Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 17 de enero de 2014

Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil

Ordine, Nuccio, La utilidad de lo inútil (Quaderns Crema, Barcelona: 2013)
No suelo leer cosas de moda pero ahora lo he hecho y he leído este libro al mes siguiente de haber sido publicado en España. Ni suelo leer apologías de los estudios de letras o de los clásicos porque, a pesar de considerar que el latín debería ser obligatorio durante toda la secundaria, me han parecido siempre reivindicaciones gremiales. Pero este libro, que me recomendó el otro intelectual de mi bar, va mucho más allá de esa apología.
En efecto, el autor sorprende por su sabiduría y erudición o, más bien, por la manera de manejarlas. O por lúcidas apreciaciones con las que va salpicando las páginas como cuando en la introducción pregunta a propósito de los problemas económicos de Grecia y su deuda: ¿Acaso las deudas contraídas con los bancos y las finanzas pueden tener fuerza suficiente para cancelar de un solo plumazo las más importantes deudas que, en el curso de los siglos hemos contraído con quienes nos han hecho el regalo de un extraordinario patrimonio artístico y literario, musical y filosófico, científico y arquitectónico? (11).
A partir de ahí reflexiona sobre la relación entre saber y economía con agudezas como la paradoja de que el intercambio de conocimientos es un proceso virtuoso en el que se enriquece, al mismo tiempo, quien da y quien recibe (16) y, así, otras muchas paradojas como la contraria al título del libro, la inutilidad de lo útil (¿cuántos bienes de consumo innecesarios se nos venden como útiles e indispensables?) (16) o que la grandeza se percibe mejor en las cosas más simples como el vuelo de una mariposa, la sonrisa de un niño (16). Por ahí se llega al título del libro a partir de la inutilidad como quasicondición para la belleza; y ello adornado con hermosas citas como la de Cyrano de Bergerac cuando piensa que batirse c'est bien plus beau lorsque c'est inutile! (17) o de Oscar Wilde diciendo que todo arte es completamente inútil (19).
Por eso ponderábamos el uso de la erudición, porque las citas anteriores siguen a otro destello de genialidad cuando en El libro del té Kakuzo Okakura piensa que un hombre cogiendo una flor para regalarla a su amada (fue) el momento preciso en que la especie humana se había elevado por encima de los animales (17 y luego 73). Ese camino lleva a la oposición entre el sabio o el artista y el político: un buen ejemplo será Théophile Gautier que, con sus las ideas del arte por el arte que pasan del parnasianismo francés al primer modernismo español(1), reacciona contra aquellos "que tienen la pretensión de ser economistas y quieren reconstruir la sociedad de arriba abajo" (58).
Y si en la primera parte del libro se exalta la belleza de lo inútil, en una segunda se toman posiciones seriamente críticas contra un estado que potencia un sistema de enseñanza que margina esa belleza y busca sólo criterios de rendimiento y utilidad. No pudimos sino sonreír al leer que a los estudiantes... se busca atraerlos mediante la perversa reducción progresiva de los programas y la transformación de las clases en un juego interactivo superficial, basado también en la proyección de diapositivas (78), que siempre hemos considerado invento de uno de los grupos más inútiles del espectro social, esos pedagogos que -sospechamos- no han leído la Paideia de W. Jaeger.  Y por ese criterio de utilidad queda de lado el latín y se potencia el inglés como el camino más corto y más cómodo para la comunicación trivial: ...hace pensar en la puerta... que sólo abría una habitación cerrando otra (95). Daño colateral serán las dificultades que tienen prestigiosas editoriales y colecciones de tradición (Les Belles Lettres, Loeb Classical Library, Oxford Classical Texts) para seguir adelante no sólo por dificultades de financiación sino por falta de especialistas (97); y, nueva paradoja, la proliferación de guías de lectura que sustituyen a los textos originales.
En resumen, la conclusión de este lúcido texto será pesimista en lo que se refiere al futuro del arte, la literatura, la sabiduría... Pero divertida si uno se sitúa del lado de quienes son capaces de enfrentarse ante un texto griego o latino y hallarle la luz: es estar en la torre de marfil.

1.- Esa aportación es nuestra y con ella nos referimos a la primera época de Rubén Darío o Juan Ramón y a Manuel Machado entre muchos otros.


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