Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 20 de diciembre de 2013

Alessandro Baricco, Mr Gwyn

Alessandro Baricco (Turín, 1958)
Baricco, Alessandro, Mr Gwyn (Feltrinelli, Milán: 2013)
Esta novela es la propuesta del Ateneo de Mahón para discutir en la tertulia literaria correspondiente a este mes de diciembre. Y lo primero que diré es que es una novela bonita y extraña. Y no sé si es bonita porque es extraña o viceversa. Tampoco sé si he entendido todo lo que tenía que entender: bien se me escapado alguna clave por mi empeño en leerla en italiano cuando mi comprensión no es total, bien lo que ocurre es que la novela no tenga ninguna pretensión de trascendencia. De momento copio, de la página oficial de la editorial Feltrinelli, lo siguiente: Jasper Gwyn diceva che tutti siamo qualche pagina di un libro, ma di un libro che nessuno ha mai scritto.
Y de la misma fuente aporto el siguiente párrafo, que coincide con la contraportada y puede servir para dar una idea del argumento:
Jasper Gwyn è uno scrittore. Vive a Londra e verosimilmente è un uomo che ama la vita. Tutt’a un tratto ha voglia di smettere. Forse di smettere di scrivere, ma la sua non è la crisi che affligge gli scrittori senza ispirazione. Jasper Gwyn sembra voler cambiare prospettiva, arrivare al nocciolo di una magia. Gli fa da spalla, da complice, da assistente una ragazza che raccoglie, con rabbiosa devozione, quello che progressivamente diventa il mistero di Mr Gwyn. Alessandro Baricco entra nelle simmetrie segrete di questo mistero con il passo sicuro e sciolto di chi sa e ama i sentieri che percorre. Muove due formidabili personaggi che a metà romanzo si passano il testimone, e se a Mr Gwyn tocca mischiare le carte del mistero, la ragazza ha il compito di ricomporne la sequenza per arrivare a una ardita e luminosa evidenza.

Analizaremos la obra a partir de los centros de interés:


  1. La mezcla de realidad con lo que no sé si calificar de fantasía, inverosimilitud o cualquier cosa que no sugiera el ya old fashioned realismo mágico. Así, por ejemplo, la novela se abre en Regent's Park, esto es, en un Londres reconocible sobre el que se insistirá (Camden Town, Marylebone...) y con un personaje, el escritor Jasper Gwyn, que toma una decisión comprensible o, cuando menos, no fuera de lugar: no volver a escribir un libro. Nos movemos, pues, en territorio conocido: no es tanta la distancia que va a La Mancha y don Quijote decidiendo no leer libros de caballerías sino vivirlos. Ahora bien: ese Londres realista se ve salpicado por varios personajes extraños de los que tratamos a renglón seguido.
  2.  Encontramos esos personajes extraños a varios niveles: 1º) En el mismo plano narrativo del protagonista: la anciana que va al ambulatorio porque le piaceva guardare la faccia della gente che doveva fare l'esame del sangue (23); el agente inmobiliario John Septimus Hill, que escucha atentamente las inusuales exigencias del protagonista y consigue el local preciso (39ss); el músico David Barber que, del mismo modo, no se extraña de que le encargue una composición del todo excéntrica (44ss.); el anticuario que se casa tres veces y la tercera con su primera mujer (104); la mujer que quiere olvidarlo todo excepto a sí misma y tres poesías de Verlaine en francés (119); Mallory, que lo ha leído todo y, por respeto a los libros, lee con chaqueta y corbata (138); y, sobre todo, el viejecillo al que encarga lampadine che morissero dopo trentadue giorni di funzionamento y que, ante tal demanda, pregunta: -Di colpo, o agonizzando un po' ? (49). 2º) En el plano literario, es decir, en narraciones a las que se hace mención: el niño jugador de una partida de póker o el hombre que sólo sueña con la persona que comparte su cama en sendas narraciones que el protagonista se limita a imaginar (18); el escalador que, en Alaska, escala cargado con mercancías tales como órganos musicales (69). 3º) En el plano histórico, esto es, en el pasado ficticio de la novela: ahí está la nobildonna italiana che, a fine Ottocento, girava l'Europa alla ricerca di reliquie (13).
  3. El mismo protagonista está caracterizado por rasgos que, más que tales, son manías: 1º) Los listados: su decisión de no volver a escribir es la última de una relación de 52 (9); regala una lista de 13 marcas de whisky escocés a una mujer eslovena a la que conoce en Granada (14); le da por contar: Spesso contava gli oggeti che incontrava -gradini, lampioni, urla (26). 2º) Su fijación por las lavanderías, que llegan a ser para él un lugar de reflexión, de encuentro con otros personajes como Rebecca, la muchacha que empieza sirviéndole de enlace con Tom, su agente literario, y acaba indagando su misterio, o su confidente anciana (18-19, 95), que dice comprender su deseo de cambiar de oficio y volverse copista (25); incluso abriga la idea de fare una guida dei cento migliori posti dove lavarsi la biancheria a Londra (68).
  4. Hay dos personajes femeninos clave que cumplen la función llamada de coadyuvantes: 1º) Rebecca, caracterizada a base de contradicciones y que se gana la simpatía del lector: una ragazza grassa, piuttosto elegante (18), aveva un volto molto bello (...) con una luce negli occhi radiosa, le labbra splendide e i denti bianchi (20); la bellezza irrimidiabile del suo viso sugerisse un desiderio che poi il suo corpo smentiva (...) Era veleno e antidoto (57); cuando el protagonista la contrata de modelo se masturba en ausencia de éste pero sin importarle que aparezca de improviso: Continuerò a farlo fino alla fine, non mi importa se guardi (81). 2º) La anciana con la que habla incluso después de muerta.
  5. Hay varios momentos de inflexión en la novela: 1º) la visita del protagonista a una galería de arte: el narrador explica que acude senza sapere che questo avrebbe segnato la sua vita (30) e insiste en que stava capendo qualcosa di particolare, che poi avrebbe cambiato il corso dei sui giorni (32); el resultado será que decide retratar personajes. 2º) La relación sexual que, al parecer mantiene con la última de las personas retratadas (127): bien porque ello suponga que ha alcanzado algún objetivo, bien porque suponga un fracaso, inmediatamente después el protagonista desaparece definitivamente.
  6. Se va marcando el tiempo claramente y con referencia al acontecimiento inicial, la decisión del protagonista de no volver a escribir libros: Era forse passato un anno, un anno e mezzo dall'articolo sul "Guardian" quando Jasper Gwyn prese a stare male (24) y, a partir de ahí, se siente inquieto hasta que decide dedicarse a los retratos; erano passati due anni, tre mesi e dodici giorni da quando Jasper Gwyn aveva comunicato al modo che smetteva di scrivere (65) y entonces empieza con los retratos.
  7. Se dan ciertas relaciones de causa y efecto entre algunos de los acontecimientos narrados que pueden pasar desapercibidos: Rebeca, por ejemplo, acepta posar desnuda para Jasper Gwyn por una cuestión de dinero pero cuando queda poco para el final del trabajo toma una decisión clave, echar de casa a su novio y, además, no acudir a su trabajo matinal: Le era venuto in mente che stava finendo qualcosa, e lo voleva fare bene, voleva fare solo quello (87); y más tarde, tras acabar, dirá a Jasper Gwyn que esperaba algo más de la experiencia, mi sarei aspettata che lei almeno mi abbracciasse (...) mi sarebbe piaciuto fare l'amore con lei (...) una distanza colmata (103). Y es precisamente lo que consigue la última persona que posa, la muchacha hermosa pero malcriada que explica a Rebecca cómo hace el amor el protagonista: Con violenza. Ma poi d'improvisso con dolcezza (127). Se ha dado pues, una evolución: lo que pretendía Rebecca lo ha conseguido una muchacha que guarda cierta semejanza con ella por la oposición en su caracterización: può essere estremamente sgradevole, o esageratamente attraente (124). Y Rebecca reflexionará a propósito de ello sin llegar a saber si con esa muchacha Jasper Gwyn ha infringido una regla que él mismo había impuesto o si era precisamente ahí donde quería llegar (l’approdo a cui da sempre tutti i suoi ritratti avevano mirato [129]). Y acaba pensando en lo ocurrido la noche en que, al conocer la muerte de Tom, acude en busca de consuelo a casa de Jasper Gwyn; se sugiere que por fin ha habido relación sexual entre ellos: quella voglia di starsene chiusi lì dentro, insieme, più forte di ogni altra cosa (…) l’alcohol bevuto, i vecchi dischi (…) E com’era stato facile sdraiarsi accanto a lui, e addormentarsi. Poi l’alba difficile (129).
  8. Se da una reflexión teórica de tipo metaliterario, esto es, sobre el mismo hecho de la escritura: cuando el protagonista decide no volver a escribir libros y empieza a adquirir ciertas manías entiende que lo que le ocurre non era poi qualcosa di molto diverso dallo scrivere le cose invece che viverle (27). Quizá, de otro lado, se pone en cuestión la importancia de la autoría de una novela: Jasper Gwyn ha escrito tre romanzi (...) così diversi tra loro da rendere arduo riconoscerli come frutti della stessa mano (10); y luego sabremos que C'erano almeno altri due libri (...) che circulavano nel mondo: ma non col suo nome (85); de ahí, que más tarde se abra la posibilidad de que un libro que lee Rebecca de una autora llamada Klarisa Rode (99) haya sido escrito en realidad por Jasper Gwyn. Incluso por ese camino puede llegarse a la conclusión de que la novela representa un fracaso en lo que se refiere a la intención inicial del autor acerca de no volver a escribir libros; en efecto: 1º) Rebecca encuentra inserto en un libro de Klarisa Rode el retrato que le había escrito Jasper Gwyn y, aunque en primera instancia piensa que es éste quien lo ha plagiado (134), cuando encuentra otro retrato inserto en un libro supuestamente traducido del hindú llega a la conclusión de que su autor también es Jasper Gwyn porque está dedicado al viejecillo que le fabricaba lámparas (144-145); 2º) El último párrafo del libro está dedicado, significativamente, a un último libro de Klarisa Rode que contiene un’impresionante gallerie de personaggi, magistralmente disegnati in pocchi tratti (158); la moraleja parece ser, pues, que Jasper Gwyn no ha podido sustraerse a la intención de publicar sus retratos dentro de novelas.
  9. Las exóticas comparaciones tanto en boca del narrador (camminando in quel modo un po' navale [20]) como del protagonista (lo stesso sollievo che si prova quando in una stanza si spegne il motore del frigorifero [20], veniva da pensare che (un pintor y su modelo) aspettassero di dipositarsi sul fondo di un enorme bicchiere [31]). Los toques de humor: Rebecca consigue un final feliz con Robert, del que tiene una hija y, cuando éste le pregunta qué hacer si se despierta, contesta: -Come al solito. La soffochi col cuscino (133). Y como Robert había estado casado antes, su madre le está agradecida a Rebecca: non finiva più di esserle riconoscente per aver sottratto suo figlio delle grinfie di una che mangiana solo vegetariano (135).
  10. Por fin, una sola pregunta: ¿por qué la acción se desarrolla en Londres y no en Milán, Turín, Roma…? Será manía personal, pero prefiero a Rebecca hablando italiano que inglés.

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