Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 17 de octubre de 2013

Aristóteles, Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural

Aristóteles, Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural (Gredos, Madrid: 1998)
Otros de los muchos tratados de Aristóteles dedicados a la naturaleza en los que da un repaso, a modo de estado de la cuestión, a los conocimientos anteriores, los somete a crítica y, tras ello, expone su propia visión. Y siempre según un orden: presentando aquello de lo que va a tratar, desarrollándolo y recapitulando para cerrar la cuestión
Curiosidades, notas, comentarios presentados no globalmente sino según el orden en que aparecen en el texto:
  • Demócrito... afirma que el color no existe en realidad (316a). Al leerlo y entender que, en realidad el color es mero accidente, no podemos sino recordar algo muy parecido del Tractatus de Wittgenstein: Dicho sea de paso, las cosas carecen de color, que interpretamos en el sentido de que color y cosa son diferentes.
  • Hay un motor que para mover necesita ser él mismo movido, mientras que hay otro que es inmóvil (323a). Tal idea va a parar directamente al motor primero de Santo Tomás de Aquino en su demostración racional de la existencia de Dios.
  • Presenta la idea de los cuatro elementos y de las cualidades asociadas a ellos: ...los cuerpos de apariencia simple: fuego, aire, agua y tierra. En efecto, el fuego es caliente y seco, el aire seco y húmedo..., el agua fría y húmeda, la tierra fría y seca (320b).
  • Tiene alguna intervención genial como ésta: nadie tiene jamás frío en los párpados (438b). Recuerda aquella otra afirmación en la Historia de los animales de que los animales pueden tener patas o no; pero si las tienen, las tienen pares.
  • Se le desliza alguna idea que más tiene que ver con la magia: cuando las mujeres se miran en un espejo durante la menstruación, se produce en su superficie algo así como una nube sanguinolenta (459b).
  • Se detiene en la observación de que el hombre, por su posición erguida tiene la parte superior dirigida hacia la parte superior del universo (468a). De ahí derivará a que el sentido común está ubicado en el corazón por su situación hacia el centro del cuerpo pero, en desarrollos ulteriores y medievales, eso llevará a pensar que las zonas superiores del cuerpo tienden hacia Dios mientras que las inferiores, hacia el infierno.

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