Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 10 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero (1948-2014)

Este pasado 5 marzo ha muerto Leopoldo María Panero (1948-2014) ¿Que si era un poeta maldito? Véase, si se duda, la foto de la izquierda. Y luego calcúlese la cantidad de alcohol que ha debido de ingerir ese cuerpo o investíguese acerca de los manicomios en que ha estado recluido.
Hace ya muchos años vimos -y lamentamos- El desencanto, aquella película que tan bien expresa lo que en terminología freudiana -y también en lenguaje coloquial- se llama matar al padre. Hace menos años leímos su Poesía completa (1970-2000) editada por Túa Blesa en la colección Visor de poesía (2001).
¿Qué decir de Leopoldo María Panero fuera del tópico de que fue incluido por José María Castellet en su antología sobre los nueve novísimos supongo que por aquella moda que introdujo quizá Ortega y Gasset de explicar la lírica por generaciones y que suponía, por tanto, que a una generación de poetas sucede otra? Pues de momento diremos que si la foto de encima denuncia autodestrucción, también lo hace su poesía. En esa línea tiene cabida todo lo imaginable: La coprofagia:
...yo amo que me orines,
y tu pie sobre mi boca, besarlo...
(Descort)
El sexo duro:
Hay un falo en mi boca, dos, y otro
erecto en mi ano, otro
lo arrastran mis pies.
(Mancha azul sobre el papel)
Las drogas:
El jaco es una ramera
que susurra en la oscuridad
(Heroína)
Lo satánico:
la grandeza del lobo,
la grandeza de Satán
vencedor de la piedra desnuda.
(Himno a Satán)
De donde no se sigue que no sepa pasear por mundos normales:
Los clásicos:
...Huyeron ya las
vírgenes, y sobre todo aquella cuyo
cabello canté cuando el asedio
de Troya, la de los bucles
dorados...
(El mensajero llega con retraso)

La cultura pop:
Oh, Flash Gordon, en qué Galaxia tu nave ha encallado...
(Televisión anglo mejor que la realidad)

Por cierto: un cero patatero para la introducción de Túa Blesa al texto poético. O un diez si se trata de puntuar la pedantería: ¿qué es eso de hablar de poemas ápside o poemas óstracon (10)?

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