ποιῆσαι ἀπολογούμενον· οἶμαι δὲ αὐτὸ χαλεπὸν εἶναι, καὶ οὐ πάνυ με λανθάνει οἷόν ἐστιν. ὅμως τοῦτο μὲν ἴτω ὅπηι τῶι θεῶι φίλον, τῶι δὲ νόμωι πειστέον καὶ ἀπολογητέον. 

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