Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 12 de diciembre de 2013

Manuel Puig, Boquitas pintadas

Puig, Manuel, Boquitas pintadas (Seix Barral, Barcelona: 1984)
Otra obra leída para cumplir desafíos y, como la anteriormente reseñada, de la colección Literatura contemporánea Seix Barral.
El argumento viene a consistir en una serie de historias de amor entrecruzadas y centradas alrededor de un personaje principal, Juan Carlos Etchepare; unas son sinceras, otras de conveniencia, otras por puro sexo... Y se nos cuentan en un tono que oscila entre la novela rosa y el melodrama.
Desarrollo los aspectos de interés:
  1. El uso de diferentes voces, registros, materiales narrativos: la novela se abre con un artículo periodístico fechado en 1947, en realidad una necrológica en la que se nos da noticia de la muerte por tuberculosis de Juan Carlos Etchepare; siguen una serie de cartas inmediatamente posteriores remitidas a la madre de éste por una antigua novia, Nené; luego una descripción de las fotografías de un álbum perteneciente a Juan Carlos Etchepare; tras ello, la descripción al detalle de un dormitorio de señorita, año 1937 (41), María Mabel Sáenz, incluyendo unas revistas femeninas a cuyo consultorio sentimental ha escrito sobre su relación con Juan Carlos Etchepare; acto seguido, unos asientos de la agenda de 1934 de este último que lo muestra como un don Juan también en lo que toca al juego y la buena vida; luego cinco fragmentos de narración de tipo objetivo -El día jueves 23 de abril de 1937 el sol salió a las 5:50 (53)- en los que se desarrolla un día de la vida cotidiana primero de Nené; luego de su novio Juan Carlos; luego de María Mabel, que ejerce de maestra; luego del negro Pancho, amigo de Juan Carlos y albañil; y, por fin, de la Rabadilla, criada del doctor Aschero a la que pretende el anterior y que fue compañera de escuela de Nené y Mabel; más adelante, conversaciones telefónicas, fragmentos de monólogo interior, actas judiciales, oraciones... Y así la novela va avanzando a base de esa mezcla heterogénea que, por cierto, nos recuerda una novela seis años posterior, La verdad del caso Savolta (1975) de Eduardo Mendoza.
  2. Esos diferentes materiales nos presentan la acción narrativa prácticamente con un rompecabezas que hemos de ir recomponiendo. El resultado será que la acción bascula alrededor de ese Juan Carlos Etchepare. Es el responsable de tres historias de amor: 1ª) El noviazgo que mantiene con Nené, muchacha decente que ha de renunciar a su trabajo de enfermera con el doctor Aschero porque éste la somete a tocamientos y entrar de dependienta en unos almacenes. 2ª) La historia con María Mabel, íntima amiga de su hermana Celina y que, a su vez, tiene un novio de conveniencia, Cecil. 3ª) Las citas nocturnas que mantiene periódicamente con la viuda di Carlo y a las que acude tras dejar en casa a Nené. Y, a su lado, se desarrolla otra relación, la de Pancho y la Raba.
  3. De lo anterior se va a deducir que no estamos ante un relato tradicional en el que el narrador guía ordenadamente al lector. Así ocurre con el tiempo, que no se presenta mediante un desarrollo continuado sino a base de cortes. Ya hemos visto cómo se ha detenido en el día 23 de abril de 1937 para contarnos todo lo que hacen ese día los personajes centrales. De igual modo hará con el 27 de enero de 1938 y, así, nos haremos una idea de cómo han evolucionado las diferentes historias en ese lapso de tiempo: Juan Carlos tiene tuberculosis y, por eso, el padre de Nené lo rechaza como novio para su hija que, por su parte, lo simultanea con otro; Mabel parece haber roto con su novio Cecil y sólo piensa en galanes de cine; Pancho deja embarazada a la Raba y marcha a Buenos Aires a realizar un cursillo que le permita entrar en la policía. Y luego asistiremos a otro corte en el día de la muerte, por tuberculosis, de Juan Carlos, el 18 de abril de 1947: Nené está infelizmente casada en Buenos Aires, Mabel se ha casado pero tontea con un joven, Pancho es un cadáver descompuesto, La Raba vive felizmente en concubinato con un viudo. Un último corte se va a dar a modo de cierre de la narración el 15 de septiembre de 1968, día de la muerte de Nené: ésta parece haber superado la crisis con su marido y ha dejado hijos bien situados; Mabel, a pesar de estar jubilada, sigue trabajando de maestra para sufragar los gastos del cuidado de su nieto, atacado de parálisis infantil; la Raba vive feliz y tiene una hija casadera.
  4. Un final de las historias amorosas en el que ninguno de los personajes va a conseguir sus objetivos: a Nené se le han venido abajo las ilusiones al casarse en Buenos Aires; Mabel, a pesar de soñar con galanes de Hollywood, acaba recibiendo a escondidas en su casa al negro Pancho; la Raba, que ha entrado de criada en casa de la anterior, como no consigue que Pancho reconozca a su hijo ni se case con ella, acaba apuñalándolo; Juan Carlos muere de tuberculosis pero antes tiene que ir a otra ciudad a curarse y sólo la viuda di Carlo acude junto a él; su hermana Celina queda soltera. De todos modos parece cumplirse al final una especie de justicia poética por la que salen premiadas las dos mujeres más íntegras, Nené y la Raba.

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